Comunicaciones, catástrofes y redes. Lo que no debió pasar

Columna de opinión de Pedro Serrano, Presidente de Fundación Terram y académico de la Universidad Técnica Federico Santa María publicada en www.dgc.usm.cl. el 05 de marzo 2010.;;


Académico Pedro Serrano, cree que si cada municipio, en un lugar seguro, tuviese una simple radio de comunicaciones con energía autónoma, no se hubiese perdido el contacto con todo Chile.
 
“El terremoto y luego el tsunami, aparte del susto, el dolor y la destrucción, dejó también algunas preguntas que tienen fácil respuesta. ¿Por que ‘murieron’ de esa manera los teléfonos fijos?, ¿Por que se cayó tan dramáticamente la red celular?, ¿por qué no hubo contacto con las jefaturas comunales en lo inmediato y durante los primeros días? ¿Qué pasó con las alcaldías de mar en tanto pueblo, caleta, o asentamiento costero que fue arrasado por el Tsunami?”. La reflexión pertenece a Pedro Serrano, académico del departamento de Arquitectura de la Universidad Santa María.
 
Es que para el profesor, “los que llevamos mucho tiempo trabajando en la cuestión energética de nuestro país, especialmente en la sustentabilidad y la independencia, lo tenemos claro hace tiempo. El mercado pasó por encima de todas las posibles previsiones, colocando la red pagada, propiedad de las empresas privadas de electricidad, como alternativa única, rentable y viable.  Se cayó el interconectado nacional, se cortó la energía eléctrica en las comunas y se terminaron en pocos segundos la iluminación, los teléfonos, los celulares, el bombeo de agua y todos aquellos servicios básicos que usan energía eléctrica para funcionar. El terror y el abandono, la noche trágica de millones de chilenos”.
 
Como solución, Serrano afirma que “en Chile actual hay 346 comunas. Si cada municipio, tuviese en un lugar seguro una simple radio de comunicaciones con energía autónoma, a pedales incluso, nunca hubiésemos perdido el contacto con absolutamente todo Chile.  Pero teníamos celulares… y se nos perdió Chile. Algo del todo vergonzoso y además criminal: se perdieron vidas por ello. 346 equipos de radio autónomos cuestan una ridiculez. Cientos de vidas se hubiesen salvado y se estarían salvando hoy día, con algo tan simple y antiguo: la radio autónoma. De algún modo nos vendieron la idea que las redes eran infinitas y seguras, lo que no es cierto. La autonomía energética, cosa que algunos defendemos y otros consideran subversivo, es por cierto necesaria en estos  casos tan extremos”.
 
“Personalmente, en mi casa en Concón, por convicción y deformación profesional, tenía un pequeño equipo solar fotovoltaico, con batería simple y un inversor barato. Diez minutos después del terremoto, desconecté la red eléctrica externa y, a un enchufe cualquiera de la casa conecté los 220 volts solares. Fuimos la única familia con las luces prendidas de la comuna, además todas las lámparas en casa eran eficientes de 11 watts y fuimos la única casa que podía cargar celulares (que a veces servían) y que usamos Internet en cuanto el proveedor se compuso…Tuvimos la posibilidad de ser independientes. El país no, Estaba amarrado inexplicablemente a una red  eléctrica falible”, cuenta el Ingeniero Electrónico.
 
El académico enfatiza que “con unidades de comunicación estatales, independientes de la red, hubiésemos sabido en tiempo real  los sucesos en cada comuna, habría sido mucho más fácil encontrar a los desaparecidos, los avisos entre familias y la coordinación de la ayuda. Justo hoy día nos sabemos que pasa en muchas comunas, tenemos muchos perdidos, familias angustiadas que, cuatro días después, no pueden conectarse. Por otra parte con una simple y antigua radio a pilas en la casa  y con radio emisoras realmente autónomas, todo Chile  y en cualquier parte, estaría enterado de lo que está pasando desde el primer minuto. Que había sido cerca Concepción, grado 8.3, Santiago grado 8 y Valparaíso 7,5,  lo supimos sintonizando una radio de Córdoba, Argentina, menos de una hora después del sismo”, reflexiona.

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