Riesgo sísmico podría elevar costos de línea de trasmisión de HidroAysén

Una filial del megaproyecto analiza hoy el transporte de energía desde la XI Región a la zona central del país. Si bien especialistas afirman que no se puede hacer una red a prueba de "cualquier falla", hay que incorporar los factores sismicos y volvánicos para no poner en riesgo el sistema. La Segunda, 19 de marzo 2010.
Lea noticia relacionada: Obispo critica señal de apoyo del Ministro de Energía a proyecto HidroAysén.


La opción nuclear, afirman, debe seguirse analizando para expandir la matriz pues contempla mecanismos de alta seguridad ante sismos.  
 
Cuando los chilenos comenzaban a retornar lentamente a la normalidad tras el terremoto de 8,8° del 27 de febrero y en muchos hogares se preparaba el regreso de los niños a clases, el domingo pasado a las 20.43 horas más del 90% del país se “fue a negro”, sembrando nuevo temores sobre la situación de la red eléctrica.

Un black out afectó al Sistema Interconectado Central (SIC) que va desde Taltal a Chiloé, por la falla en un transformador de la subestación Charrúa, propiedad de Transelec. El gobierno reconoció que recuperar la seguridad con que operaba el sistema eléctrico antes del terremoto podría tardar “al menos seis meses”, según el titular de Energía, Ricardo Raineri.

Durante la semana, Transelec reparó la falla en un cable del transformador, pero admitió que el sismo afectó a 12 de sus 50 subestaciones entre Taltal y Chiloé.

Frente a los daños que el terremoto produjo sobre la red, expertos del sector llaman a la nueva autoridad a tener en cuenta los niveles de sismicidad del país en el próximo estudio de expansión del SIC que deberá llevar a cabo la Comisión Nacional de Energía. Este año, debe lanzar una licitación internacional para realizar el estudio que corresponde a las expansiones 2010-2014.

“Probablemente habrá que cambiar la normativa en cuanto a la expansión en el sistema de transporte luego de un terremoto como éste”, afirma Francisco Aguirre de Electroconsultores. No obstante, asegura, habrá que discutir si se quieren pagar mayores precios por la electricidad a cambio de un sistema más seguro y resistente a catástrofes.

¿Suben costos para HidroAysén?

Entre los proyectos que podrían elevar sus costos si la autoridad decide poner normas más estrictas a la seguridad del sistema de transmisión, está HidroAysén. El megaproyecto de Endesa y Colbún en la XI Región considera normas sísmicas para las 5 centrales que requieren una inversión de US$ 3.200 millones.

Ante, aún no ha sido ingresado a evaluación ambiental el diseño de la línea de transmisión de más de 2.000 kilómetros que traerá la energía hacia la zona central. Transelec, la empresa que diseñó el trazado de la red, entregó a la filial HidroAysén Transmisión el reporte de la “carretera” energética para traer la energía de Aysén al SIC, que está en proceso de evaluación.

Esta semana el ministro Ricardo Raineri aseguró que el proyecto es “tremendamente atractivo” en una entrevista con la agencia Bloomberg. Agregó que “HidroAysén es un recurso hidroeléctrico importante que permite la generación de electricidad con un nivel muy elevado de confiabilidad”, y afirmó que “desde ese punto de vista estamos interesados”.

Aguirre sostiene que esta línea “tiene que hacerse con un diseño sísmico adecuado. Sin duda, mientras más se incremente la seguridad va a ser más caro”, afirma.

El doctor en Energía de la Universidad Central, Pedro Escárate , coincide en que si se quiere hacer una línea de transmisión “a prueba de todo”, considerando fuertes terremotos o erupciones volcánicas, el costo subiría considerablemente. “Para lograr máxima seguridad se tendría que duplicar la mayoría de los elementos del sistema, para que si por ejemplo se cae una torre de alta tensión haya otra igual capaz respaldarla. Eso encarecería todo el sistema y es bastante improbable manejarlo así”.

A su juicio, con un buen diseño del tendido, alejado de las zonas que podrían verse afectadas por tsunamis o erupciones volcánicas, debería bastar. “Si la línea de transmisión se construye con los estándares de seguridad del sistema previos al terremoto, el costo del proyecto no debería subir. No obstante, seguramente la autoridad piense en elevar los requisitos de seguridad tras este evento”, afirma Escárate.

Renato Aburto, consultor de Synex, explica que HidroAysén es un “proyecto fundamental para asegurar el suministro de energía al SIC”. A la vez, sostiene que si la línea de transmisión del proyecto se diseña bien, no debería tener problemas de seguridad ante catástrofes naturales. “Lo que pasó en el SIC fueron daños en las subestaciones, en equipos específicos. La línea de transmisión de HidroAysén no necesariamente tendría que encarecerse, porque ya tiene que cumplir medidas bien severas”, sostiene el especialista.

No obstante, indica que es posible que las nuevas autoridades de Energía revisen las normas con que opera hoy el sector eléctrico a nivel de generación y transmisión de energía, aprovechando la experiencia que dejó el terremoto.

En HidroAysén explican que el diseño considera medidas de seguridad sísmica, pues siempre están presentes en este tipo de proyectos, y hasta ahora no habría revisiones especiales tras el terremoto. En el caso de la sismicidad en el diseño de las centrales, el estudio de línea de base y en el capítulo de mitigación, compensación y reparaciones a las zonas afectadas, tienen consideraciones para enfrentar este tipo de catástrofes incorporadas.

Mejoras al diseño del sistema interconectado

Si bien los expertos coinciden en que el SIC podría tener mejoras en el mediano y largo plazo, esto contemplaría mayores inversiones y un mayor costo para los clientes del sistema, incluidos los hogares. De hecho, en el precio de nudo que define la autoridad para fijar los precios de la luz, un 20% corresponde al valor de la transmisión.

El gerente general de la Asociación Chilena de Energías Renovables No Convencionales (Acera), José Ignacio Escobar, afirma que una de las soluciones para mejorar la seguridad del sistema es la generación distribuida. “Por ejemplo, en Vicuña hacia el interior, tras el terremoto la gente tuvo luz inmediatamente porque la central Puclaro se desconectó de la red y quedó abasteciendo a un punto específico”.

Explica que el SIC hoy es un sistema muy parecido a una columna vertebral, y por lo tanto, cuando falla un eslabón de esta el sistema es más vulnerable a black outs. Por eso, a su juicio, lo ideal sería tener una red de tipo “enmallada”, para que se genere de forma más autónoma con islas eléctricas.

No obstante, Aguirre afirma que al hacer una red que conste de generación distribuida, los costos suben porque las centrales de energías renovables aún son más caras que las tradicionales. En ese sentido, él apuesta por una interconexión entre el SIC y el Sing (Norte Grande) para tener mayor seguridad energética y poder abastecer con energía del norte a la zona central ante eventos como el terremoto pasado, por ejemplo.

La ex secretaria ejecutiva de la CNE, María Isabel González , hoy gerente general de la consultora Energética, explica que “Este país por su geografía se presta para que haya una espina dorsal de sur a norte en cuanto abastecimiento, porque las centrales hidroeléctricas están lejos de los centros de mayor consumo. No me imagino el sistema más enmallado”. Agrega que hoy tras el terremoto, la mayor seguridad del sistema pasa por una superposición de este objetivo en el CDEC-SIC, por sobre las consideraciones de menor costo para la generación eléctrica.

Descartan peligro en energía nuclear

Tras el violento sismo y las fuertes réplicas que han azotado a la zona centro sur del país, las dudas sobre si incorporar la energía nuclear a la matriz se han despertado en la población, considerando que podría provocarse un accidente en una central de ese tipo en un país tan sísmico como Chile.

Francisco Aguirre sostiene que las centrales nucleares se construyen con estándares de seguridad suficientemente altos como para soportar un movimiento telúrico de gran magnitud. De hecho, “en Santiago hoy existen 2 reactores nucleares: uno en La Reina (5 MW) y otro en Lo Aguirre que son parte de la red de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (Cchen). Ninguno tuvo problemas y la gente ha vivido desde los años 70 con estos reactores muy cerca”.

La Cchen explicó que el reactor de La Reina se apagó en forma automática el día del terremoto, pues la instalación se paraliza siempre que hay un sismo superior a 4° Ritcher, y luego se verificó el estado de las instalaciones sin detectar daños.

Aburto asegura que “hay que mantener la opción nuclear vigente, porque en algún momento puede ser económico desarrollarla una vez que se agoten los recursos de hidroelectricidad y el carbón comience a presentar más problemas por la contaminación que emite. Se han instalado reactores nucleares en países sísmicos con las medidas adecuadas para contener escapes de radiación”.

Aumentar la diversidad de fuentes en la matriz energética sería una de las principales razones para seguir analizando la alternativa nuclear, afirma Escárate. “Es normal que la gente tenga temor a la instalación de una central cerca de su casa. Pero incluso en Miami, donde hay huracanes, se construyó una central. Brasil y Argentina también las tienen. Obviamente hay que tener un cuidado especial en Chile al planearla y diseñarla sísmicamente”. 

 

 

Comments are closed.