Terremoto también presiona al medio ambiente: Más escombros, restos orgánicos y cambios geográficos

De no manejarse adecuadamente estos efectos, advierten expertos, se presentan serios riesgos para la salud de las personas. La Segunda, 16 de marzo 2010.
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Las toneladas de escombros; los riesgos de infecciones por desechos orgánicos e incluso cambios geográficos son los efectos que generó en el medio ambiente el terremoto del 27 de febrero, según un grupo de académicos de la Universidad Andrés Bello.

El problema de los residuos

Para el profesor de la cátedra de Residuos Sólidos Cristián Araneda , uno de los temas de mayor cuidado después de un gran movimiento de tierra —y el cambio que reporta en el diario vivir de las personas— es qué hacer con la basura y los escombros resultantes.

“Los desechos de tipo domiciliario y los escombros aumentan a causa del terremoto, más aún si las casas y sus vías normales de evacuación se van dañadas por éste”, explica.

Así, el ingeniero bioquímico agrega que “existe el riesgo de que los residuos se dispongan en cualquier parte, creando peligrosos focos de insalubridad para la población”.

Por ello, recomienda no acumular los escombros junto a la basura común, ni menos crear vertederos clandestinos por privilegiar actividades más urgentes, aun cuando la inmediatez de la tragedia lo demande, pues “siempre existe la tentación de hacerlo”.

Comportándose de ese modo, según Araneda, se evitará que pasada la coyuntura “no se presente la imposibilidad de trasladar lo contenido por el vertedero momentáneo al basural original, lo cual, casi siempre, es imposible…”.

El doctor en Ingeniería Ambiental Marcelo Mena agrega otro elemento de preocupación: mal manejo de los restos orgánicos tras un terremoto.

“La posibilidad de crear focos infecciosos, que, en el corto plazo, transmiten enfermedades como la leptospirosis , generada por el contacto con ratones; las ratas salen de los alcantarillados y después a la superficie en busca de la basura…”, explica el académico.

Tierras “muertas” y hábitats modificados

Pero también hay un efecto sobre la geografía del país.

Un cambio concreto ocurre en las pérdidas en tierras fértiles: con el maremoto, muchas zonas fueron cubiertas por el mar, y ahora se ven imposibilitadas de ser utilizadas para la agricultura o alguna otra actividad con fines productivos.

El doctor en Ciencias Naturales Alejandro Simeone diagnostica que “una seria de ambientes costeros se vieron trastocados por el tsunami. Eso desde la Quinta hasta la Octava Región. Areas costeras que eran habitadas por las aves del entorno, ahora ya no existen”.

Además, “el océano, al invadir la costa, deposita sal sobre el suelo y lo deja inapto para la agricultura”. Sin embargo, “éstos se pueden recuperar con las lluvias, pero pasaran años… Entre medio, serán sólo suelos muertos”.


 

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