¿Una nueva visión para descontaminar Santiago?

Columna de opinión de Paola Vasconi, Coordinadora del Programa de Medio Ambiente de Fundación Terram, publicada en el blog de La Tercera el 01 de abril 2010.


Este primero de abril, como todos los años, se dio inicio al periodo crítico de contaminación del aire de la ciudad de Santiago, que se extiende hasta fines de agosto. Con ello, además, se puso en marcha el Plan de Gestión de Episodios Críticos, que para este 2010, con nuevo Gobierno, trae algunos cambios. El más notorio es la rebaja de la restricción vehicular para los autos con convertidor catalítico de cuatro a dos dígitos en los días de preemergencia, anunciada por el Ministro de Transporte, Felipe Morandé, junto a la Ministra de Medio Ambiente, María Benítez.

Este tema fue objeto de profundas discusiones en su momento, porque aunque muchos compartimos que la restricción vehicular no es una medida que garantice la descontaminación de la capital en el largo plazo, sí es exitosa cuando se tiene una contingencia ambiental, con elevados índices de contaminación y la necesidad de reducir rápidamente estos niveles para proteger la salud de la población, particularmente de aquellos más vulnerables: niños y adultos mayores. Esto, considerando que por nuestra capital circulan alrededor de un millón 300 mil autos, y que cerca del 80% posee convertidor catalítico. Hay que tener en cuenta, además, que este año se pronostica complejo desde el punto de vista atmosférico, pues el terremoto del pasado 27 de febrero ha dejado en nuestras calles toneladas de escombros que todavía no son retiradas y que sin dudas tendrán impacto en los niveles de contaminación del aire de Santiago.

El 2010 sin dudas no será el año que Santiago respire mejor, pues entre otras cosas, todavía estamos a la espera de que Contraloría vise el decreto que actualiza el Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) de Santiago; lo más probables es que cuando se publique en el Diario oficial ya estará obsoleto, pues la realidad y la base con la que fue formulado claramente cambió. Pero además, como señalamos públicamente durante su reformulación y a través de las observaciones que presentamos en su momentos a las autoridades del Gobierno anterior encargadas de llevar el tema, este Plan no cumplirá sus metas establecidas para el 2011 y no permitirá a Santiago tener un aire limpio, pues no cuenta con una mirada integral de la problemática de la ciudad y más bien tiende a afrontar los problemas y a tomar medidas de una manera puntual.

La ministra de Medio Ambiente, Ignacia Benítez, ha dicho que éste será uno de los temas prioritarios de su gestión, que continuará adelante con el Plan, con la tramitación de la norma de material particulado fino (PM2,5) y que ha entrado en revisión también la norma del material particulado grueso (PM10). Pero también ha deslizado, en sus anuncios, la utilización de instrumentos económicos para combatir la contaminación, lo que probablemente significará la reactivación de la discusión en el Congreso de la Ley de Permisos de Emisión Transables, un ley controvertida y que siempre puso en los lados opuesto de la mesa a las organizaciones ambientales y al sector empresarial junto a institutos como Libertad y Desarrollo.

Habrá que esperar los pasos que sigue la Ministra, pero claramente se avizora una nueva manera de enfrentar el problema de la contaminación del aire de la capital.

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