Biodiversidad en Chile, una deuda pendiente

Columna de opinión de Flavia Liberona, Directora Ejecutiva de Fundación Terram, publicada en blogs de la Revista Del Campo de El Mercurio el 26 de abril de 2010. Vea blogs Revista del Campo AQUÍ.;;


2010 fue decretado por Naciones Unidas como el Año Internacional de la Biodiversidad, con lo que se busca que gobiernos y ciudadanía tomen conciencia sobre la importancia de ésta para la vida humana, su creciente pérdida y deterioro. También es un llamado a reflexionar sobre aspectos de nuestra forma de vida que impactan a los ecosistemas y a las especies con las cuales convivimos.

Si bien, la biodiversidad es una palabra frecuente en algunos círculos, la mayoría de las personas no comprende a cabalidad qué significa, ni todos los aspectos que comprende, tampoco su importancia en nuestra vida cotidiana. La biodiversidad es la variedad de formas en que se manifiesta la vida, ya sea en plantas, animales, hongos o microorganismos, como también las maneras en que se relacionan y agrupan las poblaciones de individuos para ocupar/habitar distintos lugares, conformando los ecosistemas. Al observar nuestro entorno vemos que la vida se manifiesta de muchas formas y se las arregla para poblar los distintos lugares del planeta.

El conocimiento científico junto con descubrir e identificar nuevas formas de vida, ha permitido constatar que la actividad humana genera impactos negativos en la biodiversidad, llegando al extremo de llevarlas a la extinción o desaparición de lugares en los cuales en el pasado era abundante.

En términos de biodiversidad, nuestro país se caracteriza, no tanto por un gran numero de especies sino más bien por sus altos índices de endemismo, es decir, por poseer especies que están presentes sólo en el territorio nacional.

En Chile las tareas pendientes en relación a la conservación y protección de la biodiversidad son muchísimas. Y, pese a lo urgente, y a las demandas para discutir una ley específica de protección de la biodiversidad en el país, éstas han resultado infructuosas.

Por eso, proteger nuestra biodiversidad se convierte en una tarea prioritaria que, sin embargo, no se está abordando adecuadamente. Por el contrario, existen numerosas amenazas importantes, tales como la presencia y expansión de cultivos genéticamente modificados en los campos nacionales.

En efecto, los cultivos transgénicos se introdujeron hace varios años en el país, de la mano de las grandes empresas del rubro a nivel mundial (principalmente Monsanto), y se han ido ampliando de manera silenciosa, de espaldas a la ciudadanía, y poniendo en grave peligro los cultivos tradicionales. Otra tarea pendiente y que reviste la mayor urgencia, es la implementación de un Servicio Nacional de Áreas Silvestres Protegidas, tanto marinas como terrestres, que aglutine las iniciativas públicas y privadas, y que sea capaz de entregar lineamientos generales y de mediano y largo plazo en este ámbito. Esta es precisamente una de las grandes falencias de la nueva institucionalidad ambiental aprobada este año, que permitirá la creación de un Ministerio de Medio Ambiente, pero que dejó pendiente el diseño de una institucionalidad para la protección de la biodiversidad en el país.

Es de esperar que este Año Internacional de la Biodiversidad permita abrir la discusión respecto a estos temas en Chile para que, finalmente, las autoridades nacionales comprendan la importancia de abordar estos problemas y trabajar seriamente por la protección de la biodiversidad en el país.

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