Cadena humana contra una reacción nuclear en cadena

En los alrededores de Hamburgo, 120.000 personas se encadenan para protestar contra la perpetuación del uso de la energía atómica; se trata de una de las mayores manifestaciones en la historia del movimiento antinuclear. Deutsche Welle, 27 de abril 2010.
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Quienes le atribuyen una carencia total de sensibilidad social y consciencia política a la juventud alemana, y lamentan desde hace años el menguado espíritu de solidaridad y lucha de la generación que la precedió, deben haber quedado sorprendidos por la heterogeneidad de las personas que formaron la cadena humana en el norte de Alemania este sábado (24.4.2010) para protestar contra la planeada prolongación del uso de energía nuclear en el país.

Y aquellos en el Gobierno que contaban con que la opinión pública germana estaría distraída con malas noticias de otra índole –las implicaciones de la crisis financiera griega para las arcas del Estado alemán, por ejemplo–, deben haber quedado desconcertados por la magnitud de la manifestación: con una longitud de 120 kilómetros, la cadena humana integrada por aproximadamente 120.000 personas constituye una de las mayores protestas contra la energía atómica en la historia del movimiento antinuclear.

A 24 años de Chernobyl

La cadena humana se formó a lo largo del río Elba, en los alrededores de Hamburgo –la segunda ciudad más habitada de Alemania–, donde se concentran tres de las 17 centrales atómicas del país. La hilera de manifestantes, integrada por numerosas familias, estudiantes y campesinos de la zona, cruzó la ciudad hanseática uniendo la planta nuclear de Brunsbüttel, cerca del lugar donde el Elba desemboca en el mar del Norte, y la de Krümmel, en el Estado federado de Schleswig-Holstein.

Una de las mayores protestas

Con esta cadena humana, los manifestantes respondían a los planes de la administración Merkel de dejar sin efecto el programa puesto en marcha por el gobierno anterior –una alianza conformada por el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) y el partido de los Verdes– para cerrar progresivamente todas las centrales atómicas hasta el año 2022 e impedir la construcción de centrales nuevas. Hasta ahora se han cerrado dos centrales como parte de este proyecto.

El estamento actual, una coalición integrada por la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Liberal (FDP), intenta extender los plazos establecidos para dejar de producir energía nuclear con miras a que el sector energético alemán pueda seguir haciendo uso de las centrales atómicas hasta 2050 o más allá de esa fecha. De ahí que a la protesta de este 24 de abril, una de las más grandes de las últimas décadas, hayan asistido importantes figuras de los partidos de oposición SPD y los Verdes.

Energía atómica como arma política

El presidente del SPD, Sigmar Gabriel, y los portavoces de los Verdes en el Parlamento alemán, Renate Künast y Jürgen Trittin, no desaprovecharon la oportunidad para pronunciarse en contra de la política energética del actual gobierno. Después de todo, faltan sólo dos semanas para las elecciones regionales de Renania del Norte-Westfalia –gobernado por la coalición del CDU/FDP–, y un tema tan explosivo como el de la seguridad de las instalaciones nucleares puede traerle votos a la oposición.

Durante el congreso del Partido Liberal celebrado en Colonia este domingo (25.4.2010), el presidente del FDP, Guido Westerwelle, dijo respetar las protestas en cuestión, pero insistió en que, a pesar de ellas, “aplicaremos otra política; una política apropiada para Alemania”. Westerwelle, quien además es el ministro de Exteriores alemán, agregó que “abandonar las centrales atómicas más modernas y seguras para luego comprar electricidad producida en centrales inseguras” no tiene nada de ecológico.

Evidencias a favor de la energía renovable

“La manera en que el SPD, la izquierda y los Verdes atizan el miedo a la energía nuclear es simplemente absurda”, agregaba el secretario general del CDU, Hermann Gröhe, en entrevista para el diario Neue Ruhr Zeitung. Sin embargo, el de la seguridad de las instalaciones atómicas es sólo uno de los aspectos que ayudó a movilizar a las masas que se unieron a la cadena humana; en los últimos años, la opinión pública ha sido expuesta a argumentos que contradicen la supuesta necesidad económica de darle un período de gracia a la explotación de la energía nuclear.

La conclusión de dicha investigación: en el año 2020, la red que surte de electricidad a Alemania será abastecida en un 47 por ciento por energías renovables. De ahí que la BEE considere innecesario que el Gobierno prolongue los plazos para abandonar el uso de la energía nuclear.


 

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