El paso a paso del reservado envío de uranio desde Chile a EE.UU.

El terremoto postergó la fecha del embarque y modificó su salida por Valparaíso. El gobierno de Obama pagó los cerca de US$ 10 millones que costó toda la operación, que se planificó desde mayo del año pasado.;El Mercurio, 09 de abril 2010.
Lea noticia relacionada: Chile resta importancia a traslado de uranio enriquecido a Estados Unidos.


El viernes 26 de febrero estaba todo listo. Después de nueve meses de intenso trabajo, los expertos en energía nuclear de Chile y de Estados Unidos habían terminado de depositar y sellar en contenedores especiales los últimos desechos de uranio enriquecido -un tipo de combustible nuclear gastado de altísima peligrosidad- que quedaban en el país.

En total, eran 14 kilos. Pero con sólo una decena de gramos se puede destruir una ciudad entera.

El plan era trasladarlo en la noche del domingo a San Antonio, puerto donde esperaban barcos especialmente acondicionados para transportar desechos nucleares a Estados Unidos, para su depósito final.

Pero vino el terremoto. Y la planificación cambió por completo.

"Se tuvo que revisar todo de nuevo, por si había algún daño", relata Eduardo Cortés, uno de los hombres a cargo de la operación en la Comisión Chilena de Energía Nuclear.

Después de revisar las instalaciones nucleares de investigación de La Reina y de Lo Aguirre -que estaban con vigilancia militar doble por la operación-, el director de la comisión, Fernando López, se abocó de lleno a la inspección de los contenedores, junto con Cortés. "No hubo ninguna trizadura ni fuga", comenta hoy, aliviado, este último.

El perfecto estado en que se encontraban los envases nucleares era vital y validaba el blindaje de los contenedores de acero puro, que en su exterior estaban cubiertos por uranio empobrecido, según protocolos internacionales.

Debido a los daños que generó el terremoto en San Antonio, la comisión chileno-estadounidense debió cambiar de puerto: Valparaíso.

El nuevo "Día D" se fijó para el miércoles 3 de marzo. A las 23 horas, sendos convoyes salieron desde las plantas de La Reina y de Lo Aguirre. Unos setenta efectivos de Carabineros -del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE), de las Fuerzas Especiales y de la 30ª Comisaría de Radiopatrullas- conformaron una "cápsula" de protección y traslado del material radiactivo, integrada en total por ocho camiones.

Se eligió la Autopista del Sol y empalme con la Ruta 68. Para garantizar el desplazamiento expedito de la caravana -que transitó a 70 km/h-, Radiopatrullas aportó media docena de vehículos. Sus encargados chequearon los cruces de vías y efectuaron cortes de tránsito para evitar la detención de los vehículos.

Todo este dispositivo fue reforzado por un segundo anillo de protección, que conformó el personal de Fuerzas Especiales, como avanzada para evitar contratiempos en la vía. El cuidado directo de los contenedores de uranio corrió por cuenta del GOPE. Y todos estos cordones de seguridad fueron monitoreados desde el aire por un helicóptero de Carabineros.

El convoy llegó al puerto de Valparaíso a las 4:30 de la madrugada del 4 de marzo. La Armada dirigió el proceso de carga de los buques, que atracaron y partieron a horas distintas, entre las 6:00 y las 20:00 horas. Esto, porque las normas internacionales establecen que deben ir con una diferencia de al menos doce horas.

Guillermo de la Maza, director de la Onemi en la Región de Valparaíso, se mostró sorprendido por el sigiloso paso de la carga radioactiva por el plan de la ciudad. "Debimos haber estado en conocimiento de ello, para haber tenido preparados los respaldos en caso de cualquier remota posibilidad de que hubiera pasado algo", explicó.
 El último de los embarques

El reciente embarque fue el último que hizo Chile. Antes hubo uno en 1996 (13,9 kilos) y otro en 2000 (4,3 kilos). "No hay más uranio enriquecido en el país y no se va a producir más", comenta Fernando López, director de la Comisión Chilena de Energía Nuclear. Según la entidad, el costo estimado de la operación llegó a los US$ 10 millones, gasto que fue pagado íntegramente por el gobierno de Obama, que impulsa el retiro de materiales nucleares para evitar usos terroristas y darle un tratamiento de alta tecnología.


 

Comments are closed.