El rearme de HidroAysén

La mañana del 20 de octubre del año pasado, un camión se estacionó fuera de la Corema de la Región de Aysén. En su interior transportaba las respuestas de HidroAysén a las 2.649 observaciones que los servicios públicos y otros organismos le habían hecho a su proyecto para construir cinco megarepresas en la Patagonia. Eran casi cuatro mil páginas y varias cajas con documentos que las respaldaban. 18 de abril de 2010.


Tres meses después, y pese a la magnitud de la respuesta, la empresa decidió postergar la tramitación del proyecto energético más grande del país y que requiere una inversión de US$3.200 millones. Fue el último de sus traspiés en el accidentado tránsito que la iniciativa ha tenido en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), donde ingresó en agosto de 2008.

Su tramitación debiera retomarse antes del 30 de junio. Antes de hacerlo, el consorcio formado por Endesa y Colbún decidió dar un sorpresivo golpe: reclutar al ex director ejecutivo de TVN, Daniel Fernández. Su llegada inaugura una nueva etapa en el complejo trayecto que ha atravesado el megaproyecto, en el que se deberán subsanar no sólo una serie de errores técnicos, sino sobre todo comunicacionales.

El gestor

Fernández es uno de los ejecutivos y gestores más reconocidos de la Concertación. Militante del PPD y uno de los fundadores de Expansiva, estuvo a la cabeza de Metro entre 1993 y 2000, período en que ocupó la presidencia del directorio. Luego pasó a la gerencia general de ENAP, donde fue uno de los gestores del proyecto de GNL Quintero, proyecto emblemático que la estatal desarrolló junto a British Gas, Endesa y Metrogas.

Su último desafío fue la dirección ejecutiva de TVN. Y es quizás ese paso uno de lo que más valoraron en HidroAysén para ocupar la vicepresidencia ejecutiva del consorcio, cargo que por lo demás no existía hasta su designación. Su antecesor fue el ingeniero Hernán Salazar, hombre que fue puesto por Endesa en la gerencia general.

Es reconocida la capacidad gestora de Fernández, pero también sus redes y la experiencia en materia comunicacional que adquirió en sus años en el canal público. Por eso, su principal desafío a la cabeza de HidroAysén será dejar atrás una de las mayores debilidades del proyecto: su mala evaluación frente a la opinión pública.

Al consorcio le ha sido extremadamente complejo posicionar la imagen de su iniciativa. No sólo por los cuestionamientos técnicos que los organismos competentes han realizado en forma reiterada al estudio de impacto ambiental, sino también por la campaña que han desplegado las ONG reunidas en Patagonia sin Represas.

Uno de los líderes de los grupos opositores, el coordinador de Ecosistemas, Juan Pablo Orrego, asegura que el arribo de Fernández responde a un “fracaso en la gestión comunicacional de la empresa, pero también de gestión empresarial. Es interesante que elijan a una persona que su último expertise fue el comunicacional. Según lo que he escuchado, su desempeño empresarial es de excelencia, pero no deja de ser sintomático que elijan a alguien que está muy a caballo del tema comunicacional. Es claro que están tratado de venderle a Chile la pomada de que este proyecto no sólo es bueno, sino inevitable”, critica.

“Vemos que éste es un intento casi desesperado por tratar de revertir la tendencia negativa del proyecto, que ha tenido grandes observaciones del sistema de evaluación y que, además, no ha podido posicionarse frente a la opinión pública. Al contrario, la gente se ha convencido de que el país no lo necesita, que la Patagonia tiene otros valores que preservar y que la energía se puede sacar de muchas otras fuentes iguales o más baratas que la energía hidráulica”, sostiene Patricio Rodrigo, secretario ejecutivo del Consejo de Defensa de la Patagonia.

Los millones de HidroAysén

Una muestra de las dificultades del consorcio que ha tenido para posicionar la imagen del proyecto, son los resultados negativos que han arrojado las encuestas. En mayo de 2008 -tras el apogeo de la campaña Patagonia sin Represas- un sondeo del CERC aseguraba que el 53% de los consultados estaba contra de estas megarepresas y en Santiago ese rechazo alcanzaba el 50%. Sólo el 35% de los encuestados se declaraba a favor del proyecto.

La más reciente de las encuestas, realizada por la Fundación Futuro y dada a conocer en junio del año pasado, arrojaba que el 52,8% de las personas respondía en forma negativa ante la pregunta de si estaba de acuerdo con la construcción de las centrales en Aysén. Y en los diversos sondeos que ha realizado Ipsos, la oposición a la iniciativa nunca ha estado debajo del 50%. Los únicos resultados positivos para el proyecto los dio a conocer en junio de 2008 Adimark GFK, sondeo en que el 55,7% de los consultados reconoció estar a favor de la construcción de estas represas. Esta última encuesta fue cuestionada por los grupos ambientalistas, ya que fue encargada por la misma HidroAysén.

En el posicionamiento del proyecto ante la opinión pública, el consorcio ha invertido una cantidad de recursos pocas veces vista en Chile. Patricio Rodrigo calcula que Endesa y Colbún han gastado a lo menos 150 millones de dólares en comunicaciones, marketing y publicidad para las represas en la Patagonia.

Para ese propósito, HidroAysén contrató los servicios de Burson Marsteller, una de las compañías de comunicaciones más grandes del mundo, y de la empresa Gestión Social, propiedad de Eugenio Tironi, que centró su labor en la Región de Aysén como una de las responsables de las relaciones con la comunidad. Y en una de sus últimas jugadas, encargó a la gigante de la publicidad Prolam, Young & Rubicam, su mayor campaña en los medios y su más grande apuesta comunicacional.

El año pasado, entre septiembre y octubre, la empresa desplegó en televisión y en medios escritos, una serie de avisos con los que buscaba superar el desconocimiento que el país tenía acerca de la iniciativa. “Siempre es bueno tener toda la opinión para formarse una opinión. Infórmate acerca del proyecto HidroAysén”, señalaba uno de los spots. Sólo esa campaña requirió una inversión cercana al millón de dólares.

A juicio del director creativo de Carcavilla Boutique y profesor de la Escuela de Publicidad de la Universidad Diego Portales, Ángel Carcavilla, “la campaña en televisión era mala. Ese spot es un recurso viejo, fome, súper lejano. Apelaba a la emocionalidad, pero por ningún lado explicaban de qué se trata el proyecto, no se entendía. Creo que HidroAysén ha perdido en esta batalla, porque Patagonia sin Represas ha explicado mucho más. Da la sensación de que ocultan muchas cosas, que no hay claridad. Y ojo, que los grupos opositores se manejan bien, tienen harta plata y han usado muchos medios. No es David contra Goliat, para nada”.

Europa en la mira

El peak del despliegue comunicacional de Patagonia sin Represas se produjo a fines de 2007, cuando lanzaron un libro en formato de lujo -que se financió con un aporte de 50 mil dólares de la ONG estadounidense International Rivers Network (IRN)- y luego una serie de avisos en medios de comunicación y gigantografías, en las que sólo el arriendo del espacio vale desde 500 mil hasta dos millones de pesos las ubicaciones más cotizadas. Cuenta Juan Pablo Orrego que toda esa campaña costó alrededor de tres millones de dólares. “Eso fue antes de la crisis financiera. Pero la debacle económica les pegó muy fuerte a las fundaciones que aportan a la campaña”, agrega.

Además de IRN y el magnate ecologista Douglas Tompkins -uno de los más férreos opositores a las represas-,

los puntales financieros de la campaña han sido las fundaciones Weeden, Hollomon, Marisla y Natural Resources Defense Council (NRDC), que tiene a Robert Kennedy Jr. como su activista más visible. “Hoy la campaña tiene básicamente donantes norteamericanos”, precisa Orrego.

Dichas organizaciones internacionales destinan un presupuesto anual a diversas ONG, entre las que están Ecosistemas, la Fiscalía del Medio Ambiente (encabezada por Fernando Dougnac), Defensores del Bosque Chileno, Fundación Terram, Protege y Conservación Patagónica. Los montos son variables, pero pueden alcanzar un promedio de US$20.000 anuales.

Don Weeden, director ejecutivo de la Weeden Foundation (ver recuadro), confirma desde Nueva York que efectivamente “debido a la crisis económica mundial, muchas organizaciones filantrópicas y donantes no tienen el mismo nivel de fondos para contribuir con las ONG. Eso no pasa sólo en la Patagonia, sino en todo el mundo. Lo importante es que seguimos comprometidos con el éxito de la campaña, ahora más que nunca”.

Pese a la baja que se registró desde 2008, Patagonia sin Represas tiene una estrategia clara y definida a poco más de dos meses del plazo que tiene HidroAysén para responder las preguntas de los servicios. La más importante será seguir reforzando el cuestionamiento al proyecto a nivel internacional, el que ha sido uno de los frentes que mejores resultados les ha dado.

A fines de este mes, una delegación integrada por el obispo de Aysén, Luis Infanti, el senador Alejandro Navarro, Juan Pablo Orrego y otros representantes de la campaña, viajarán a Italia para reunirse con ejecutivos del departamento de Responsabilidad Corporativa de Enel, que es la empresa controladora de Endesa. Luego, la gira continuará en Bélgica, donde la delegación tendrá una serie de encuentros con parlamentarios de la Unión Europea.

“Hay montones de reuniones confirmadas. La campaña internacional está agarrando mucho vuelo y eso me parece fundamental. Estas transnacionales tienen un doble discurso, porque tienen una práctica a nivel local en la Unión Europea y otra muy distinta en los países en vía de desarrollo”, plantea Orrego.

Eso no es todo. El gerente general del Parque Pumalín -propiedad de Douglas Tompkins-, Hernán Mladinic, agrega que la artillería incluye una serie de cuestionamientos legales al proyecto y a flancos que aún siguen abiertos, como es la propiedad de los derechos de agua. “Hemos sido muy serios en señalar los inconvenientes de carácter técnico e, incluso, hay procesos que están en la Contraloría. Hay una serie de temas que vamos a seguir entregando a las autoridades. Los candidatos presidenciales fueron majaderos en insistir que los proyectos tienen que cumplir con la ley”.

LND contactó a HidroAysén para consultar acerca de sus próximos pasos, pero su respuesta fue negativa, ya que el consorcio está en proceso de transición. Ayer se hizo efectiva la renuncia de Hernán Salazar y el próximo 3 de mayo, Daniel Fernández tomará las riendas del controvertido proyecto. Por eso razón, aún se desconoce su estrategia, pero su misión está bastante clara. //LND

Weeden: “En EEUU el apoyo a la campaña sigue aumentando”
 
Los Weeden son uno de los financistas más generosos con las causas ambientales chilenas. Don Weeden -hijo de Alan Weeden, fundador de la organización y su director ejecutivo- cuenta a LND que su primer aporte lo realizaron en 1988 para colaborar con la reserva El Cañi, en las cercanías de Pucón. Desde entonces, han financiado en forma ininterrumpida a distintas organizaciones ambientalistas en Chile o relacionadas con el país. Defensores del Bosque Chileno, la Fiscalía del Medio Ambiente (FIMA), Forest Ethics, Fundación Terram, Protege, Wildlife Conservation Society, Conservación Patagónica, Ecosistemas, International Rivers Network (IRN), World Temperate Rainforest Network, Natural Resources Defense Council (NRDC) y el periódico The Santiago Times, son algunas de ellas.

En los últimos años, sus aportes para Chile se han concentrado en la Patagonia. En el 2009, por ejemplo, donó US$45.000 a FIMA, otros US$25.000 a IRN y US$30.000 a NRDC. “La campaña ha tenido logros a nivel internacional y en Estados Unidos el apoyo sigue aumentando. Creo que nuestro mensaje ha sido fuerte y lo hemos difundido en varios países del mundo”, asegura a LND Don Weeden.

Weeden cuenta que si bien en 2009 los montos de la fundación a la campaña cayeron en 15%, no ha parado de conversar con Tompkins y otros benefactores “especialmente sobre el asunto financiero. Es típico que los financistas tratemos de coordinar nuestros esfuerzos en el mantenimiento de una campaña”.

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