Los Sistemas de Emergencia Post Catástrofe: ¿Por qué Fallamos?

Columna de opinión de Pedro Serrano, Presidente de Fundación Terram, publicada en portal www.levantemosciudadania.cl el 06 de abril 2010.;;


Según la Academia de la Lengua Española la palabra “desastre” es relativamente aplicable a este terremoto y tsunami, por cuanto es una desgracia grande, un suceso infeliz y lamentable, pero es más acertada la palabra “catástrofe”, por cuanto ha sido un  suceso infausto que altera gravemente el orden regular de las cosas.

Los terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, aluviones, sequias, temporales e inundaciones, todos eventos bastante comunes en este territorio del fin del mundo, nos hacen un país muy proclive a las continuas catástrofes naturales, agregadas a estas las de origen humano, que no son pocas en nuestro territorio.

Mucha gente confunde los pasos que hay entre el suceso de la catástrofe, las fases de la emergencia y la reconstrucción. Por ejemplo en Tocopilla el terremoto fue el pasado 14 de noviembre de 2007 y todavía en este año 2010 están solicitando ayuda de emergencia y desde los sucesos volcánicos de Chaitén, ocurridos desde mayo del 2008,  solicitan lo mismo. Estos dos datos indican que nuestro sistema para enfrentar catástrofes es bastante malo. Para que decir nuestro sistema para enfrentar emergencias, que dio vergonzosas muestras de descoordinación e incompetencias, que costaron vidas humanas y aun lo están costando. No nos pudimos comunicar, falló la energía, el agua, las carreteras. Evidentemente no estábamos preparados para enfrentar la fase de emergencia a la hora, al segundo al día o a la semana de ocurrida la catástrofe. Nuestro torpe sistema centralizado, en un país tan largo como este, demostró con creces su inadecuada estructura y funcionalidad.

La llegada durante marzo de las tan criticadas mediaguas fue una loable hazaña de la fundación de derecho privado Un Techo para Chile, las mediaguas no son del Estado, son soluciones de una entidad privada, obviamente discutibles, pero, atención, el ESTADO de Chile, no tiene otra cosa diferente. Entendiendo además que las mediaguas debieran durar sólo la emergencia y no convertirse en la semilla de una posterior instauración de la pobreza. El asunto que no es culpa en absoluto de la mediagua, resulta así por que después de la mediagua, sólo de emergencia, pobre, sin sanitarios, sin agua, nunca viene nada más. Las largas filas de mediaguas con familias en Tocopilla tres años después, en pleno 2010, indican claramente que para ellos no llegó nunca la reconstrucción.

Resolviendo:

– Los sistemas de emergencia para las primeras horas post catástrofe, desde el rescate y atención de los heridos, el encuentro de los muertos, la organización y cobijo de los vivos, no puede estar centralizado. Debiera estar lo más cerca que sea posible con sistemas de trasporte adecuados. En el peor de los casos sólo quedan los helicópteros, ¿tenemos suficientes?
– Los módulos de rescate, los cobijos de emergencia, los hospitales de campaña, el agua y alimentos urgentes, debieran aparecer en el mismo día post catástrofe, por lo tanto debieran estar ya construidos, almacenados y mantenidos en la comuna o en el peor de los casos, en la cabecera provincial o la Gobernación. Los lugares más cercanos son la municipalidad, los bomberos y las Juntas de Vecinos.
-Debiera existir además un protocolo y una formación cultural local al respecto, ojalá no se usen nunca, pero no nos puede pillar la catástrofe de sorpresa. Si sabemos que vivimos en un territorio peligroso y sorpresivo en sus eventos, estar desprevenidos para estos casos, en un país como Chile, indica un cierto grado de estupidez.
– Hay que comprender que los riesgos, las amenazas y soluciones son distintos en cada lugar, cada territorio y cada unidad cultural,  por lo tanto, estos son factores importantes para entender que la centralización no funciona.
– Las guerras son otras catástrofes cuya eventualidad es más distante. Pero las instituciones que se preparan, se financian desde el Estado  y se entrenan para este tipo de catástrofes, por supuesto tienen su propio y muy buen sistema completo de emergencia, personal preparado, transporte aéreo, marítimo y terrestre, equipos, hospitales y cobijos de campaña que obviamente, no habiendo guerras cercanas, y ante una catástrofe en el país, instantáneamente debieran estar a disposición plena de quiénes pagan el sistema y a quiénes sirven. Todos los habitantes chilenos.
– La energía y las comunicaciones son otros asuntos que no pueden, a la luz de estas situaciones, estar centralizadas. Una incomunicación fatal a horas y días después del último terremoto y un black out del sistema eléctrico interconectado central, demostraron sin discusión que centralizar estas estructuras vitales es un enorme error, incluso geopolítico. Somos débiles, indefensos y frágiles.

Chile todavía a más de 30 días de ocurrido el terremoto, aun no sabe qué hacer como repuesta integral. Eso es estar mal preparados como país. No podemos dejar pasar esta oportunidad para reformular el asunto y actuar antes de que ocurran las cosas, que ya sabemos que van a suceder.

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