Organizaciones ciudadanas piden rechazar plantas termoeléctricas en La Higuera

Las agrupaciones se reunieron con el intendente de Coquimbo, a quien le entregaron investigaciones que muestran el impacto ecológico que traerían estas construcciones. La Tercera Internet, 28 de abril 2010.


Diversas organizaciones ciudadanas le solicitaron al intendente de Coquimbo, Sergio Gahona, que rechace la instalación de plantas termoeléctricas en la costa de la comuna de La Higuera, exponiendo ante él los antecedentes cientí­ficos y sociales que respaldan esta petición.

A la cita llegaron representanets del Movimiento de Defensa de Medio Ambiente de la Higuera; Oceana, organización internacional de conservación marina; el Sindicato de Pescadores de Punta de Choros; el Movimiento Lí­nea Verde de Caleta Hornos; representantes de la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile, Conapach, y cientí­ficos de la Universidad Católica del Norte y del Centro de Estudios Avanzados en Zonas áridas (Ceaza).

Entre otros puntos, dieron a conocer a Gahona los resultados de las investigaciones que dan cuenta del impacto ambiental que tendrí­a la construcción de dos centrales termoeléctricas aledañas a Punta de Choros y a pocos kilómetros de dos reservas marinas.

"Si queremos promover el desarrollo de las comunidades locales es indispensable rechazar la construcción de las termoeléctricas y promover estas otras actividades que sí­ son sustentables", afirmó el director ejecutivo de Oceana, Alex Muñoz.

En la comuna de La Higuera, particularmente en zonas aledañas a Punta de Choros, se proyecta la construcción de dos centrales termoeléctricas de combustión a carbón, las que estarí­an ubicadas a pocos kilómetros de distancia de las Reservas Marinas Choros–Damas e Isla Chañaral, y de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt.

Asimismo, en Punta de Choros los pescadores artesanales tienen una de las áreas de manejo de recursos bentónicos más productivas del paí­s. Cada año se extraen más de 800 mil unidades del recurso loco que, según estudios cientí­ficos, podrí­a desaparecer en pocas semanas por el aumento de temperatura del agua que provocarí­an las termoeléctricas.

Al respeto la Dr. Katherina Brokordt, cientí­fica de la Universidad Católica del Norte (UCN) y de Ceaza, señaló que "la alta temperatura del agua y el uso de quí­micos anti incrustantes es una mezcla letal para los locos. Usando temperaturas menores a las que actualmente provienen de las aguas que salen de las plantas, hemos comprobado que los locos mueren en pocas semanas".

Destacaron también los efectos negativos que tiene la emisión de grandes cantidades de CO2 y polvo de carbón a la atmósfera, así­ como también el que se eleve la temperatura del mar, producto de las descargas de las centrales termoeléctricas. 


 

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