RETC “Es Una Herramienta Ambiental Que Tiene Un Nivel de Coordinación Intersectorial Ejemplar”

Patricio Kurte Marinovic quien representó a la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) en el diseño y puesta en marcha del Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes (RETC), nos explica la participación del sector empresarial en el grupo nacional coordinador que trabajó desde el año 2002, junto a la autoridad ambiental, la sociedad civil y el sector académico, para hacer realidad este registro.


– ¿Cuándo llega el sector empresarial a vincularse con este proyecto de Registro de Emisión y Transferencia de Contaminantes (RETC)?

La vinculación del sector empresarial en el proyecto de creación del RETC se remonta al año 2002, cuando participamos de las primeras reuniones de coordinación. Nadie sabía mucho sobre el tema, se sabía que había un interés de la autoridad de crear este registro, que se vinculaba a los compromisos ambientales de los Tratados de Libre Comercio (TLC) alcanzados entre Chile y Estados Unidos. Se hablaba de sustancias contaminantes, y el primer sector identificado por CONAMA como actor privado a participar de esta iniciativa fue el sector químico, a través de la Asociación de Industriales Químicos de Chile (ASIQUIM). Ellos llevaban a cabo distintas iniciativas de producción limpia y esto sin duda hizo que la autoridad se interesara en la participación de este actor, que además mostraba una cierta apertura a los temas vinculados a la protección del medio ambiente. Posteriormente la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) se interesó como ente coordinador de varios sectores productivos en el país y desde ahí, participamos de este inmenso desafío, formando parte del grupo nacional coordinador.

– ¿Qué otro actor del sector empresarial fue incorporado en este proceso?

Otro de los actores que también fue incorporado como actor empresarial fue el rubro del transporte, pero su participación fue más bien tendiente a asegurar que este registro no interpusiera más exigencias que las existentes para su sector.

– ¿Por qué el sector empresarial decide participar en el grupo nacional coordinador del RETC?

En primer lugar, el capítulo ambiental del Acuerdo de Libre Comercio de Chile con Estados Unidos establecía el compromiso de Chile de poner en marcha un RETC nacional. En general, desarrollar iniciativas de este tipo significa estar en línea con las exigencias del comercio internacional, los TLC y los requerimientos de la OCDE.

También, participamos en este proceso por un compromiso con la responsabilidad social, tema que siempre ha sido prioritario para la CPC, especialmente con la llegada de la futura ISO 26000 que apunta a unificar criterios, en temas tales como la transparencia que debe exhibir cualquier actividad de la industria, así como su rendición de cuentas y su relación con las partes interesadas.

Otro motivo por el cual la industria se suma a esta instancia de coordinación, tiene relación con la lógica que es mejor influir desde dentro en el diseño y actualización del instrumento. Hay que estar en un proceso para incidir y ser parte activa. Sabemos que esta herramienta puede ser útil para mejorar el marco regulatorio ambiental y es una posible fuente de información objetiva y confiable para la sociedad civil en su conjunto.

– ¿Cuáles fueron los requerimientos del sector empresarial para ser considerados en este RETC?

Propusimos como requisito que el registro no debía implementar sistemas de declaraciones por parte de los generadores de emisiones. No estábamos de acuerdo, encontramos que era un sistema inexacto, por que es la misma empresa la que está declarando, con diversidad de criterios. Además sería burocrático e introduciría más burocracia, con una respuesta incierta por parte de los emisores. En este punto logramos acuerdo y el grupo nacional coordinador acogió nuestra inquietud.

En cambio, propusimos sistematizar la información existente en las instituciones fiscalizadoras, aprovechando toda la información que ya manejaban los servicios. Esto también traía consigo una eficiencia económica, ya que no había que crear una nueva estructura. Aprovechando que estábamos en esta coyuntura, existía la posibilidad de avanzar en el esquema de ventanilla única, que reuniera toda la información existente y se canalizara en una única fuente de información.

El otro punto que aludimos, fue limitar los reportes a los contaminantes normados o en camino a serlo. Como nuestro modelo se basaba en lo que manejan los servicios fiscalizadores, la información que iba a quedar registrada ahí es la que está regulada, por tanto aparecerían emisiones de contaminantes que no estén regulados. Este punto fue bien conflictivo, pero se llegó finalmente a un consenso y se incluyó en este registro también a aquellos contaminantes que están en camino de ser normados, en virtud de los convenios que vaya firmando el país. Es importante destacar que la industria se sumó a este proceso, propuso ideas y cada una de ellas fue debidamente analizada y en la mayoría de los casos consensuada por la coordinación del RETC.

– ¿En el tiempo que duró el trabajo de coordinación para llegar a este registro, hubo al interior de la industria algún sector que se opuso a los acuerdos alcanzados?

Si, durante este proceso hubo diferencias con algunos sectores que tenían una visión distinta, muy cortoplacista, con el argumento que no era necesario transparentarnos más allá del mínimo. Pero esto no fue compartido por todos los sectores e insistimos en ver a este RETC como una oportunidad para el sector industrial, donde se avanza acorde a las expectativas de la comunidad.

 

– ¿Cómo evalúa este RETC en términos de su aplicación?

El RETC que se logró consensuar en Chile es muy bueno, es ejemplar para muchos otros países, porque fuimos el primer país latinoamericano en lograrlo, después de México, que demoró muchos años en concretarlo. Es el único país sudamericano que tiene esta herramienta creada a su medida, sólida y acorde a su realidad local. Es importante destacar el nivel de coordinación intersectorial alcanzado en este registro, ya que son los distintos servicios los que reportan los datos desde sus sectores a la CONAMA y ésta a su vez los pone a disposición del RETC en esta nueva plataforma. Además, este registro es una instancia ejemplar de cooperación público – público y público – privado. Es sin duda, un modelo pragmático digno de ser imitado.

– ¿Existen garantías respecto de la información proveniente del sector empresarial que se reporta a este RETC?

Absolutamente, ya que, en la práctica, las distintas industrias están reportando los datos a través de un tercero que puede ser un laboratorio acreditado, auditable y confiable. Es mayor el margen de credibilidad que el que entregan las declaraciones. La credibilidad de los datos de este RETC es muy elevada, sólo podemos tener algún margen de error en aquellos datos que son estimaciones de variables provenientes de la autoridad. Pensamos que estas estimaciones debieran ser hechas por el mismo generador, pero con el rayado de cancha bien claro por parte de la autoridad.

– ¿Cuáles fueron las condiciones que sugirió la industria?

Propusimos que los datos provenientes de regulaciones fueran nominadas, es decir, que todos los datos provenientes de variables que estén bajo una ley o reglamento vaya con el nombre del emisor o la empresa responsable. Pero la información proveniente de estimaciones a cargo del Estado, para las futuras regulaciones, se solicitó que fueran innominadas, es decir que no se diga quien está emitiendo, ya que puede ocurrir que la información que se está dando no sea precisa, pudiendo existir un rango de error importante, ya que hablamos de una estimación. Este punto, si bien fue acogido en una primera instancia por la coordinación nacional, entiendo que ahora se está eliminando.

Asimismo, fue acogida nuestra solicitud que existiera una instancia de reclamación y corrección de datos, ya que puede ocurrir que existan errores de transcripción y malas estimaciones. Además, propusimos que se debían potenciar las estimaciones, por parte de los propios generadores, ya que cada generador tiene pleno conocimiento de su proceso productivo. Otro punto importante es tener conocimiento de las técnicas de estimación y factores de emisión, ya que la autoridad define unos factores de emisión que son genéricos para la industria. En mi opinión, éstos siempre van a ser insuficientes, porque las tecnologías son distintas, entonces es mejor que estime el propio generador, bajo condiciones claras y con datos completamente auditables.

 

– ¿Cómo resume la cooperación de la industria para con este RETC?

Como industria participamos activamente en paneles y talleres previos a la regulación vigente del RETC, mantuvimos presencia activa y permanente en el grupo nacional coordinador, manifestamos siempre con sinceridad y respeto nuestras aprehensiones al diseño y difundimos la iniciativa y virtudes de esta herramienta entre los industriales y medios de prensa.

– Concretamente, ¿cuáles son las oportunidades de mejora que el sector propone para este RETC?

Pienso que junto con la entrega del dato duro, de la emisión totalizada y analizada, se deben incluir indicadores de cumplimiento legal, junto al valor reportado. Incluir una referencia o parámetro de valor exigido por la autoridad, que dé luces sobre si una empresa está muy bajo o alto sobre la norma de emisión. También sería útil generar manuales de estimación de emisiones, lo que ya se hizo en el año 2009. Creo que se debe mejorar el menú de acceso del portal web (www.retc.cl), facilitando el acceso directo a datos de determinada instalación o empresa y sumarle opciones típicas predefinidas que faciliten la búsqueda.

Además, debieran propiciarse acuerdos con generadores que elaboren reportes de sostenibilidad, los que pudieran ser incluidos en este registro, ya que dicha información es valiosa. Se debe asegurar que en este registro se incluya la información de todos los sectores productivos, para que haya justicia y representatividad de todo el sector industrial.

Es de suma importancia explicar al usuario aspectos regulatorios que vienen en el RETC en forma sencilla y, finalmente, afinar la calidad y consistencia de la información entre reportes. En los primeros años siempre hay algunos problemas en los reportes, pero con el tiempo esto se debe ir afinando.

– ¿Considera que este registro ha sido poco difundido, ya sea en medios de prensa o a nivel de industrias?

En términos de difusión claramente falta mucho por hacer, es muy grande el espectro al que llegar y mucho lo que hay que avanzar en esta materia. Debiera trabajarse en una estrategia comunicacional más potente, y que la autoridad destine recursos para ello. Claramente las empresas también pueden contribuir en la difusión, haciendo una comunicación intra empresa con un lenguaje simple, común y fácil de replicar.

– ¿Cómo evalúa la participación de la sociedad civil en este grupo nacional coordinador?

A mi juicio, el rol que desempeño la sociedad civil, en especial Fundación Terram, fue clave en el proceso del RETC para aunar opiniones. Demostró un nivel técnico que da garantías de que se estaba opinando y proponiendo con conocimiento y expertiz en el tema. Rescato además, la capacidad de Fundación Terram de alinear a otras organizaciones de la sociedad civil para alcanzar consensos y lograr que esta iniciativa fructiferara. También reconozco el rol de liderazgo operativo de CONAMA y la capacidad de negociación demostrada en todo el proceso.

Fuente: Pamela Suárez, Fundación Terram, 28 de abril 2010.

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