Robo de salmones le cuesta a la industria US$ 58 millones

A la crisis por la que pasa la industria del salmón, el robo se ha sumado como uno de sus grandes dolores de cabeza. El Diario Financiero, 23 de abril 2010.


Porque se trata de entre 2% a 4% de la producción total, unas 12.000 toneladas brutas anuales, lo que representa pérdidas por US$ 58 millones. Visto así, se entiende que el gremio haya decidido tomar cartas en el asunto y formar la Fiscalía Anti Robo (FAR) de Salmón, que cuenta como brazo ejecutor al estudio de abogados Nazer, Méndez & Cía.

Porque hoy perder un salmón tiene un impacto mayor en las empresas, debido a la fuerte caída en la producción a causa del virus ISA. Hoy estos peces valen más, "y hay que cuidarlos", aseguran en la industria.

Pero junto con este elemento económico, está también pesando el grado de organización y violencia con que están actuando las bandas que se dedican a esta actividad, explica el gerente general de SalmonChile, Carlos Odebret.

Se trata de grupos de delincuentes que son capaces de controlar toda la cadena: desde el robo en el centro de cultivo o la planta de proceso, pasando por el procesamiento (ahumado generalmente), transporte y distribución hasta el consumidor.

Y el destino final del robo no es ya el mercado de Angelmó en Puerto Montt -donde tradicionalmente se reducía este tipo de productos-, sino que hasta los mejores restaurantes del Barrio Oriente de la capital, donde se puede encontrar un suculento plato de salmón en la módica suma de $ 4.500, algo impensado para las empresas productoras, si se considera que el kilo "legal" se ubica en una media de $ 6.000.

La talla de los peces es un antecedente importante. Los robos se concentran en especímenes de más de un kilo y medio, lo cual evidencia que se trata de grupos organizados con un alto nivel de información, asegura el abogado de Nazer, Méndez & Cía, Juan Carlos Grunwald.

Las dimensiones de estos robos son mayúsculas, asegura Grunwald. "Aquí hay personas que trabajan en la industria que se coluden con los delincuentes, otros que falsifican guías de despacho y hasta documentos para exportación. Han llegado contenedores a puertos en Asia con varias cajas menos, es decir, con los sellos rotos, algo gravísimo para un exportador".

Los resultados de la FAR Salmón han sido positivos, coinciden Odebret y Grunwald, "aunque es un proceso lento". De una denuncia con que contaban en diciembre del año pasado -cuando partió el sistema-, hoy llegan a 43, con dos condenas. Un logro no menor, dice Grunwald, considerando que éste no es un delito tipificado como el abigeato en los animales.

Odebret recalca otro elemento importante: el tema sanitario y de calidad. Porque si bien lo que roban estas bandas es, en gran parte de los casos, salmones sanos, éstos van con altas cargas de antibióticos, son transportados con vísceras y sin cadena de frío. En el caso de los salmones descompuestos o de matanza, "se los ahuma en plantas ilegales para cubrir el sabor o se les aliña".

Por eso, en la industria no comprenden por qué instituciones como Sernapesca o el Servicio de Salud no fiscalicen este tipo de delitos, "y eso se lo hemos señalado en numerosas oportunidades", asegura Odebret.

Cosa de autoridad

La Fiscalía de Puerto Montt está participando activamente en este proceso, responde el fiscal jefe, Daniel Alvarado. "Lo que estamos investigando junto a las policías son otras aristas de este fenómeno delictual, que dicen relación con lograr tipificar delitos mayores con penas agravadas, como el comercio clandestino o el delito contra la salud de la población".

Sin embargo, reconoce que "estamos en una etapa muy temprana de la investigación", pero señala que sólo de esta manera se podrá lograr desbaratar la red completa.

Pero es un tema alcanzable, si se considera que el mismo Alvarado, siendo Fiscal de Castro (Chiloé), logró en su oportunidad configurar el delito de comercio clandestino, desbaratando con esto una red que consideraba incluso el transporte del robo hasta el continente.

Investigación a fondo

La Policía de Investigaciones (PDI) de Puerto Montt ha decidido actuar proactivamente en esta materia, y desde hace unos seis meses ha destinado entre ocho a diez funcionarios de la Brigada de Investigaciones de Robos (BIRO), para pesquisar la cadena completa de robo de salmones.

Así lo detalla el prefecto de Puerto Montt, Juan Galleguillos. "Se trata de un delito atípico, en el que roba no es un delincuente habitual; hemos encontrado en algunos casos a guardias sobornados de los mismos centros de cultivo y dueños de lanchas".

El objetivo de las investigaciones "es llegar hasta el financista de la operación, porque estimamos que para robar unas seis toneladas -que es la media de lo que hemos decomisado-, se requiere un mínimo de $ 5 millones de inversión. Sólo al patrón de la lancha se le paga alrededor de $ 1 millón; es decir, estamos hablando de grandes operaciones".

Otro aspecto que está investigando la PDI es la comercialización del producto robado. "Queremos determinar cuál es el mercado final, no sólo nacional, sino que comprobar si existen operaciones al exterior", precisa Galleguillos.

A la fecha, han logrado decomisar 20 toneladas de salmón, junto con ello han realizado varias detenciones y desbaratado bandas.

Y como cualquier negocio, hasta la aprensión de una banda tiene impacto en el precio del salmón robado. Porque cada vez que la PDI logra desbaratar una banda, "el precio del kilo de salmón en el mercado negro sube. Esta semana está a $ 3.000, mientras que la anterior pudo haber estado a $ 2.000", explica Galleguillos.

Autoridades e industria admiten que el problema es grave. Pero algunas voces señalan también la necesidad de que, junto con perseguir el delito, se incentive al mercado interno formal, hoy muy reducido, lo que fomenta este delito.

 

 

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