¿Cuál será el sello ambiental del Gobierno de Piñera?

Columna de opinión de Paola Vasconi, Coordinadora Programa de Medio Ambiente de Fundación Terram, publicada en blog de La Tercera en el marco de la conmemoración del Día de Medio Ambiente. Blog La Tercera 04 de junio 2010.


Como todos los años, este 5 de junio, celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente. Sin embargo, este 2010 la fecha tiene un tinte distinto para nuestro país por encontrarnos bajo un nuevo Gobierno –distinto al de la coalición de los últimos 20 años- e iniciando el proceso de implementación de un nuevo sistema institucional ambiental –Ministerio de Medioambiente, Servicio de Evaluación Ambiental y Superintendencia Ambiental-. A este escenario, además se suman enormes desafíos en términos ambientales, sociales y económicos debidos a los impactos y consecuencias que trajo para nuestro país el terremoto y maremoto del pasado 27 de febrero. Por ello, este primer 5 de junio del Gobierno de Sebastián Piñera, más allá de los decretos para hacer efectiva la nueva institucionalidad ambiental, debiera comenzar a reflejarse en la gestión de las nuevas autoridades ambientales, la visión y orientación de la política ambiental que el Presidente Piñera quiere imprimir a su gobierno y al país durante los próximos cuatro años, período que dura su mandato.

Ya en su primera cuenta pública anual, el pasado 21 de mayo, el Presidente Piñera delineó la orientación de lo que será su gestión ambiental, donde “el cuidado de la naturaleza y la protección del medio ambiente” aparecen como “un problema ético y prioritario”, tanto desde la perspectiva nacional como internacional. Según palabras del Presidente “el aire, mares, ríos, lagos, bosques y cordilleras no son una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos y de los que vendrán después de ellos”.

Entre las principales tareas destacadas por Piñera en su discurso presidencial están: la implementación de la nueva institucionalidad ambiental, tarea que debiera iniciarse cuánto antes; la creación de los tribunales ambientales, sin los cuales no puede operar Superintendencia de Fiscalización Ambiental debido a un acuerdo político firmado por el gobierno anterior con la Alianza; la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, institución que sucumbió en la Reforma impulsada por la administración de Bachelet; impulsar instrumentos de incentivo a la adopción de tecnologías limpias, como permisos transables e impuestos a las emisiones, instrumentos controversiales, de compleja y larga discusión en el Parlamento; cumplimiento de los compromisos asumidos por Chile en la cumbre de Copenhague -reducción del 20% de sus emisiones de gases de efecto invernadero al año 2020-;puesta en marcha del Programa de Aire Limpio para combatir la grave contaminación atmosférica en ciudades como Santiago, Temuco, Concepción, Valdivia, Osorno, Coyhaique, Rancagua y Tocopilla, entre otras.

En el discurso del 21 de mayo no pude dejar pasar por alto la alusión de Piñera “a escuchar y no ignorar los gritos de la Madre Tierra”, lo que inevitablemente me llevó a preguntarme ¿a qué concepto/definición de Madre Tierra se refería? A la acuñada y utilizada por los pueblos originarios, relevada recientemente por el Presidente de Bolivia, Evo Morales, en las discusiones internacionales sobre el cambio climático y los desafíos que le impone a la humanidad, que reconoce al planeta como fuente de vida de todo lo que existe, incluidos los seres humanos, y no como un objeto inerte o una fuente de recursos sino como nuestro hogar y con el cuál los seres humanos estamos emparentados. O al concepto más científico, que señala que la Tierra es un sistema que articula lo físico, lo químico, lo biológico y lo humano de forma interdependiente, y que la vida es parte y producto de este sistema. O al impulsado por James Lovelock y Lynn Margulis, entre otros, que propusieron la visión de la vitalidad de la Tierra, según la cual la atmósfera actual no resulta solamente de mecanismos físicos, químicos y de fuerzas directivas del universo, sino principalmente de la interacción de la vida misma con todo el entorno ecológico, por lo que la sinergia de los organismos vivos con los elementos de la Tierra va creando y manteniendo el hábitat adecuado que denominamos biosfera, por lo que la Tierra misma esta viva. O el de Naciones Unidas, que señala que “la Madre Tierra es una expresión común utilizada para referirse al planeta Tierra en diversos países y regiones, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos”. Según la Resolución 63/278 de las Naciones Unidas “la Tierra y sus ecosistemas son nuestro hogar, y para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras, es necesario promover la armonía con la naturaleza y la Tierra”.

La respuesta es necesaria e importante, pues en dependencia de la definición de Madre Tierra que adopte y aplique el Presidente Piñera durante su mandato tendremos claridad de cual es el sello ambiental que le quiere imprimir a su gobierno.

Comments are closed.