Energías Renovables no Convencionales: Potencialidad a nuestro alcance

Columna de opinión de Rodrigo Bórquez, economista de Fundación Terram, publicada en el Divisadero en el marco de la conmemoración del Día del Medio Ambiente. El Divisadero 05 de junio 2010.;;


Hoy se celebra un nuevo Día del Medioambiente, fecha para pensar y reflexionar sobre la necesidad de generar cambios estructurales en los lineamientos que rigen el actual modelo de crecimiento económico, sustentado en la utilización de energéticos fósiles, cuyos impactos son altamente costosos tanto para los ciudadanos, como para el medioambiente.

Ante esto, la diversificación de la matriz energética es una necesidad, que además plantea el establecimiento de nuevas opciones que permitan cumplir con los requerimientos actuales y futuros del suministro energético, cumpliendo a la vez con la consecuencia lógica de las necesidades socioambientales que el calentamiento global y sus implicancias en el cambio climático establecen.

Así, el desarrollo de Energías Renovables No Convencionales (ERNC) se vislumbra como una de las principales soluciones a los conflictos en esta materia, situación que al parecer, en la práctica no ha sido tan simple como en su planteamiento. 

Según el argumento económico del sector privado, la inviabilidad de muchos de estos proyectos (ya sean eólicos, fotovoltaicos, mareomotrices, entre otros) radica en los elevados niveles de inversión que se requieren para su desarrollo, situación que reduciría la competitividad de este tipo de energías, privilegiando así aquellas más convencionales, y en especial las más contaminantes. 

No obstante, la experiencia internacional ha demostrado que éstos no son argumentos validos para justificar su escaso desarrollo en nuestro país. En este sentido, países como Canadá, Alemania, Dinamarca, Italia y Japón han configurado mecanismos bastante eficaces destinados a fomentan la utilización de estas fuentes energéticas mediante el desarrollo de sistemas de microgeneración doméstica, las cuales buscan superar las barreras económicas de dichas fuentes.

Una de las principales herramientas para la diversificación energética son los llamados sistemas de “net metering” o “medición neta”. La particularidad de estos sistemas es que permiten en cada hogar tener la posibilidad de autogenerar energía eléctrica mediante la utilización de energías renovables no convencionales (principalmente eólica y solar fotovoltaica) inyectándola luego, y de manera directa, a la red de transmisión eléctrica, de manera que, cuando la electricidad generada mediante este sistema sea mayor a la consumida desde la red, el medidor eléctrico funciona en sentido inverso, provocando que al final del período de facturación, el cliente sólo pague por su consumo neto, es decir, el total de consumo menos el total autogenerado.

Ahora, imaginemos la aplicación de este modelo en nuestro país, rico en zonas ventosas y un extenso territorio con cielos despejados gran parte del año, condiciones envidiables para cualquier microgenerador doméstico de los países donde se ha desarrollado este modelo. En Chile las condiciones están, lo que falta son lineamientos claros sobre la política energética nacional a mediano y largo plazo, así como la voluntad política de querer hacerlo, ya que de no ser así, el sustento de nuestra estructura energética seguirá pensando en soluciones costo-efectivas y cortoplacistas para resolver las distintas necesidades energéticas, las mismas que han configurado al carbón como el principal combustible de nuestra matriz, pero también una de las fuertes más importantes en términos de impactos ambientales, conflictos sociales y gases que contribuyen al calentamiento global. 

En el Día del Medio Ambiente pensemos y actuemos para que iniciativas como ésta sean posibles.

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