Inocuidad: Mercado interno a la deriva

Puede que Chile sea un ejemplo en buenas prácticas cuando se trata de exportación, pero los niveles de plaguicidas en el mercado local demuestran que no pasa lo mismo en el mercado interno. Revista Del Campo 07 de junio 2010.


El gerente agrícola de una conocida exportadora frutícola es terminante: hay ciertas frutas y verduras que no las come en Chile. Y es porque está seguro de que si se hiciera un muestreo sobre las que se venden en supermercados y ferias libres, el resultado diría que tienen un nivel de plaguicidas superior a lo aceptado y que no tiene relación con la cantidad de las exportadas.

"La fruta que se exporta es controlada por el SAG según protocolos establecidos por el país de destino. Cuando se trata del consumo local, la normativa está, pero no se controla", explica el gerente.

No es una apreciación empírica. De acuerdo a un informe dado a conocer el 9 de mayo de 2008, por Conadecus, 63% de las frutas y verduras que se consumen en Chile contienen plaguicidas peligrosos. De acuerdo al documento "Manejo de agroquímicos en sistemas hortícolas", investigación realizada entre 2003 y 2007 por el SAG y el Inia, el exceso de residuos de agroquímicos fue hasta 300% superior al umbral establecido por la norma chilena. En las 374 muestras -233 hortalizas y 141 frutas- que se tomaron en esa oportunidad en todo el país, 31,85% de los vegetales para el mercado interno sobrepasó los límites establecidos por la normativa de la Unión Europea.

Aquí lo que se cuestiona no es el uso de plaguicidas y pesticidas, sino ¿por qué los chilenos tienen que comer productos con un tratamiento y supervisión distintos a los de exportación?

El problema de fondo es la forma en que se aplican y el poco control que existe para el mercado nacional. Algo similar a lo que ocurre con las carnicerías y mataderos, que cuando son controlados por el SAG para la exportación, las normas y controles son estrictos, pero cuando se trata de los chilenos, hay un relajón.

"Todo el tema de regulaciones en cuanto a inocuidad de consumo nacional está en el Servicio de Salud. Lo que trabajamos nosotros son las exigencias que tienen los mercados de destino", señala Rodrigo Astete, encargado regional de pesticidas del SAG.

Un año después del informe de Conadecus, todavía no hay información sobre nuevas medidas destinadas a controlar los plaguicidas, tampoco de muestreos que den cuenta de los niveles de éstos que tiene frutas y hortalizas en el mercado local.

"El Ministerio de Salud insiste en que ellos están controlando el tema y que no hay alimentos que lleguen con pesticidas al consumidor, pero no hay certezas", cuenta Rolando Chateauneuf, ex profesor de la U. de Chile y miembro de Conadecus.

Precisamente, una de las mesas de trabajo que contempla la Agencia chilena para la Inocuidad Alimentaria (Achipia) es sobre residuos y plaguicidas. Pero el problema es que para funcionar, Achipia necesita un respaldo legal que aún no tiene, ya que el proyecto de ley todavía está en trámite en el Parlamento.

Qué se está haciendo

"Chile tiene una regulación interna al respecto, pero el problema es que no hay capacidad de fiscalización. Cómo consumidores, no sabemos qué plaguicidas y en qué cantidad están presentes en la fruta y hortalizas", señala Flavia Liberona, directora ejecutiva de Fundación Terram.

Consultados sobre los resguardos que se han tomado a raíz del estudio, la Seremía Metropolitana de Salud, respondió a través de un mail que la regulación interna en el país se basa en las buenas prácticas agrícolas y que no hay registros de intoxicados por plaguicidas en la Región Metropolitana.

"Los controles de la aplicación de plaguicidas y del respeto de los períodos de carencia se realizan en los predios agrícolas, antes de que los productos lleguen a los lugares de expendio. Es de responsabilidad del productor cumplir con las Buenas Prácticas Agrícolas de aplicación y período de carencia ", respondió la Seremía.

Distinto es el caso de las exportaciones, donde aunque la responsabilidad de la aplicación también es del productor, el SAG revisa y controla que se cumpla con la norma.

Los productores, especialmente los más pequeños, no invierten en testeo que nadie les pide.

En el laboratario Andes Control explican que la mayor parte de sus clientes son productores y exportadores agropecuarios orientados a los mercados externos. "A nivel agroindustrial, empresas del sector , principalmente multinacionales, solicitan, cada vez más, análisis de multirresiduos de pesticidas a productos que luego son procesados y comercializados en el mercado interno. Sin embargo, rara vez estos análisis son solicitados para productos frescos consumidos en el mercado interno", indica José Miguel Valdés, gerente general de Laboratorio Andes.

Si bien en el sector hay acuerdo en que se ha avanzado en torno a las buenas prácticas agrícolas, se tiene claro que no todos los agricultores las cumplen. Así, un pequeño chacarero puede, sin que nadie lo sepa, aplicar un producto no autorizado o que no esté en óptimas condiciones, o hacerlo en dosis no permitidas. Y cómo nadie lo controla o muestrea, porque a nivel de retail tampoco existe un control, esa verdura o fruta puede llegar al plato de cualquiera.

"Lo que se debiera hacer es vigilancia, sacar muestreos a nivel de consumidor y ahí ver si existe o no el residuo. Las grandes empresas venden todas productos inocuos pero no pasa lo mismo con los pequeños", señala Chateauneuf.

En otros países, son la autoridad sanitaria y las cadenas de retail las que fiscalizan.

"A diferencia de lo que ocurre en Chile, en mercados como EE.UU. y la Unión Europea, además de los límites máximos de pesticidas establecidos y fiscalizados por la autoridad sanitaria, los supermercados realizan de manera directa un estricto control de residuos de pesticidas en todos los productos de origen vegetal que llegan hasta sus góndolas, incluso aquellos etiquetados como orgánicos", dice Valdés.

Así, parece que, por ahora, los chilenos seguirán consumiendo productos que no siempre son todo lo inocuo o sanos que debieran.

Recuadro :

Por qué una agencia para la inocuidad

En países desarrollados, como Australia, Nueva Zelandia y España, las Agencias de Inocuidad surgieron en la década de los noventa, debido a crisis sanitarias que llevaron a buscar formas de evitar que volvieran a ocurrir. A grandes rasgos, se trata de sistemas integrados de fiscalización que privilegian la prevención de la crisis y evitan fallas en el sistema. El problema es que en Chile ésta fue creada, pero aún sigue a la espera de la aprobación final de la ley que le otorgaría claridad respecto a su acción.

Para los exportadores, la preocupación por mantener los niveles de pesticidas es una constante, ya que existen casos en que se han congelado exportaciones por estar superando los límites máximos de residuos.

Motivados por la creciente competencia y las cada vez mayores exigencias internacionales para reducir el nivel de agroquímicos en los productos, la Asociación Gremial de Productores de Fruta de la VI Región, con el apoyo de Innova Chile Corfo, organizó un seminario para presentar fórmulas para reducir los residuos de pesticidas en la fruta de exportación.

Se vio que uno de los principales problemas es que aún hay falta de conocimiento en el uso de estos productos, los que muchas veces son aplicados por operarios con baja calificación. A ello se agrega que se utilizan maquinarias que no han sido mantenidas en forma adecuada, además de que los campos no están planificados para que ellas se realicen.

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