Isla Riesco: La apuesta de Chile por el pasado

Si bien generó un fuerte impacto social en algunas comunas bastante empobrecidas del Bío Bío, como Lota y Curanilahue, el cierre paulatino de las viejas minas de carbón permitía augurar un avance en materia energética. Terra.cl, 22 de junio 2010.


Se ponía fin a una era retratada en las novelas de Baldomero Lillo, a un modelo con magras perspectivas de futuro a juzgar por su escasa rentabilidad y el alto impacto ambiental derivado del uso de este combustible. El mundo caminaba hacia nuevas formas de generación de energía, y Chile, siempre rezagado en la materia, miraba con mucho más interés el potencial hídrico que brindan sus cuencas fluviales.

Pero poco a poco hemos vuelto atrás, irremediablemente, lisa y llanamente por la falta de una política de Estado orientada a enriquecer la matriz energética, situación que propició, más aún tras el corte del gas argentino, la construcción de nuevas centrales termoeléctricas.

El proyecto Isla Riesco, a decir de Flavia Liberona, de Fundación Terram, viene a confirmar este retorno en gloria y majestad a una era que se creía superada. “Un proyecto que preocupa a muchos; a la comunidad de la isla, a los estancieros que se dedican al ganado, a los empresarios turísticos… Nadie sabe qué hacer pese a los contactos con parlamentarios, organizaciones y connotados defensores del medio ambiente, como Niccolo Bligo, premio nacional de Medio Ambiente, quien además participa en Informe País de la Universidad de Chile”, dice la directora ejecutiva de esta fundación.

Según Liberona, “el proyecto está muy avanzado. Lo que está aprobado es el Estudio de Impacto Ambiental del puerto desde donde se transportará el carbón al continente, no así el estudio referido a la extracción minera en sí misma. Y esto habla de un problema grave en la normativa pues se presentan proyectos por partes, subdivididos, en circunstancias que todas las partes conforman un todo. ¿De qué sirve la mina si el carbón no puede salir de la isla? ¿De qué sirven las represas de Hidroaysén si no existe una línea de transmisión?”.

El proyecto, impulsado por Sociedad Minera Isla Riesco, que cuenta con capitales de los grupos Angelini y Von Appen, contempla una inversión que bordea los 250 millones de dólares. La propuesta de este consorcio superó a la presentada por la angloaustraliana BHP Billiton.

“El tema aquí es que al final se apela a los hechos consumados, pues no queda más remedio que aprobar la extracción del mineral cuando ya se ha invertido en el puerto”, agrega la ambientalista.

Finalmente, Liberona sostiene que “el problema de este proyecto es que genera un impacto negativo en dos sentidos: localmente afecta a todo un ecosistema, generando problemas en la ganadería y el turismo… Hablamos de minerales a cielo abierto, como Chuquicamata. El otro problema es el inevitable aumento en la emisión de gases de efecto invernadero, sumado al gas metano, pues hablamos de un mineral sub-bituminoso muy, pero muy contaminante, eso sin contar el impacto que generan las termoeléctricas en los sectores aledaños, especialmente costeros, pues descargan agua a una altísima temperatura”.

La Isla Riesco es la cuarta isla de mayor suprficie del país con 5.005 kilómetros cuadrados. Está situada al norte de Punta Arenas, entre los senos Otway y Skyring. El lugar a intervenir abarca 4.030 hectáreas, donde se supone que hay reservas por un total de 670 millones de toneladas de carbón.

El proyecto más avanzado es el de Mina Invierno, uno de tres o cuatro yacimientos que se contempla explotar. En la zona abundan las praderas y bosques nativos de coihue y lenga. El proyecto establece la tala de cuatrocientas hectáreas de bosque para el acopio de carbón rechazado.

Minera Isla Riesco fue contactado por este medio y se comprometió a entregar una respuesta a estos cuestionamientos.

 

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