Piñera y Medioambiente: ¿cuáles serán sus caminos?

Columna de opinión de Paola Vasconi; Coordinadora del Programa de Medio Ambiente de Fundación Terram.;;


Este 5 de junio, como todos los años, celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente. Este 2010, sin embargo, la fecha adquiere un tinte especial por encontrarse bajo un nuevo Gobierno –distinto al de la coalición anterior-, una nueva institucionalidad ambiental y desafíos mayúsculos en términos ambientales, sociales y económicos debido a los impactos y consecuencias que trajo para nuestro país el terremoto y maremoto del pasado 27 de febrero. Además, a partir de este día, más allá de decretos y proyectos de Ley, debiera comenzar a reflejarse en la gestión de las nuevas autoridades ambientales, la visión y orientación de la política ambiental que el Presidente Sebastián Piñera quiere imprimir a su gobierno y al país durante los próximos cuatro años, período que dura su mandato.

Ya el pasado 21 de mayo, en su primera cuenta pública anual, Piñera dio a conocer lo que serán las líneas directrices de su gestión ambiental, donde “el cuidado de la naturaleza y la protección del medio ambiente” aparecen como “un problema ético y prioritario”, tanto desde la perspectiva nacional como internacional. Y es que según sus propias palabras “el aire, mares, ríos, lagos, bosques y cordilleras no son una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos y de los que vendrán después de ellos”.

Entre las principales tareas autoimpuestas por Piñera destaca la implementación de la nueva institucionalidad ambiental -Ministerio del Medio Ambiente, la Superintendencia del Medio Ambiente y el Servicio de Evaluación Ambiental-, tarea que debiera iniciarse cuánto antes; la creación de los tribunales ambientales, sin los cuales no puede entrar en funcionamiento la Superintendencia debido a un acuerdo político firmado bajo el gobierno anterior; la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, institución que naufragó antes de siquiera salir a navegar en la administración de Bachelet; impulsar instrumentos de incentivo a la adopción de tecnologías limpias, como permisos transables e impuestos a las emisiones, instrumentos controversiales, de compleja y larga discusión en el Parlamento; cumplimiento de los compromisos asumidos por Chile en la cumbre de Copenhague -reducción del 20% de sus emisiones de gases de efecto invernadero al año 2020-; puesta en marcha del Programa de Aire Limpio para combatir la grave contaminación atmosférica en ciudades como Santiago, Temuco, Concepción, Valdivia, Osorno, Coyhaique, Rancagua y Tocopilla, entre otras.

Llama la atención en el discurso del Presidente la alusión “a escuchar y no ignorar los gritos de la Madre Tierra”, lo que inevitablemente lleva a preguntar ¿a qué concepto de Madre Tierra se refería? A aquel acuñado por los pueblos originarios, relevado recientemente por el Presidente de Bolivia, Evo Morales, en las discusiones internacionales sobre el cambio climático y los desafíos que le impone a la humanidad, que reconoce al planeta como fuente de vida de todo lo que existe, incluidos los seres humanos, y no como un objeto inerte o una fuente de recursos sino como nuestro hogar y con el cuál los seres humanos estamos emparentados. O al concepto más científico, que señala que la Tierra es un sistema que articula lo físico, lo químico, lo biológico y lo humano de forma interdependiente, y que la vida es parte y producto de este sistema. O al impulsado por James Lovelock y Lynn Margulis, entre otros, que propusieron la visión de la vitalidad de la Tierra, según la cual la atmósfera actual no resulta solamente de mecanismos físicos, químicos y de fuerzas directivas del universo, sino principalmente de la interacción de la vida misma con todo el entorno ecológico, por lo que la sinergia de los organismos vivos con los elementos de la Tierra va creando y manteniendo el hábitat adecuado que denominamos biosfera, por lo que la Tierra misma esta viva. O el de Naciones Unidas, que señala que “la Madre Tierra es una expresión común utilizada para referirse al planeta Tierra en diversos países y regiones, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos”. Según la Resolución 63/278 de las Naciones Unidas “la Tierra y sus ecosistemas son nuestro hogar, y para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras, es necesario promover la armonía con la naturaleza y la Tierra”.

Hoy, cuando conmemoramos internacionalmente a nuestro Medio Ambiente, se hace necesario reconocer que la definición de Madre Tierra que adopte y aplique el Presidente Piñera durante su mandato será clave para dilucidar el sello ambiental que implante en este gobierno.

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