¿Se acaba la explotación petrolera en aguas profundas?

Es probable que la perforación offshore se encarezca y aumenten los riesgos políticos tras el accidente de la Deepwater Horizon. El Diario Financiero, 02 de julio 2010.


El enorme derrame de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon en el Golfo de México podría tener consecuencias significativas en el mediano plazo, no sólo para BP, sino para las perspectivas de la oferta global de crudo, el mercado del petróleo y la cotización del commodity. En particular, la perforación en ambientes ultraexigentes será más onerosa y más riesgosa en términos políticos. Pero si el foco se dirige a los campos petroleros onshore accesibles, habrá otros problemas, tanto para la industria como para los países que quieran diversificar su suministro petrolero.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, espera que el desastre del Golfo de México se convierta en un catalizador para los esfuerzos para promulgar leyes relacionadas con el cambio climático y animen a Estados Unidos a cambiarse a fuentes alternativas de energía. Aunque hasta cierto punto esto podría ocurrir, en particular si los esfuerzos por contener el derrame de BP fracasan, la fuerza del lobby de la industria petrolera en Estados Unidos y la arraigada cultura automotriz del país hacen improbable una gran caída en el consumo de crudo. La preocupación por la seguridad en las perforaciones en aguas profundas también puede aumentar en otros países ricos, pero es improbable que detengan por completo la exploración.

Escrutinio regulador

Una consecuencia inevitable del derrame será el endurecimiento del ambiente regulatorio, no sólo para las perforaciones en aguas profundas. En EE.UU. todas las perforaciones, incluyendo en tierra y de gas pizarra, serán más reguladas y supervisadas más de cerca. En otros lugares, las autoridades en el Reino Unido y Noruega anunciaron hace poco un seguimiento más estrecho de las perforaciones Ofrhore. El 22 de junio, la brasileña Petrobras dijo que los reguladores podrían endurecer los estándares para la perforación offshore considerando el accidente de BP. Petrobras está por emprender un ambicioso programa de perforación ofshore, que involucra unos US$ 120 mil millones en costos de exploración y producción.

Los esfuerzos de los reguladores por elevar los estándares de seguridad y evitar desastres futuros similares al de la Deepwater Horizon podrían hacer subir los costos de producción. El costo de asegurar las instalaciones petroleras también subirá. Las empresas petroleras independientes, que suelen operar en campos petroleros exigentes que ya son caros de explotar, recibirán el golpe más fuerte. Por ejemplo, en el Golfo de México, tales cambios podrían hacer que sólo las empresas más grandes puedan seguir operando.

Seguridad petrolera

Una de las promesas de Obama durante su campaña electoral fue reducir la dependencia estadounidense del petróleo importado, en especial desde regiones y países inestables como Medio Oriente, Nigeria y Venezuela. De hecho, había aprobado la expansión de las operaciones en el Golfo de México poco antes del accidente de BP. El presidente retiró ese permiso y anunció una moratoria de seis meses en las nuevas perforaciones. Inicialmente, esto podría conducir a que EE.UU. importe más crudo desde los países de la OPEP en el Medio Oriente y Africa.

La mayor parte de las perforaciones no OPEP se realizan ahora en lugares de costos altos y cada vez más difíciles, como aguas ultraprofundas en Brasil y el Ártico en Rusia. Si el accidente de BP causara una reacción contra esos proyectos, la consecuencia sería un mayor impulso a las posiciones de mercado de las petroleras nacionales, la mayoría de las cuales se encuentra en países OPEP. Por ejemplo, los productores de Medio Oriente suelen operar onshore a un costo mucho más bajo que los perforadores offshore independientes.

Sin embargo, una mayor dependencia del petróleo de Medio Oriente crearía problemas estratégicos para Estados Unidos y sería impopular con el público. Las arenas petroleras de Canadá proporcionan una alternativa posible, pero hay preocupación respecto del impacto ambiental negativo de este método de producción.

¿Impulso a la energía alternativa?

Ya hay informes de empresas preparándose para elevar la producción de baterías para autos eléctricos tras el derrame de BP. Sin embargo, los autos eléctricos siguen siendo caros y los límites al desempeño de las baterías y la infraestructura de recarga son un disuasivo para los posibles compradores. Más aún, las fuentes alternativas de energía por lo general requieren altos niveles de inversión de capital y dependen de subsidios fiscales. Dada la necesidad de reducir los déficit fiscales en buena parte del mundo desarrollado, puede que los gobiernos ya no sean capaces de permitirse nuevos programas de desarrollo de energías alternativas.

En todo caso, es improbable que las grandes empresas petroleras internacionales se queden mirando la desaparición de su negocio tradicional. La moratoria en la perforación en el Golfo de México se ha traducido en la paralización de 33 plataformas petroleras. A los operadores en los pozos cuya perforación aún está permitida se les ordenó parar la perforación en el primer punto de detención seguro y asegurar los pozos. Sin embargo, a mediados de junio una corte de Distrito en Louisiana concedió una orden preliminar bloqueando la moratoria del Departamento del Interior sobre la perforación en aguas profundas. El tribunal decidió que el gobierno de Estados Unidos no había justificado la moratoria.

Aunque habrá esfuerzos por declarar una nueva moratoria en el corto plazo, la decisión judicial sugiere que hay un movimiento poderoso dispuesto a retomar las perforaciones en el Golfo de México.

La moratoria tiene implicaciones sustanciales para el empleo y la seguridad energética de Estados Unidos. La preocupación sobre.estos temas probablemente se reflejó en el sondeo Reuters/Ipsos en EE.UU. a mediados de junio, en el que 56% de los consultados sintió que las perforaciones offshore son necesarias para que EE.UU. produzca su propia energía y sólo 38% consideró que era una mala idea.

La Economist Intelligence Unit espera que pase algún tiempo antes de que se reanuden las perforaciones en el Golfo de México, dado los estándares regulatorios más altos y la cautela de las empresas acerca del escrutinio de los medios que atraerán las nuevas perforaciones. Pero los inventarios de crudo de EE.UU. son altos y el panorama para la demanda petrolera global está contenido.

Como resultado, una menor oferta del Golfo de México por el próximo par de años no conducirá a una subida en los precios del crudo o a una inversión en energías alternativas. Sin embargo, si la perforación en aguas profundas a nivel mundial sufre un traspié Prolongado, entonces estos podrían ser los eventuales resultados.  
 
Una consecuencia inevitable del derrame será et endurecimiento del ambiente regulatorio, no sólo para las perforaciones en aguas profundas.


 

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