Servicio de Áreas Silvestres: a la espera de la institucionalidad

Columna de opinión de Flavia Liberona, Directora Ejecutiva de Fundación Terram, publicada en blog de La Tercera el 09 de julio de 2010. Vea blog AQUÍ.


A principios de este año el país dio un importante paso en materia medioambiental con la aprobación de la ley que crea el Ministerio de Medio Ambiente, además de un Servicio de Evaluación Ambiental y una Superintendencia sectorial. Más allá de ciertas deficiencias en el contenido de estas leyes, esta propuesta, que actualmente se encuentra en etapa de implementación, dejó pendiente un importante desafío: la creación de una institucionalidad para la protección y conservación de las áreas silvestres públicas y privadas, terrestres y acuáticas, que reúna en un solo servicio la implementación de políticas, el monitoreo , la actualización de información sobre áreas silvestres, sitios prioritarios para la conservación, especies con problemas de conservación, así como la gestión de áreas, entre otras tareas fundamentales.

Chile cuenta con una gran cantidad de ecosistemas naturales de enorme valor de conservación terrestres y acuáticos, tanto pertenecientes al estado como en manos de particulares, los que lamentablemente enfrentan grandes amenazas, que se repiten cada vez con más frecuencia y presionan para usar los recursos que albergan. Entre otras, estas amenazas implican proyectos mineros, energéticos, extracción de agua, salmonicultura, cambios de uso de suelo para agricultura, etc. Es de la mayor importancia que, con carácter de urgencia, el país tome conciencia de la importancia de establecer mejores niveles de protección de su patrimonio natural, cuestión que necesariamente debe implicar crear un servicio de áreas silvestres protegidas que sea capaz de ofrecer una mirada integral sobre el país, sus ecosistemas más importantes, tanto en tierra como en aguas marinas, continentales y humedales. Es indispensable generar una nueva institucional, es decir, crear un Servicio de Protección de Áreas Silvestres Protegidas y Conservación de la Biodiversidad (que puede tener este nombre u otro), así como también contar con mayores garantías legales y recursos humanos para la conservación de las áreas silvestres protegidas.

La lógica indica que, tal como ha sido la experiencia en la mayoría de los países del mundo, un servicio de estas características debe estar al alero del Ministerio de Medio Ambiente. Sin embargo, más allá de la institucionalidad a la que esté ligada un servicio de este tipo, es necesario que de garantías y que cuente con las facultades , presupuesto y competencias técnicas indispensables, y sea capaz de gestionar la protección de la biodiversidad y áreas silvestres protegidas. Más allá de la estructura jerárquica en la que se inserte –existe incluso una propuesta para que se cree como parte del Ministerio de Bienes Nacionales-, lo fundamental es que este Servicio cuente con la necesaria independencia y autonomía, y que sea capaz de incorporar e integrar las voces de los distintos actores involucrados: propietarios grandes y pequeños, comunidades locales, incluyendo indígenas, científicos, organizaciones de la sociedad civil, etc.

La tarea de esta nueva repartición será, por un lado, generar y ser capaz de aplicar políticas de conservación de mediano y largo plazo, integrando actores públicos y privados de distinto tipo y, al mismo tiempo, fiscalizar de manera rigurosa la aplicación de estas políticas.
Durante su etapa de candidato presidencial, Sebastián Piñera aseveró que le otorgaba la mayor importancia a este tema, y se comprometió a crear un Servicio de Áreas Silvestres Protegidas. Hoy, si bien los problemas derivados del terremoto y la reconstrucción han forzado un reajuste en la agenda del gobierno, este tema debe comenzar a retomarse y ser discutido públicamente. Las amenazas provenientes de proyectos productivos en diversas regiones se han incrementado en los últimos meses, y desde distintos puntos del país se han comenzado a sentir voces que alertan sobre riesgos específicos para distintos parques o reservas naturales. Por eso ahora, más que nunca, urge dotar de mecanismos más fuertes de protección para nuestras áreas silvestres, que permitan asegurar su protección y conservación para las generaciones actuales y futuras.

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