BOSQUES DE VERDAD PARA CHILE

Columna de opinión de Paulina Vera, periodista de Fundación Terram, publicada en portal Valdivia Noticias.cl, octubre 2010.


En los últimos 30 años, amplias zonas del sur del país, especialmente entre las regiones del Bío-Bío y Los Lagos, vieron fuertemente modificado su fisonomía natural, económica, social y cultural producto del establecimiento de más de dos millones de hectáreas de plantaciones de especies exóticas, especialmente de pinos y eucaliptos, impulsados desde el Estado y que trajeron consigo el desarrollo del modelo forestal chileno y la consolidación de las grandes empresas forestales. El impacto de estos monocultivos forestales ha quedado en evidencia con el paso del tiempo; las prácticas de tala rasa, la pérdida de suelo, además de problemas socioambientales, se han traducido en la proliferación de conflictos con las comunidades locales y el desplazamiento de muchas de ellas, principalmente de pequeños campesinos forestales; entre los problemas más graves generados por las plantaciones se encuentra la escasez de agua, así como la ocupación física del territorio. No por nada las regiones con más “desarrollo” forestal presentan altos índices de pobreza y cesantía.

Ante esta realidad irrefutable, hace algunos años desde la gran empresa forestal se orquestó una campaña publicitaria bajo la frase “Bosques para Chile”. Con gran despliegue mediático –avisos televisivos en horario prime incluidos- y gracias a un financiamiento CORFO, pretendía mejorar la imagen de la industria forestal chilena a ojos de las grandes audiencias. Esa campaña fue rápidamente acusada de desinformar a la población, pues generaba confusión en temas claves, empezando por el mismo slogan, que apunta a las bondades del bosque, pese a que la industria del sector en el país está basada en un 100% en la explotación de monocultivos de especies forestales exóticas, que nada tienen que ver con la composición y características de los bosques originarios de Chile.

Así, “Bosques para Chile” buscó explotar la falta de información que predomina en el público masivo sobre el tema forestal, que desconoce que el bosque nativo constituye un ecosistema complejo, se caracteriza por una gran biodiversidad y ofrece valiosos servicios ambientales, mientras que los plantaciones que predominan en Chile son monocultivos forestales de especies exóticas, que empobrecen el suelo, generan erosión y compiten con ventaja frente a la fauna y la vegetación nativas. No por nada, el concepto de “bosques plantados” ha sido ampliamente rechazado por la comunidad científica y las ONG’s.

Hoy, impulsado nuevamente desde la industria forestal, se ha planteado dar un nuevo impulso a esa campaña, bajo el mismo slogan. En esta etapa, además, han agregado nuevos argumentos a favor del sector, destacando los supuestos beneficios que entrega a la comunidad, tales como el combate al cambio climático y a la erosión, temas tan en boga en la actualidad. Sin embargo, lo cierto es que, una vez más, estas afirmaciones resultan falaces y no resisten un análisis serio.

Es importante no perder de vista que el objetivo de las plantaciones forestales es, exclusivamente, la extracción de la madera, esto es, la corta y cosecha de los árboles en un plazo determinado, período cada vez más breve debido al perfeccionamiento de las técnicas de cultivo y selección genética de ejemplares. Así, en un plazo que va entre los 10 y 20 años (dependiendo de la especie y del destino de la madera), las plantaciones son cosechadas, con lo que no sólo queda el suelo al descubierto y en precarias condiciones, sino que además se revierte cualquier efecto positivo en términos de captura de carbono que se haya generado previamente.

El sector forestal es, desde hace años, uno de las actividades productivas más importantes del país, y contribuye de manera valiosa a nuestra economía. Desde hace algunos años, además, presionados por campañas ciudadanas nacionales e internacionales, ha intentado mejorar sus prácticas sociales y ambientales, incorporando sellos de certificación, pese a lo cual persiste una imagen negativa de la actividad en amplios sectores. Por ello, es cuestionable que intenten acercarse a la comunidad a través de campañas masivas, utilizando argumentos dudosos.

Es indispensable que, si se desea hacer un trabajo serio y que deje huellas perdurables, se trabaje en base a la realidad del sector, evitando construir y reforzar mitos; sólo de esta manera la industria forestal podrá mejorar y fortalecer sus vínculos con la comunidad.

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