Estudio revelará índices de contaminación y eficiencia energética de biocombustibles

La investigación de la Universidad Santa María entregará datos sobre el comportamiento del biodiesel y bioetanol, en forma independiente y al ser mezclados con combustibles fósiles tradicionales. La iniciativa servirá para evaluar motores de automóviles y calderas industriales.;La Segunda Internet, 21 de diciembre 2010.


En el año 2012 partiría una ley que obliga mezclar entre 2 y 5% de biocombustibles con combustibles fósiles tradicionales. Los motores de automóviles y calderas industriales deberán acomodarse a esta nueva medida ¿Pero Chile está preparado para afrontar este desafío? ¿Se reducirán efectivamente los índices de contaminación? ¿La inclusión de un porcentaje de biodiesel o bioetanol como combustible contribuirá a mejorar la eficiencia energética?

A partir de estas interrogantes, el Centro de Tecnologías Ambientales (CETAM) de la Universidad Técnica Federico Santa María trabajará en el proyecto “Análisis y generación de Base de Datos de potencial energético y emisiones contaminantes de biocombustibles de interés nacional”. La investigación fue seleccionada en el XVII concurso de proyectos FONDEF, en donde aprobaron solo 42 proyectos de los más de 270 proyectos presentados, siendo además uno de los proyectos con más recursos asignados con M$ 540.313.

El Dr. Francisco Cereceda, Director del CETAM USM y director del Proyecto, afirma que “en Chile y el mundo habrán problemas asociados al uso de combustibles fósiles tradicionales, ya sea por escasez, precio, participación en la generación de gases efecto invernadero, etc. Frente a este escenario se ha propendido a una reducción del uso de los combustibles fósiles, y una alternativa real son los biocombustibles como el biodiesel o bioetanol, ya sea solos o en mezclas con combustibles fósiles”.

“A partir del proyecto de ley proyectado en su aplicación para el año 2012, las fuentes móviles, como autos o buses, y las fuentes fijas, como calderas y maquinarias industriales, deberán mezclar los combustibles tradicionales con biocombustibles”, explica.

Según el académico USM, este estudio “pretende determinar desde el punto de vista medioambiental qué va a pasar con el problema de las emisiones. En otras palabras qué contaminantes químicos se van a emitir, sobre todo a la atmósfera de Santiago, cuando le incorporemos combustibles con características distintas de los que existen hoy”.

“Paralelo a esto se determinará también el potencial energético de las mezclas de combustibles fósiles con biocombustibles, con la finalidad de obtener resultados sobre el comportamiento energético (performance) del motor y de las calderas industriales, aspecto que será abordado por el equipo del Dr. Mario Toledo del Departamento de Ingeniería Mecánica, en colaboración con colegas del Departamento de Mecánica de la Sede de Viña, ambos de nuestra Universidad”.

El Dr. Cereceda asegura que aún no existe consenso pleno en la comunidad científica sobre los beneficios o aspectos perjudiciales que traería este nuevo escenario sobre los problemas ya conocidos de contaminación atmosférica que producen la combustión de combustibles fósiles tradicionales o en mezclas con biocombustibles.

El experto sostiene que “las diferencias de opinión responden principalmente a una falta de sistematización de la información. Ejemplo de esto es el uso de distintos tipos de motores o calderas de fabricantes variados o de diferentes condiciones de operación de estos equipos de combustión, a la hora de comparar las reducciones o aumentos de determinados contaminantes atmosféricos, como NOx, SOx, PM10, COVs, entre otros. Tampoco hay una estandarización en la mezcla utilizada, en algunos casos las comparaciones se hacen para un 10% de biocombustibles, mientras otros autores comparan con un 20%. Lo mismo pasa a la hora de comparar calderas industriales. Ese tipo de errores de protocolos y estandarización de procedimientos es uno de los problemas que resolveremos con este proyecto”.

Un tercer aspecto que abordará la investigación y que será útil para lograr resultados concretos se relaciona con el origen de un biocombustible. Francisco Cereceda aclara que “el material original con que se elabora un biocombustible también podría eventualmente determinar su comportamiento a la hora de la combustión”.

“Se puede producir biodiesel a partir de micro y macro algas, de residuos forestales, de aceites usados, de oleaginosas, entre otros materiales. La gran pregunta es que si al ocupar un biodiesel en iguales condiciones, mismo motor o calderas e igual porcentaje de mezcla resultan de la combustión los mismos contaminantes independientemente de su origen, o por el contrario, su origen determinará la huella dactilar del biocombustible”, agrega.

El director del CETAM USM recalca que “con el estudio podremos determinar a ciencia cierta los factores de emisión por cada tipo y mezcla de biocombustibles, logrando una estandarización en la materia. Posteriormente estos datos serán usados por el Dr. Luis Díaz y su equipo de la Universidad Católica de Temuco en modelos de dispersión que permitirán evaluar distintos escenarios futuros, con la flota vehicular y las fuentes fijas usando estas determinadas mezclas, de forma de evaluar como impactarán a la contaminación atmosférica de una ciudad como Santiago y por ende verificar sus efectos sobre la salud de la población”.

“En términos energéticos, también podremos determinar si los biocombustibles son más o menos eficientes que los combustibles fósiles que hay disponibles actualmente. Lo importante y el gran aporte del proyecto está en que pondremos por primera vez toda esta información ordenada en una base de datos para que el Estado y los privados tomen decisiones de manera informada sobre la política energética y medioambiental en Chile”, acota.

Cómo afrontar el desafío

El profesor de la Universidad Santa María afirma que “para el año 2012 nuestro país aún no estará en condiciones de generar su propio biodiesel y bioetanol para incorporarlo en estas mezclas que van a ser exigibles. Por esta razón habría que comprarle a los vecinos, y para ello tenemos que tener claro cuál biocombustible vamos a comprar y por qué razón”.

“La decisión final estará determinada por políticas estatales. Una alternativa es escoger aquel que tenga la mejor relación entre mínima emisión de contaminantes y máxima eficiencia energética, o privilegiar uno de estos dos aspectos, según sea el caso. Sin embargo, para tomar la decisión debe estar toda la información disponible y en eso trabajaremos”, asevera.

La Universidad Técnica Federico Santa María se adjudicó este proyecto FONDEF como Institución Beneficiaria Principal, y la Universidad Católica de Temuco como Institución Beneficiaria Asociada. El mandante es el Ministerio de Medio Ambiente, y como auspiciador participa el Ministerio de Energía y la Empresa Nacional de Petróleo.

“Como colaboradores externos participa el Departamento de Industrias de la Universidad de Castilla y la Mancha, España; el Desert Research Institute, Nevada, EE.UU.; la empresa nacional FAME; General Motors y dos Consorcios de Biocombustibles”, aclara Cereceda.  

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