Norma de emisiones para termoeléctricas

Columna de opinión de Paola Vasconi, Coordinadora Programa de Medio Ambiente de Fundación Terram, publicada en blog de La Tercera el 23 de diciembre de 2010. Vea Blog AQUÍ.


Según han citado algunos medios de prensa, el Presidente de la República Sebastián Piñera no habría quedado conforme con la propuesta de norma de emisión para centrales termoeléctricas, aprobada a inicios de diciembre por el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad. En particular, las discrepancias del mandatario estarían en las diferencias de la regulación propuesta para el parque existente y las centrales térmicas nuevas, pues existen notorios contrastes en lo que se refiere a los límites de las emisiones propuestos para el dióxido de azufre (SO2) y óxido de nitrógeno (NOx), así como en los plazos de exigencia de la nueva normativa. Esto, además significaría un relajo respecto de la normativa propuesta originalmente durante el gobierno de Bachelet.

De confirmarse estos dichos reflejarían una real preocupación del presidente Piñera por la contaminación que genera el sector termoeléctrico y que afecta a muchas comunidades a lo largo del territorio nacional. Esta es la oportunidad que tiene el mandatario de demostrar que su intervención en el caso de la termoeléctrica Barrancones no se debió sólo a un cálculo político y al costo que significaría no cumplir una promesa de campaña, sino a un real interés por la protección ambiental y del derecho constitucional de chilenas y chilenos a vivir en un ambiente libre de contaminación.

La grave contaminación generada durante décadas por las centrales termoeléctricas evidencian la necesidad de mayores exigencias en esta normativa, sobre todo para el caso de las térmicas existentes. Es imperativo que este sector internalice los costos socioambientales que genera y que en la actualidad son asumidos por las comunidades locales, otros sectores productivos como agricultura o turismo y por el mismo Estado.

Ante esto, la ministra de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, ha señalado recientemente que la regulación propuesta es “muy buena” y que en ningún caso significaría una flexibilización pues hasta ahora nuestro país no contaba con una regulación hacia este sector.

Sin embargo, desde nuestra perspectiva, la norma aprobada por el gobierno esta en deuda en relación a los impactos ambientales y en la salud de las personas que generan las centrales termoeléctricas en nuestro país y a las expectativas de los más directamente afectados por su contaminación. Esperamos este sea el principal elemento que tenga a la vista el presidente Piñera a la hora de tomar la decisión final y de firmar el decreto que fijara la regulación del sector termoeléctrico.

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