Sólo una central eléctrica a carbón cumple con nuevas normas de emisiones

De las 18 plantas que operan en el país, unas 17 deberán realizar inversiones si desean seguir operando con la nueva normativa. La Tercera, 02 de diciembre 2010.
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Sólo una central a carbón del parque térmico generador instalado está en condiciones de cumplir con las exigencias que impone la nueva norma de emisión para centrales termoeléctricas, que dio a conocer el Ministerio de Medio Ambiente.

Ese es parte del análisis que realizan en la industria eléctrica, tras conocer algunos detalles del texto que aprobó el gobierno. La norma se aplicará al parque generador nuevo y al instalado. Según estudios privados que manejan las eléctricas de las 18 centrales a carbón que operan hoy, 17 deberán adaptarse e invertir en equipos, si desean seguir operando con la nueva exigencia ambiental. Asimismo, se prevé que de las otras 18 nuevas que serán construidas, sólo tres cumplirían con la norma. "La nueva norma establece diferencias notorias en los estándares de emisión exigibles a las termoeléctricas, respecto de lo que tenemos hoy. Ello, porque actualmente las centrales a carbón no cumplen con ninguna norma", dice Samuel Jerardino, socio director de la consultora KAS Ingeniería, que elaboró la norma de emisión.

El ingeniero civil indica que la nueva norma consideró estándares exigibles en EE.UU., Europa y el Banco Mundial, "parámetros que son perfectamente aplicables a la realidad chilena".

Según estiman en la consultora, cerca del 90% de las plantas a carbón existentes y nuevas deberá adaptarse a la normativa.

No obstante, indican, "la mayoría de las centrales nuevas que se construirán tiene incorporado un elevado nivel de exigencia, por lo que las adecuaciones deberían ser menores", dice Jerardino.

En 2009, la Conama calculó en US$ 1.000 millones lo que deberán invertir las empresas para adecuarse a la norma. Ejecutivos prevén que las actuales centrales deberán gastar unos US$ 50 millones en tecnologías y para las nuevas plantas, el costo subirá entre 10% a 12%, es decir, unos US$ 70 millones adicionales por unidad. La inversión total para nuevas y existentes podría superar los US$ 2.000 millones. No obstante, ejecutivos indican que el carbón seguirá siendo competitivo, porque su costo se mantendrá menor frente a otros combustibles.

En el caso de las centrales antiguas, la norma señala que para ajustar sus tecnologías y funcionar de acuerdo con lo reglamentado, tendrán cinco años y medio, siempre y cuando las centrales no estén en zonas declaradas saturadas. En este caso, tendrán cuatro años para adaptarse.

"Hay un análisis que deberá hacer cada generadora, para evaluar si para las plantas antiguas es más conveniente realizar las adecuaciones tecnológicas o simplemente, cerrar la planta", dice Jerardino.

"La norma es estricta, pero no prohibitiva", indica una fuente ligada al gobierno. Afirma que clave en la definición de esos estándares fue la gestión de la Presidencia, mientras que las carteras de Medio Ambiente y Energía eran partidarias de flexibilizar las exigencias para no impactar las inversiones en el sector.

Como la norma es más exigente para las plantas nuevas, ejecutivos del sector prevén que las eléctricas buscarán que sus nuevas unidades sean reconocidas en construcción antes del 31 de diciembre, fecha límite que impone la regulación.

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