Isla Riesco: En Riesgo por la termoeléctrica

La explotación de la mina de carbón de Angelline y los Von Appen de la sociedad Copec-Ultramar, implica la tala de 4 mil hectáreas de bosque nativo.; Nuestromar.org 20 de enero 2011.


Los 15 proyectos termoeléctricos a lo largo de todo el país que esperan la aprobación del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) cuentan con un excelente aliado en la Patagonia chilena.

A unos 140 kilómetros de Punta Arenas y al sur del Parque Nacional Torres del Paine, se gesta un proyecto carbonífero a tajo abierto, impulsado por Copec, del Grupo Angelini, y Ultramar, del Grupo Von Appen. Los inversionistas tienen sus ojos en el noreste de la Isla Riesco, donde en 2007 obtuvieron, a través de Corfo, las concesiones mineras de las minas Río Eduardo, Elena y Estancia Invierno, que se mantendrá en poder de BHP Billiton hasta 2017, fecha en que expira su contrato de concesión.

La apuesta de US $300 millones pretende abastecer al menos el 25 por ciento de los 10 millones de toneladas de carbón que se estima consumirá el mercado eléctrico nacional en los próximos cinco años. Cifra que duplica el actual escenario -que representa 15 por ciento de la capacidad energética- principalmente gracias a los proyectos termoeléctricos en carpeta, ubicados en su mayoría en la Cuarta y Quinta Región.

Estos proyectos incidirán en la multiplicación de las emisiones de CO2 del país, que se proyecta podrían aumentar unas 4 veces hacia 2030, superando el per cápita de países europeos. Lo que en el contexto del calentamiento global y las intenciones de Chile ingresar a la OCDE, no pinta positivamente.

Al respecto, el gerente general de Minera Isla Riesco, Jorge Pedrals, asegura que aumentar el consumo de carbón en la matriz energética "efectivamente tiene una connotación negativa, pero cuando miras lo que está pasando en Chile y el mundo, es uno de los combustibles que sigue creciendo en la matriz energética de manera importante. Entonces quiéralo o no estamos obligados a seguir teniéndolo". Recalcando, eso sí, que "ir con la tendencia implica construir centrales térmicas, pero que tengan cada vez más exigencias ambientales acordes a los tiempos que corren".

Hasta el momento, se han mostrado interesados en adquirir el combustible desde Magallanes el magnate brasileño Eike Batista, que está a la espera de la luz verde a su complejo termoeléctrico Castilla en la Región de Atacama, AES Gener y Eléctrica Guacolda.

El lanzamiento

El 6 de abril pasado, el nuevo hotel Dreams de Punta Arenas se vestía de fiesta. Ese día se presentaba oficialmente la apuesta carbonífera de Minera Isla Riesco, evento al que asistieron las autoridades más importantes de la región: el Intendente, Mario Maturana, el edil de Punta Arenas, Vladimiro Mimica, la alcaldesa de Río Verde, Tatiana Vásquez, e incluso el ministro de Energía, Marcelo Tokman.

En la ocasión, se destacó que la iniciativa generaría 800 empleos en la etapa de construcción y 700 permanentes en la fase de operación, así como la disminución de las importaciones de este mineral energético.

Los que no quisieron celebrar, pese a estar invitados, fueron los estancieros Eugenio Vilicic y Rodrigo Maclean. Ambos fueron demandados por el consorcio Copec-Ultramar, ya que sus tierras tuvieron la mala suerte de estar justo encima de buena parte de las enormes reservas carboníferas.

Y como el Código Minero favorece este tipo de proyectos antes que a los dueños de la superficie de los predios, el asunto es bastante complejo. Aunque, según explica el abogado Cristián Quinzio, dependiendo del tipo de suelo puede variar la situación.

Adiós a las ovejas

En 1908 los abuelos maternos y paternos de Eugenio Vilicic desembarcaron en Isla Riesco desde Croacia. Cuarenta y dos años después el empresario, que es uno de los hombres más acaudalados de la zona, nació y vivió 8 años en la Estancia Gloria, que luego heredó junto a sus cuatro hermanos.

Años después, invirtió en cuatro nuevas estancias: Curtze, parte de Anita Beatriz -la otra parte quedó en manos de la familia Stipicic-, Río Cañadón y Rancho A2.

Las dos últimas son la manzana de la discordia con la minera, ya que de las 11 mil hectáreas que abarcan, casi 5 mil son parte fundamental para concretar el proyecto minero. Pero como Vilicic se negó a venderlas, en octubre del año pasado lo demandaron para poder obtener las servidumbres mineras.

Una de las demandas apunta al traspaso de 218 hectáreas en la estancia Río Cañadón para construir un puerto que permitiría la carga de barcos en Isla Riesco para el envío de carbón a las centrales de generación eléctrica en el norte y centro del país, así como eventualmente a Uruguay, donde la minera planea construir una central a base de este combustible.

El administrador del lugar, Fernando Gompertz, señala que en ese sitio es donde se ha invertido más en forraje y cercados. "Esta es la parte más afectada y la de mayor valor productivo. Si lo destruyen limitan enormemente el manejo de las estancias en su conjunto, ya que nos corta el predio por la mitad". Porque, explica, el sistema se maneja como una sola unidad ganadera, y con esto se rompe la planificación estratégica de los predios.

Por ende, augura que si el proyecto se concreta a la larga deberán despedirse del negocio. Sigue leyendo el artículo acá: http://www.nuestromar.org/ 
 

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