Norma de emisiones para termoeléctricas

Carta al director de Paola Vasconi, Coordinadora Programa de Medio Ambiente de Fundación Terram, enero 2011.


Sr. Director:

En su editorial se señala que el Presidente Piñera no habría quedado conforme con la propuesta de norma de emisión para centrales termoeléctricas, aprobada por el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad. Las discrepancias del mandatario estarían en las diferencias de la regulación propuesta para el parque existente y las centrales térmicas nuevas, pues existen diferencias en lo que se refiere a los límites de las emisiones para el dióxido de azufre (SO2) y óxido de nitrógeno (NOx), así como en los plazos de exigencia de la norma. Esto, además refleja un relajo respecto de la norma propuesta por el gobierno de Bachelet.

De ser ciertos estos dichos reflejarían una real preocupación del presidente por la contaminación que generan las termoeléctricas y que afectan a la población. Es la oportunidad que tiene Piñera de demostrar que su intervención en el caso Barrancones no se debió a un cálculo político, sino a un real interés por la protección ambiental y el derecho constitucional de los chilenos a vivir en un ambiente libre de contaminación.

Es hora que este sector internalice los costos socioambientales que genera y que son asumidos por las comunidades, sectores productivos y el Estado. El cumplimiento de esta normativa no debiera significar un aumento del costo de la electricidad para el sector regulado, pues desde el 2004, la fijación de precios considera la instalación de los equipos de abatimiento para material particulado y gases. Es un error entender que contar con una norma de emisión para las termoeléctricas significará que las organizaciones ambientales y ciudadanas bajaremos la guardia, pues hay que garantizar su cumplimiento y que se verifique el principal fin de la legislación ambiental: “la protección de la salud de la población y del patrimonio ambiental del país”.

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