Primeros efectos de la ley de bosque nativo: gobierno comienza con las bonificaciones

Director ejecutivo de la Conaf, Eduardo Vial, detalla mecanismos y expectativas de la ley 20.283. Lignum, 04 de enero 2011.


El bosque nativo en Chile tiene más de 7 millones de hectáreas de las cuales 3,5 millones pueden llegar a ser productivas, según estimaciones de la Conaf. Esto sin considerar las áreas silvestres y parques nacionales que se encuentran bajo un sistema de protección.

Para poder manejar de la mejor forma este importante número de hectáreas se promulgó el año 2008 la Ley 20.283 de Bosque Nativo y, aunque demoró 16 años en salir del parlamento, estableció finalmente métodos y calificaciones para los distintos usos de los bosques chilenos: preservación, protección y producción.

Un año después de este hito en el ámbito forestal, se realizó el primer concurso para poder optar a sus beneficios y recién el 15 de diciembre pasado, el gobierno entregó las primeras bonificaciones a un grupo de pequeños propietarios de la Región de Los Lagos, por las labores de raleo e identificación de los mejores ejemplares que realizaron durante más de un año.

El director ejecutivo de la Conaf, Eduardo Vial, confirma que "se están recibiendo los primeros trabajos, que se iniciaron hace más de un año, y estamos otorgando una gran importancia a estas primera bonificaciones, ya que, de esta manera, queremos incentivar a otros propietarios de bosque nativo".

Respecto de los recursos que se disponen para acometer esta labor, Vial dice que existe un fondo concursable por US$ 8 millones, y que para el caso de los bosques de producción, existe una bonificación máxima de 10 UTM ($376.000) por hectárea. "De esta manera, queremos potenciar un bosque mejorado y con un potencial de crecimiento importante, puesto que quedarán las mejores especies nativa", explicó.

¿Qué se puede esperar de este primera etapa?

La relevancia de estas primeras cortas no es menor. Lo que sale es básicamente mucha biomasa que puede servir, astillándola o haciendo chips, para biocombustible.Entonces, estamos empeñados en que toda esa madera que sale de los raleos pueda ser utilizada para generar energía eléctrica, calor ó leña certificada y, más adelante, por qué no, optar a que en algunos lugares se instalen plantas de co-generación o co-generación eléctrica en base a esta biomasa.

¿Que proyecciones manejan?

Los objetivos de la ley es fomentar las actividades económicas en el bosque nativo desde una perspectiva sustentable, a fin de mejorar la calidad de vida del sector rural, y además, proteger los recursos naturales renovables de nuestro país.

En la medida que vayamos encontrando un mercado para esta madera y la leña, eso apoyaría a esta bonificación, se cubrirían costos, y con todo eso se tendría un bosque mejorado de los propietarios y del país.

¿Quiénes son los bonificables, qué requisitos deben cumplir y a qué beneficios optan?

El fondo de incentivos se divide en dos concursos: uno para pequeños propietarios y otro para los demás propietarios de predios con bosque nativo. Deben postular con alguna actividad a desarrollar en algunos de los ámbitos que considera la ley: actividades madereras, actividades no madereras y actividades de preservación de la diversidad biológica.

Postulan con un proyecto de plan de manejo y, una vez seleccionados, deben presentar el Plan de Manejo. Los beneficios radican en que pueden manejar sustentablemente un bosque nativo y por ello recibir un incentivo, después que realizan el trabajo.

¿Cómo opera?

El sistema opera con una convocatoria a principios de año, a fin de que los interesados presenten un formulario de postulación en cualquiera de las oficinas regionales o provinciales de la Conaf, para luego, en el segundo semestre aproximadamente, publicar el listado de seleccionados, quienes deberán cumplir con el compromiso en cuanto a la realización de las actividades especificadas. Una vez que se compruebe el desarrollo de dicha actividad se cancela la bonificación.

¿Cómo se determinó el potencial productivo del bosque nativo?

La Conaf hace un catastro por regiones de toda la cubierta vegetal y con fotografía digital se determina cuánto bosque nativo, cuántas plantaciones y cuántos potreros sin bosques existen en el país. Las estimaciones que tenemos y que las determinamos junto con el Instituto Forestal (Infor) es que Chile tiene del orden de 3,5 millones de hectáreas, que se pueden denominar e incorporar como una actividad regulada y sostenible en el tiempo. Con esto, además, podemos incorporar a miles de pequeños propietarios y a zonas marginales que debieran integrarse productivamente. 

 

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