El 27/F y el medio ambiente

Columna de opinión de Flavia Liberona Directora Ejecutiva de Fundación Terram publicada en blog de La Tercera el 28 de febrero de 2011. Vea blog AQUÍ.


A un año de la catástrofe del 27 de febrero, muchas son las notas de prensa y reportajes que se han elaborado y publicado en los distintos medios de comunicación. Abundan las cuentas públicas del gobierno, partiendo por el balance de la reconstrucción, cuyo resumen ejecutivo ha sido difundido a través de internet. También los municipios hicieron su balance, mientras que la Concertación expuso sus puntos de vista a través de la prensa.

Sin embargo y pasado un año de la catástrofe, sorprende la estrechez de visión de los actores políticos tradicionales tanto de gobierno como de oposición. A través de análisis superficial es posible concluir, en primer lugar, que no existe un “plan de reconstrucción”; el gobierno en su momento hizo sólo un punteo de temas que consideraba relevantes y a los cuales se les asignó un presupuesto estimado. En esta lista de temas se incluyó salud, vivienda, infraestructura, educación, obras públicas y otros temas considerados menores como patrimonio cultural. Luego, con estos temas puestos en la agenda pública, se elaboraron proyectos de ley para financiar la reconstrucción, los que fueron aprobados en el Parlamento por miembros de la coalición de gobierno, junto con votos de la oposición. Cuando esto ocurrió ya habían transcurrido varios meses de la catástrofe, pero a ningún líder de la oposición o del gobierno se les ocurrió que era importante contar con un plan de reconstrucción. Tampoco tuvieron la ocurrencia de incorporar en el listado de temas propuestos por el gobierno otras áreas, como por ejemplo empleo, medio ambiente, reconstrucción social, impactos psicosociales, por nombrar sólo algunos.

Así, transcurrido un año del 27/ F, seguimos entrampados en una reconstrucción de “corto alcance”, donde temas que deberían ser importantes han sido dejado de lado; para el gobierno la reconstrucción se mide únicamente en cifras de casas, hospitales, caminos , escuelas, etc. Y para los municipios y la oposición sólo parece importar si las cifras del gobierno son las correctas o no, si hay engaño, fotos trucadas, beneficiados truchos, etc.

Es hora que las autoridades comiencen a cambiar su mirada, que amplíen el abanico de temas que se incluyen a la hora de hacer análisis de la reconstrucción y, sobre todo, que se aumente la profundidad del análisis. Los ciudadanos y ciudadanas debemos ser capaces de exigir respuestas a las autoridades, pero para eso debemos saber sobre qué debemos pedir respuestas, debemos conocer nuestras problemáticas y ayudar a los dirigentes a ampliar su estrecha mirada.

En este contexto, cobra la mayor relevancia poner una vez más el tema de las consecuencias ambientales de la catástrofe del 27 de febrero. Si bien ha pasado un año y aparentemente no hemos tenido consecuencias catastróficas en materia ambiental, lo cierto es que este aspecto nunca se ha estudiado, nunca se analizó y cuantificó adecuadamente. El tema ambiental no ha sido ni es actualmente tema relevante en relación al megaterremoto y maremoto. Después de un año, todavía no sabemos cómo están funcionando muchas industrias en relación al medio ambiente. Sólo por poner un ejemplo ¿están cumpliendo las plantas de celulosa, y el resto de las grandes industrias, su resolución de calificación ambiental? ¿Qué autoridad verificó en terreno el cumplimiento de las condiciones ambientales de operación después del 27/F? También sería bueno saber qué pasó con los derrumbes de tranques de relave y con los cursos de aguas cercanos a esos tranques, ya sean superficiales y/o subterráneos. ¿Qué autoridad sanitaria tomó muestras y dónde están esos resultados? ¿Ha habido seguimiento de la calidad de las aguas? Son muchas las interrogantes que surgen en temas ambientales, preguntas que podrían dejar muchos problemas al descubierto.

El objetivo de esta columna no es poner al descubierto las negligencias de las autoridades de turno con competencia en materia ambiental, sino simplemente destacar la importancia que tiene este tema. Es posible que tras el 27/F no se haya registrado ningún desastre ambiental asociado a desechos tóxicos, productos químicos, ausencia de tratamiento de aguas servidas u otros, pero lo que está claro es que Chile es un país de catástrofes y desastres naturales, y por tanto tenemos que aumentar nuestra conciencia en estos temas ya que volverán a ocurrir. Más aun si pensamos que también somos un país vulnerable al cambio climático y por tanto a eventos climáticos y a desastres naturales asociados a las condiciones geográficas de nuestro país; debemos acostumbrarnos a fenómenos tales como inundaciones, terremoto, deslizamientos de tierra u otros. Que hasta ahora no tengamos o no sepamos de consecuencias ambientales no significa que no existan, por eso hay que estar preparados y los ciudadanos debemos comenzar a educarnos, a ampliar la visión y cambiar la mirada estrecha de los políticos para que se incluyan tanto los temas ambientales, como los laborales y psicosociales.

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