Día Mundial del Agua y debate nuclear

Columna de opinión de Flavia Liberona, directora Ejecutiva de Fundación Terram, publicada en el blog de La Tercera el 22 de marzo 2011.;


Cada 22 de marzo se conmemora alrededor de todo el planeta el Día Mundial del Agua, decretado por la ONU después de la cumbre de Rio de 1992, y desde 2010 se ha agregado el recordatorio del acceso al agua como derecho humano. El agua es el elemento básico para toda la vida en el planeta, insustituible para el desarrollo de todas las formas de vida y de cualquier actividad humana, pero a la vez es un bien escaso a nivel planetario. En el marco del debate sobre la matriz energética que ha marcado la agenda nacional recientemente, el tema del agua debe ser considerado como un factor determinante.

La seguridad del suministro hídrico, su calidad y composición, entre otros elementos, constituyen en factor a menudo dejado de lado pero imprescindible a tomar en cuenta por su papel en la generación eléctrica en todas sus modalidades. Todos los procesos energéticos convencionales requieren cantidades importantes de agua, sobre la cual producen transformaciones a menudo a gran escala, con lo que afectan el ciclo hídrico y los ecosistemas locales.

Una de las formas de generación más utilizadas en nuestro país, la hidroelectricidad, produce profundos impactos al interrumpir el curso natural de los ríos cuando se hace a través de represas, algunas de ellas de gran tamaño, que generan estancamiento y alteran el cursos de los ríos, la calidad y composición del agua. Las centrales termoeléctricas, en tanto, cuya construcción se ha intensificado en los últimos años, requieren para su funcionamiento grandes volúmenes del vital elemento, razón por la cual suelen situarse cerca de la costa, de manera de proveerlas de agua de mar para enfriar sus turbinas. El problema es que una vez utilizada, ésta se devuelve al océano, pero con sus características de composición y temperatura profundamente alteradas, generando un profundo impacto en la flora y fauna marinas.

Por su parte, las centrales nucleoeléctricas, pese a que muchas veces son presentadas como inocuas desde el punto de vista ambiental, también generan graves impactos en varios aspectos. Entre los menos mencionados esta, precisamente, la enorme necesidad de agua que requieren para su funcionamiento. El mundo entero ha sido testigo durante los últimos días de los ingentes esfuerzos de los técnicos y personal de emergencia de Japón por enfriar los seis reactores nucleares de la central de Fukushima mediante agua de mar, bombeada y lanzada desde el aire. Si bien este es un proceso de emergencia debido a la catástrofe que causó el terremoto y tsunami, el proceso normal de toda central nuclear de agua ligera incluye el consumo de grandes cantidades de agua para sus operaciones de refrigeración, agua que luego es devuelta a alta temperatura a los ríos, lagos o el mar.

Por ello, al igual que las termoeléctricas, las centrales nucleares se ubican cerca de cursos de agua dulce o en el borde costero. Esto deja al descubierto una serie de riesgos adicionales asociados a las centrales nucleares ubicadas en las zonas costeras, tanto por la presencia de eventuales terremotos y/o maremotos –de alta probabilidad en el territorio nacional- como por posibles problemas de suministro de agua, lo que podría incrementar el riesgo de un accidente o fuga nuclear o, al menos, poner en peligro la seguridad y constancia del suministro eléctrico. Es precisamente lo que ocurrió en el verano de 2003 en Francia, país líder en materia de energía nuclear, que tuvo que detener o reducir las operaciones de 17 de sus 58 reactores centrales debido a una ola de calor, pues estas utilizaban agua proveniente de los ríos y las elevadas temperaturas aumentaban los procesos de evaporación naturales, generando un impacto mayor.

El Día Mundial del Agua es el momento preciso para reflexionar sobre la importancia del agua en  nuestras vidas y para todos los seres y ecosistemas, y señalar los problemas que presentan distintas tecnologías que utilizan este vital elemento, sobre todo cuanto son manejadas por empresas que lo único que persiguen es la maximización de sus ganancias en el corto plazo. Por ello, es necesario, antes de tomar una elección equivocada en materia energética, poner todas las cartas sobre la mesa, analizar todas las tecnologías, incluidas las energías renovables no convencionales, así como los posibles impactos y consecuencias de grandes proyectos, pues siempre un mega proyecto genera  un mega impacto, y la posibilidad de una mega falla es mayor, tal como lo hemos visto en Japón.

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