Lecciones de la emergencia nuclear japonesa

Carta al director escrita por Rodrigo Bórquez, economista de Fundación Terram, marzo 2011.


La emergencia nuclear provocada por el terremoto y posterior tsunami de Japón el viernes 11 de marzo, así como las similitudes sísmicas entre Chile y dicho país, no hacen más que ratificar el escepticismo ciudadano frente al desarrollo en el corto o mediano plazo esta fuente de generación eléctrica en territorio nacional. Durante el último tiempo las gestiones tanto públicas como privadas apuntan hacia el desarrollo de una estructura técnico-docente capaz de sostener su potencial desarrollo, además de la obligatoriedad de ampliar la capacidad de generación impuesta por una férrea ofensiva comunicacional que plantea una “eminente crisis del suministro eléctrico”, estableciendo así parámetros de evaluación entre la opción nuclear, la construcción de grandes represas en la Patagonia, la proliferación de termoeléctricas a carbón y como última -y más remota- opción, el desarrollo del potencial energético renovable del país.

Los recientes acontecimientos plantean la posibilidad inmediata de reorientar la postura gubernamental en materia eléctrica, propiciando así la construcción de sólidos cimientos para el desarrollo de políticas públicas e instrumentos económicos que potencien la inversión en energías limpias y seguras -como la eólica, solar y mareomotriz-, lo que permitiría disminuir la vulnerabilidad energética del país y la presión socioambiental ejercida sobre la población y el territorio por gran parte de los proyectos de este tipo. No obstante, para que esto sea posible, se necesita mucho más que la “buena acción” del sector privado,  sino más bien de una “buena” y contundente voluntad política de los distintos sectores y actores del país, tanto públicos como privados.

 

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