Niveles de ruido en Santiago superan los límites saludables que establece la OMS

Informe de la OMS apoya reducción de decibeles en Europa a la mitad y advierte que el ruido del tráfico puede causar males cardíacos. La Tercera, 01 de abril 2011.


Hay un aspecto de la planificación urbana de Santiago que a Pedro Moya, neurólogo del Centro del Sueño UC, le llama la atención: que se construyan supercarreteras al lado de casas. "Somos una sociedad que no cuantifica los riesgos, aunque las consecuencias son obvias", dice. Vamos por parte: en una carretera suenan los motores, los bocinazos, el exceso de tráfico y los frenazos. Un conjunto de sonidos nada armónicos que pueden exceder los 60 decibeles (dB) de ruido y que se traducen, por ejemplo, en un mal dormir por las noches. ¿Consecuencias? "Sueño superficial y fragmentado, como un PC que se reinicia. Al día siguiente, los estímulos durante el día no responden adecuadamente, puede haber problemas de concentración, más estrés, más irritabilidad y más enfermedades cardiovasculares".

Todo eso lo recoge un informe de la OMS, que apunta a la contaminación acústica como la segunda mayor amenaza ambiental, después de la polución. ¿De dónde viene? El 70% del ruido ambiental de una ciudad es generado por el tránsito vehicular. Luego vienen las fuentes fijas: talleres, industrias, bares, etc. El informe dice que este tipo de contaminación sería la causa de 50.000 infartos cada año en Europa. Más específico aún: el 1,8% de los ataques al corazón que ocurren en las naciones de mayores ingresos de ese continente se atribuye a niveles de ruido superiores a los 55 decibeles provocados por el tráfico de las calles.

En Chile, la situación no es mejor. El estudio "Medición de los niveles de ruido ambiental en la ciudad de Santiago de Chile", de la U. Católica, estableció los niveles de decibeles de la capital, arrojando que la esquina más expuesta a contaminación ambiental es la de 11 de Septiembre y Pedro de Valdivia, en Providencia, con mediciones mayores a los 87 decibeles, casi llegando a los 90, que es el nivel recomendado por la OMS para discoteques y por un máximo de cuatro horas. La siguen las esquinas de Augusto Leguía y Apoquindo (82 dB ), Plaza Italia (80,5 dB) y Alameda con General Velásquez (79 dB ). Todos estos puntos de la ciudad superan ampliamente los 55 dB recomendados por la OMS para espacios al aire libre.

El escenario empeora si hay colegios cerca: el organismo internacional recomienda un límite de 35 dB para un adecuado aprendizaje al interior de la sala de clases y un techo de 50 dB en los patios.

Otros puntos de Santiago medidos por el estudio fueron el Metro (87,8 dB ) y el sonido emitido en un bus del Transantiago (73,7 dB ). Todos estos sitios también superan los niveles normados por la Conama para zonas urbanas, los que en zonas habitacionales son de hasta 55 decibeles de día y 45 de noche, y de hasta 70 en sectores industriales.

¿Qué hacer?

La Unión Europea exige por ley que las ciudades donde vivan más de 250.000 habitantes tengan mapas donde se establezcan las zonas más ruidosas. "El mapeo de ese tipo es fundamental para ver la relación que hay entre la exposición a ruidos y los factores de riesgo de ciertas enfermedades", dice Pedro Moya.

En Chile, dicha norma no existe, pero hay avances. El Ministerio del Medio Ambiente ha elaborado dos mapas de ruido, en una fase de marcha blanca, de la comuna de Providencia y de la ciudad de Antofagasta, que mediante colores entregan representaciones visuales de cómo se comporta acústicamente una ciudad. La ministra María Ignacia Benítez comentó, además, que durante este año se realizará el mapa de ruido para el Gran Santiago, resultados que deberían estar listos en esta misma fecha del próximo año.

Se trata de un trabajo que la ciudadanía necesita. La segunda versión de la encuesta "Contaminación acústica y calidad de vida", realizada por la empresa Gaes en 2009, reveló que el 63% de los chilenos piensa que su ciudad es altamente ruidosa. La lista de urbes molestas está encabezada por Santiago y Antofagasta. Además, los encuestados identifican como los ruidos más molestos los que derivan del tráfico en las calles. 


 

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