Día de la Tierra: un poco de historia y reflexión

Columna de opinión de Paola Vasconi, Coordinadora Programa Medio Ambiente de Fundación Terram, publicada en blog de La Tercera el 21 de abril de 2011. Vea blog AQUÍ.


Este 22 de abril, como todos los años desde 1970 se celebra el Día Mundial de la Tierra. Un día especial que permite crear y ampliar la conciencia ciudadana sobre la necesidad de proteger el patrimonio ambiental mundial. Lo que un día fuera tarea de unos pocos, dedicados principalmente a la conservación, hoy, se ha convertido en tarea de muchos preocupados por el entorno en que vivimos. Y es que, a propósito del cambio climático, de la destrucción del patrimonio ambiental local, nacional, regional y mundial, de innumerables episodios de contaminación y/o de conflictos ambientales locales, regionales o mundiales, cada vez más personas se están dando cuenta que de seguir con el modelo de desarrollo actual, que depreda los recursos naturales, intensivo en energías fósiles, que no se preocupa, ni protege el patrimonio natural y ambiental de este maravilloso planeta llamado Tierra, se está poniendo en serio riesgo la vida de los seres humanos tal y como hoy la conocemos.

Todo partió en 1962 cuando el senador y activista ambiental estadounidense Gaylord Nelson, inició una cruzada para que el tema ambiental formara parte de la agenda gubernamental del presidente Kennedy. La idea fundamental del senador Nelson era llegar a tener un día destinado a la celebración, una gran manifestación popular donde las personas de todos los rincones del país pudieran expresar su preocupación por el manejo que al interior de Estados Unidos se le estaba dando a la temática ambiental. Un día en el país especialmente dedicado a la discusión nacional ambiental.

Esta iniciativa vio sus frutos el 22 de abril de 1970, más de veinte millones de personas se movilizaron estableciendo en distintas localidades de Estados Unidos una plataforma de difusión y discusión sobre el medio ambiente y sus principales problemas. Ese mismo año, producto de la presión social, el gobierno de Nixon creó la Agencia de Protección Medio Ambiental (EPA en sus siglas en inglés), entidad dedicada a proteger el medio ambiente y la salud pública. Paralelamente, el Congreso norteamericano promulgó el Acta del Aire Limpio (Clean Air Act) con la finalidad de establecer estándares seguros sobre la calidad del aire y las emisiones de contaminantes.

Desde ese 22 de abril 1970, con altos y bajos a lo largo de estas cuatro décadas, el Día de la Tierra se ha internacionalizado convirtiéndose en un momento para evaluar los problemas medioambientales del planeta, como son: la contaminación del aire, agua y suelos; la destrucción de ecosistemas; los cientos de miles de plantas y especies animales amenazadas, y el agotamiento de recursos no renovables. Pero también en un día para proponer y promover las soluciones que permitan paliar y/o eliminar los efectos negativos de las actividades humanas y las políticas que permitan reorientar el llamado desarrollo. En esto, un rol preponderante lo han jugado los movimientos y las organizaciones ambientales a lo largo del mundo, quienes con sus diversas acciones han logrado concientizar a gobiernos y a la sociedad civil sobre la magnitud de los problemas que afectan al medio ambiente a nivel mundial y la necesidad de avanzar hacia un modelo distinto de desarrollo. Un hito importante se alcanzó en 1992, cuando en Río de Janeiro se celebró la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente. De ella emanó la Carta de la Tierra, la Agenda 21, varios convenios y documentos para promover el desarrollo sostenible y el cuidado del medioambiente. Sin embargo, hasta ahora, esto no se ha traducido en una acción decidida por parte de los gobiernos en el sentido de iniciar un proceso que permita cambiar el rumbo, de manera de construir un mundo más justo, seguro, próspero y sostenible.

El Día de la Tierra apunta a la toma de conciencia de los recursos naturales de la Tierra y su manejo, a la educación ambiental, y a la participación como ciudadanos ambientalmente conscientes y responsables. En el Día de la Tierra todos estamos invitados a participar en actividades que promuevan la salud de nuestro planeta, tanto a nivel global como regional y local.

El Día de la Tierra, que empezó en 1970 como un movimiento de protesta, ha evolucionado hacia una celebración global del medio ambiente y de nuestro compromiso con su protección. La historia del Día de la Tierra refleja el crecimiento de la consciencia ambiental en el transcurso del último cuarto de siglo, y el legado del Día de la Tierra es la noción inequívoca de que el medio ambiente hoy día es preocupación de todos.

Por eso me llamó mucho la atención cuando, días atrás, un medio de comunicación de circulación nacional, contrario a lo que ha sido la discusión internacional y nacional en materia ambiental de las últimas décadas, se permitió señalar que Chile sólo podría optar a una normativa que realmente vaya en beneficio de la salud de las personas y el medioambiente cuando haya alcanzado “la riqueza material”. En el marco de la celebración de un nuevo Día de la Tierra y su legado, yo me pregunto si al alcanzar ese anhelado “desarrollo” ya no será un poco tarde para iniciar el proceso de protección de nuestro patrimonio natural, nuestros recursos naturales y, lo más importante, la salud de la población.

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