La eficiencia de un domo atrae a quienes quieren vivir de forma ecológica

Más allá de ser visualmente no convencionales. La idea de una casa esférica no está en la mente de muchas personas; sin embargo, esta solución de vivienda apuesta a la sustentabilidad energética, la comodidad y un diseño adaptable a diversos terrenos. El Mercurio, 26 de abril 2011.


María José Carmona y Uwe Dietrich quieren dejar de arrendar en Ñuñoa y contar pronto con su casa propia. Para esto ya tienen visto un terreno en Paine y sólo faltaría decidir cómo será ese añorado hogar. Las opciones que han visto son muchas, pero de a poco se convencen que un domo geodésico es lo mejor para lo que buscan: eficiencia energética y contacto con la naturaleza.

"Si vamos a construir algo en lo que vamos a estar siempre, queremos que contamine poco y que sea armonioso con la naturaleza, para poder dejar un legado ecológico a nuestras hijas", explica Uwe.

"Son viviendas que salen de lo convencional, por eso hay gente a la que no les gusta el diseño. Por eso nosotros apostamos a un nicho de personas especiales y que se atreven por la arquitectura sustentable", comenta Mónica Rodríguez, de Nature Domos, empresa que ofrece unos kits de autoconstrucción con casas domos desde 7 metros de diámetro con dos pisos, donde la más barata cuesta 467 UF (cerca de 10 millones de pesos).

Según Pedro Serrano, del departamento de Arquitectura de la Universidad Santa María, vivir en una cúpula requiere de ciertas concesiones físicas y culturales en el uso de los volúmenes. Una de las desventajas puede ser que "las paredes y el techo curvo no coinciden con nuestro tradicional mobiliario recto ni nuestra costumbre de movernos en espacios ortogonales", opina el académico.

Ventajas redondas

Los domos de madera aprovechan la energía calórica por la forma de su techo que permite seguir el curso del sol, teniendo una mejor luminosidad en el interior durante todo el año. "Es como si poco calor del día en invierno, se mantuviera encerrado. En comparación a mis vecinos, yo prendo más tarde la calefacción en los meses de invierno", dice Ricardo Miranda, quien tiene su hogar en Concepción.

"La energía calórica transita al interior de la vivienda de manera circular, subiendo y bajando, no se estanca en las esquinas de las techumbres como en las viviendas cuadradas", describe Felipe Baltra, diseñador de Aldea Domo.

Esta pyme promueve la construcción de estas estructuras con materiales reciclados. Felipe ejemplifica esto con su casa, que es un domo donde la aislación térmica se hizo con latas, tetrapacks y botellas plásticas.

"Son igual que los materiales tradicionales de construcción, pero claramente más económicos. Es la mejor opción para conseguir un domo de forma económica y mucho más sustentable", sugiere Felipe, aunque aclara que ellos también construyen con tejado asfáltico, planchas de zinc u otros productos comunes.

Sin embargo, la ecoeficiencia completa no se alcanza completamente en una casa con cúpula, recalca Pedro Serrano, también "hay que preocuparse del uso eficiente del agua, el aprovechamiento del viento y respetar la biodiversidad, entre otros".  
 
Protección mística

Los domos geodésicos son estructuras antisísmicas, pese a que el techo no tiene ningún soporte directo al suelo. Gracias a los triángulos unidos que forman la cúpula, la energía de un sismo se distribuye de forma pareja.

"Para el terremoto del año pasado sonó bastante, pero no tuvimos ningún problema", cuenta Ricardo Miranda, de Concepción. "Más allá de lo antisísmico, por la forma que tiene te brinda una protección mística, como que uno se siente cobijado y seguro pase lo que pase", cuenta.

 

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