Por primera vez relacionan al agujero de ozono con el cambio climático

En el Hemisferio Sur. Estudio en revista Science liga este fenómeno a un aumento de las lluvias de verano en la zona subtropical. El Mercurio, 22 de abril 2011.


El aumento en las lluvias de las zonas al sur del Ecuador durante el verano en los últimos cincuenta años ha sido causado mayoritariamente por la reducción de la capa de ozono y no sólo por el aumento de los gases de efecto invernadero, como se creía hasta ahora.

Así lo consigna una investigación que publica hoy Science. El estudio, liderado por expertos de la U. de Columbia, muestra que el famoso agujero de la capa de ozono sobre la Antártica está alterando los patrones del tiempo y generando cambios de temperatura en las capas atmosféricas.

El climatólogo de la U. de Chile, Roberto Rondanelli, explica que si se hace un cambio en una parte de la atmósfera (en este caso la Antártica) sus efectos se van redistribuir hacia el resto de ella.

Rondanelli detalla que al reducirse la presencia de ozono se ha producido un enfriamiento de la estratósfera y eso generó, a su vez, un cambio en las diferencias de temperaturas generales y una alteración en la circulación de los vientos.

Estos desplazamientos han traído como consecuencia una disminución de las precipitaciones en algunas zonas tropicales y el aumento en otras subtropicales, como el sureste de Australia, la zona atlántica de Brasil y Argentina. En el norte de Chile el fenómeno prácticamente no se refleja ya que el anticiclón del Pacífico, responsable de la existencia del desierto de Atacama, actúa como una contención para el fenómeno.

El agujero de ozono se presenta anualmente en la primavera austral y luego, durante el verano, se cierra.

Según Rondanelli y otros especialistas es primera vez que alguien conecta las precipitaciones subtropicales con cambios en el ozono estratosférico, por lo que los próximos modelos de cambio climático deberán añadir un elemento más a sus predicciones.  
 
Un protector

La capa de ozono protege a la Tierra de los rayos ultravioleta del Sol, que pueden provocar cáncer a la piel y debilitar el sistema inmunológico.

 

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