Los dos Chile, un sólo ambiente

Columna de opinión de Pedro Serrano, Presidente de Fundación Terram, publicada en La Nación el 25 de abril de 2011.


El pasado viernes 22 de abril, conmemoramos el día de Tierra. En ese contexto me gustaría precisar, que no es difícil numerar los casos en que estos países paralelos se evidencian.

Debo reconocer que estamos en una situación curiosa, la sensación de discontinuidad, la existencia de dimensiones paralelas en la cuestión ambiental, (no sólo) se están cruzando cada vez con mayor fuerza por mi camino. Para que el lector entienda y tal vez comparta, voy a exponer algunos casos notables: hace algunos días, estalló el problema de la escuelita de La Greda en la localidad de ventanas. Niños y profesores intoxicados con gases nocivos, aún supuestamente emergidos de Codelco Ventanas. El incidente, digámoslo así, circunstancial, puso en relieve por décima vez el mega desastre ambiental de años que sufre la localidad y su entorno, entre 20 y 40 kilómetros a la redonda, Puchuncaví y Quintero. Hoy en día algo más de 27 industrias, todas contaminantes, han convertido el territorio de Ventanas en un auténtico Mordor, la patria tóxica del mítico Saurón de Tolkien.

Más de treinta años de lluvias tóxicas, vertidos aéreos, derrames en tierra y mar, tienen a ese lugar convertido en un infierno cuyo viento, tierras y aguas han sido mortales por décadas. Sólo para Codelco hay una demanda de 135 operarios muertos de cáncer, es la zona con mayor incidencia de cáncer de mamas de Chile. Entre el mar y las tierras interiores de Puchuncaví, no ha sido contado el número de muertos humanos por años de contaminación industrial, ni tampoco los miles de animales desaparecidos. Ya en las últimas décadas del siglo pasado, un conejo de Puchuncaví tenía el hígado color sulfúrico esmeralda. Todo esto además, muy sabido, es zona declarada legalmente como saturada. Este desastre registrado y públicamente investigado define un país, un territorio poblado antiguamente por seres humanos clase B, invadido por iniciativas productivas comerciales, de lobby político y poder clase A.

Simultáneamente a todo este escándalo humano ambiental resulta que, durante 19 años, en paralelo a la mortal contaminación, se ha estudiado un plan regulador intercomunal de Valparaíso, el que incluye la incorporación en el sector de Ventanas de otras 576 hectáreas para la instalación de más industrias. Difícil de entender, casi surrealista. ¿Lógica país A, más dinero, gana sobre país B, menos vida?, ¿habrá que evacuar ese pobre territorio de humanos mortales? De hecho, la lenta huida de los pobladores es así. Me imagino además que ninguno de los tipo A, que tomó y apoyó desde su poltrona las decisiones vive en el territorio, es más, apostaría que no serían capaces de irse a vivir allí con sus familias. Este es sólo un ejemplo tangible de los dos países paralelos.

El pasado viernes 22 de abril, conmemoramos el día de Tierra. En ese contexto me gustaría precisar, que no es difícil numerar los casos en que estos países paralelos se evidencian, desde el hecho que uno de los países es dueño de toda el agua que pasa por allí, hasta el surgimiento múltiple de centrales eléctricas carboneras para alimentar empresas mineras privadas, minas de oro que se comen glaciares relictos, suelos tóxicos de Arica hasta Antofagasta, plantas geotérmicas encima de géisers únicos en el mundo, ríos, valles, vidas y culturas interrumpidos por mega represas, más y más salmones ajenos, voraces, escapando ensuciando y enfermándose, tranques de relaves sobre pueblos indefensos, ríos contaminados, ríos sin agua, lagos sucios, tóxicas extensiones de cultivos, bosques que desaparecen y kilómetros de cintas de hormigón, que por sólo pasar dividen en dos territorios poblados por pedestres seres humanos.

Si bien debemos admitir que se ha generado mucho crecimiento económico y que la cantidad de dinero que se mueve hacia Chile y sus privados bolsillos va en incremento. Sin embargo, la OECD acaba de anunciar que el país ambientalmente más inestable, más segregado, peor educado y económicamente mal distribuido, del cotizado club al que recién entramos, es precisamente Chile, un país entre más de 230 naciones, que aún está bajo los 12 con la peor distribución del ingreso del planeta, una verdadera vergüenza global.

Es cierto, tenemos un desarrollo económico de grandes números, sostenido y exitoso, pero un desarrollo socio-económico y educativo espantoso, además de ser un desarrollo ambientalmente insustentable a todas luces. Al país A pequeño pero poderoso, el ambiente le pertenece de manera creciente. País A usa y ensucia el territorio sin cortapisas ni miramientos. Se soporta en tierra, aire, agua y lamentablemente vidas del país B. Es más, cada vez con mayor facilidad es el país A, el que genera sus leyes y es el que toma y, por mayorías que incluyen todos los sectores políticos actuales, las decisiones importantes, ambientales digo. Curiosamente apoyado por los votos, la omisión, el silencio (y silenciamiento) del país B.

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