Más de 300 flamencos revelarán su estrategia migratoria ante el cambio climático

Conaf reanuda marcaje en el Salar de Surire tras 14 años. A través del anillado de polluelos se descifrarán las nuevas rutas que las tres especies altoandinas presentes en Chile están desarrollando para enfrentar el calentamiento global. El Mercurio, 10 de mayo 2011.


Un grupo de guardaparques de Conaf subieron hasta el humedal en el Salar de Surire, ubicado a 4.200 metros sobre el nivel del mar y a 180 kilómetros de Arica, para marcar 365 polluelos de flamenco y una hembra adulta. Les instalaron cuidadosamente un anillo blanco en su pata derecha.

Esta es la señal que los asociará a este salar, monumento natural desde 1983 y sitio Ramsar (humedal de importancia internacional) desde 1996, aunque se les encuentre en cualquiera de las 257 lagunas que suelen frecuentar estas aves.

El objetivo del anillamiento es descifrar las nuevas rutas migratorias que las tres especies de flamencos andinos están desarrollando para enfrentar el cambio climático, tarea que la Corporación Nacional Forestal (Conaf) reanudó en el Salar del Surire tras 14 años de interrupción.

Los humedales como el de Surire están repartidos en la gran zona altoandina que se extiende por el sur de Perú, norte de Chile y noroeste de Argentina.

La idea es que el trabajo que se realiza en Chile, combinado con el que efectúan especialistas de los otros tres países con sus propios marcadores, revelen los nuevos patrones migratorios de las tres especies endémicas de la zona.

Estas especies son el flamenco andino (Phoenicoparrus andinus), de James (P. jamesi) y chileno (Phoenicopterus chilensis), y constituyen la mitad de las especies de flamencos que existen en el mundo.

"Probablemente, el cambio climático esté operando en forma diferenciada para cada especie, ya que no tienen exactamente los mismos requerimientos", explica el jefe de Áreas Silvestres Protegidas de Antofagasta, Nelson Amado.

Nuevos habitantes

Se estima que en toda la zona andina sudamericana hay una población de 427 mil flamencos de las tres especies. Contabilizarlas requiere de un esfuerzo conjunto en los cuatro países, pues estas aves migran por los salares de la zona y sólo se asientan en ciertos sitios de nidificación y descanso.

El Salar de Surire es uno de los 16 sitios prioritarios donde se reproducen. Su presencia allí varía mucho con las estaciones del año: de 2.500 ejemplares de las tres especies en julio a 28 mil en diciembre.

Amado explica que Surire llegó a ser un sitio reproductivo de mayor importancia para el flamenco chileno, pero ahora se han ido incorporando contingentes significativos de flamencos de James o parina chica, lo que revela que hay desplazamientos en ambos sentidos desde las lagunas altoandinas chilenas a las de Bolivia y Perú.

Por su parte, el Salar de Atacama en Antofagasta era el sitio de mayor nidificación para el flamenco andino, pero éste está empezando a escoger otras zonas.

"A lo mejor, a ciertas especies el cambio climático les ayuda en su éxito reproductivo. Así lo hemos visto en el nacimiento de pollos de flamencos de James y chileno. No tan así con el andino, al menos en Chile, porque quizás esté encontrando mejores condiciones en los salares de Bolivia o Argentina", dice Amado.

Buenas noticias

Los censos simultáneos que desde 1997 están realizando los cuatro países revelan un leve incremento poblacional para las tres especies, cuya categoría de conservación es vulnerable. Esta es una buena noticia especialmente para el flamenco andino, que en los años 90 se discutió declararlo en vías de extinción.

La tendencia a la baja que están experimentando las lluvias altiplánicas y el deshielo de glaciares en las altas cumbres, junto a la presión que el hombre ejerce sobre los recursos hídricos, implican una reducción de los cuerpos de agua que cobijan a estas especies. Pero Nelson Amado explica que desentrañar cómo esta situación afectará a largo plazo es una tarea pendiente. Por lo pronto, dos de las especies han mostrado que pueden tener un exitoso ciclo reproductivo contando con el barro suficiente para construir sus nidos, aún en los ciclos de sequía.  
 
Longevos

Los flamencos andinos son gregarios y alcanzan a vivir hasta 30 años. Habitan humedales y salares ubicados sobre los 3.500 metros de altura y se desplazan a otros lugares de manera temporal. Hoy se les clasifica como aves nómades, pues se establecen por extensos períodos en un mismo lugar. 
 

Comments are closed.