La ruta que sigue la radiactividad chilena

Instalación ubicada en Lo Aguirre recibe residuos nucleares de todo el país. EE.UU. también ofrece almacenarlos ante el peligro de que puedan convertirse en “armas letales”. La Hora, 29 de julio 2011.


Seguramente quien lee no sabe adónde van a parar los desechos radiactivos que se acumulan en el país. Sí, en Chile hay este tipo de materiales.

En el kilómetro 20 de la ruta 68 trabajan cinco personas, en el Centro de Estudios Nucleares de Lo Aguirre, para reducir esta basura y separarla de la peligrosa radiactividad.

¿Cómo lo hacen? “El equipamiento de los trabajadores está diseñado de modo que el nivel de radiación sea lamínima”, asegura Azucena Sanhueza (ver recuadro). Ella es la jefa de la sección de desechos radiactivos y lleva más de quince años trabajando en la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN), entidad que adquirió nueva relevancia a raíz del debate por la matriz energética y también por el desastre de Fukushima, en Japón.

EE.UU. SE ASEGURA

Esta experta guió a La Hora en su visita a la planta para enseñar cómo es la ruta que extrae la radiación de los desechos. “En el trayecto está todo asegurado para que la dosis final sea la mínima”.

Pero no sólo esta planta chilena se cerciora de tal resguardo. Al gobierno de EstadosUnidos le preocupa que el material nuclear pueda ser usado con “intenciones maliciosas”. Por ello, Barack Obama, en el marco de la Iniciativa para la Reducción de la Amenaza Global (GTRI), ha reforzado el llamado a los países a asegurar el material nuclear en dependencias norteamericanas.

Y por eso tres veces ha partido en un buque el material radiactivo chileno hacia Estados Unidos. La última vez fue el año pasado: se enviaron 13,9 kilos de uranio. “Entre tener nosotros que guardar ese material por medio siglo era mejor que se lo llevaran”, opina.

LIMPIEZA

Aquí en Lo Aguirre llegan residuos de todo Chile y su envío debe ser autorizado por los Seremi de salud.

Los desechos líquidos y sólidos que reciben en la planta provienen, por ejemplo, de la industria agrícola, de hospitales y universidades que realizan investigaciones.

Una vez recibidos se verifica su clasificación correcta. Al año la planta puede extraer un volumen de 15cc de material radiactivo.

La mínima cantidad aumenta al ser protegida y solidificada con cemento.

Luego de la compactación, el material irradiado se guarda en la planta de almacenamiento, ubicada en otra extensión de Lo Aguirre, donde yacen hace décadas decenas de barriles blindados. El lugar está resguardado por una poderosa barrera con el fin de evitar que el material sea robado.

En tanto, el material limpio se puede reutilizar. Es el caso de algunos líquidos que se usan como combustible para hornos.

Una labor, en total, desconocida como esencial para el país.
  
Medidas para evitar la radiación
1. No es llegar y entrar en esta planta. Los funcionarios siguen una rutina que parte por el estricto acceso a personal, donde se equipan para ingresar al trabajo.
2. Tienen que portar un anillo y un prendedor que mide la radiación y hacerse exámenes de orina cada mes. Eso se llama control dosimétrico.
3. Al final de día, colocan sus manos en una máquina para descartar contaminación radiactiva. De ser así, deben limpiarse.

“Entre tener nosotros que guardar ese material por medio siglo era mejor que se lo llevaran a Estados Unidos”. Azucena Sanhueza, Ingeniera civil química de la CCHEN.
13,9 kilos de uranio se llevó Estados Unidos para asegurar el material.

 

Comments are closed.