Ley del bosque nativo: Aún en rodaje

Fondos insuficientes, criterios y focalización poco clara y aumento de la superficie cubierta con la bonificación, forman parte de las críticas y las tareas pendientes. La Ley 20.283, gestionada hace 16 años e implementada hace tres, en 2011 beneficiará a cerca de mil proyectos. Revista El Campo, 25 de julio de 2011.


El 23 de agosto próximo, cerca de 1.000 propietarios rurales de bosque nativo o formaciones xerofíticas de todo Chile podrán sacarles partido a sus terrenos hoy improductivos, y de paso ayudarán a la sustentabilidad forestal del país. Recibirán bonificaciones y, además, por manejar sus árboles tendrán la posibilidad de obtener producción maderera y comercializarla, y también potenciar productos de otra índole que les entrega el bosque, como los hongos comestibles.

Todo esto será posible, gracias al nuevo concurso gestionado a través de la Ley 20.283, que repartirá 4 mil 274 millones 518 mil de pesos como ayuda para las tareas de recuperar, proteger y mejorar el bosque nativo. De la cifra anterior, $ 1.137.259.000 están asignados para quienes postulen en la categoría de pequeños propietarios forestales, y el resto para medianos y grandes.

La ley de fomento del bosque nativo no tiene que ver forestación, como muchos creen, ya que sólo permite plantaciones suplementarias.

Además de estos concursos, opera el Fondo de Investigación del Bosque Nativo, que busca desarrollar conocimientos en esa área. En junio de este año, se aprobaron 22 proyectos de más de 109 recibidos, y el monto para ese fin fue de $829 millones.

La ley del bosque nativo demoró 16 años en aprobarse en el Parlamento -entró a la Cámara de Diputados durante el gobierno de Patricio Aylwin en 1992-, y fue aprobada recién en 2008, por lo que lleva sólo tres años funcionando, y su puesta en marcha, bajo la administración de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) no ha sido fácil. El ensayo y error han sido parte de la práctica.

Antonio Lara, académico del Instituto de Silvicultura de la Universidad Austral de Chile, destaca los avances logrados, como la puesta en marcha de las bonificaciones al manejo y protección del bosque nativo y la creación del Fondo de Investigación, "que han sido grandes logros después de años de espera y dilación".

Pero todavía es una Ley que está en rodaje.

"Si uno hace un balance, todavía está en proceso… Se está viendo cómo aterrizarla en terreno, aunque ya llevamos tres concursos de manejo, en los cuales han participado más de mil proyectos y se han beneficiado entre 18 mil y 21 mil hectáreas en cada uno", comenta el director de la Conaf, Eduardo Vial.

De ahí que uno de los énfasis que está dando Conaf es facilitar el proceso y la información. Una de las novedades de este año, por ejemplo, fue la postulación a través de internet. También está en estudio modificar las normativas y los reglamentos de la postulación, para que los interesados puedan hacerlo en forma más fácil.

"Como la ley es compleja, nuestra primera tarea es hacerla más simple, sin sacrificar la labor de control. Por eso estamos haciendo ajustes para que se entienda mejor, sea más expedita y haga más fácil la toma de decisiones. Son temas técnicos, pero que se nos han hecho difíciles. Por ejemplo, la gente no entiende qué son las formaciones xerofíticas y cómo se incluyen en la ley", comenta Vial. Estas formaciones vegetales que contempla la ley, son las que están situadas entre las regiones I y VI, y la XV. Aunque también en las depresiones interiores de las regiones VII y VIII.

El proyecto que aclara todo el sistema aún no ha pasado por la Contraloría, pero se espera que a fin de año ya esté en vigencia. Para Vial eso permitiría aumentar el número de inscritos en el próximo concurso a realizar en 2012.

Pese a esta iniciativa, no todos están contentos con la forma como ha operado la ley, y las quejas vienen incluso del Consejo Consultivo del Bosque Nativo, que es la instancia de participación compuesta por diversos actores del mundo forestal, diseñada para apoyar la discusión de los reglamentos y recursos investigativos que asigna la ley. Las siguientes son algunas de las quejas y tareas pendientes:

Lento progreso desde su puesta en marcha

"No hay muchos avances en esta ley, y los que hay han sido lentos. Si se habla con los pequeños propietarios, se aprecia que los fondos son insuficientes y que no hay una focalización clara; por lo mismo, los proyectos han sido mal evaluados", comenta Flavia Liberona, directora de la Fundación Terram, quien forma parte del Consejo.

Falta énfasis en aspectos relevantes

"Hay cuatro temas de la ley que hasta el momento son confusos: El reglamento de aguas y suelos, ya que se flexibiliza la corta de bosques en pendientes; análisis profundo de dónde se deben poner los fondos, y si es que hay que aumentarlos; estudios sobre el impacto de la ley, que no se han desarrollado y que permitirían llenar los vacíos, y compromiso por parte del equipo que sostiene la ley, que es débil y no se la juega", añade Flavia Liberona.

Falta de atención a las opiniones del Consejo Consultivo

"Hasta ahora no se le ha permitido ejercer una de sus principales atribuciones legales, que es la de proponer criterios de priorización, focalización y de asignación de las bonificaciones. Esto mejoraría sustancialmente la implementación de la ley", señala Antonio Lara, académico del Instituto de Silvicultura de la Universidad Austral de Chile, también miembro del Consejo Consultivo.

Con lo anterior concuerda la directora de Terram. "El Gobierno no está tomando en cuenta nuestra opinión, falta compromiso", dice Liberona.

Las tareas pendientes

Aumentar la superficie cubierta para beneficiar a más propietarios es el principal tema a abordar, opina el director de Conaf, Eduardo Vial. Antes de eso, se tendrían que mejorar otros puntos aún pendientes. Primero, desarrollar un mercado, para que los agricultores puedan comercializar sus productos; por ejemplo, la leña. Con lo ganado éstos podrían financiar áreas que no cubre la ley, como la construcción de caminos. Segundo, se debería encantar a medianos y grandes propietarios para que se entusiasmen, mejoren su patrimonio y ejerzan un desarrollo industrial. Esto ayudaría a que los pequeños se vayan incorporando, siguiéndolos como ejemplo. Y por último, se deberían incrementar los incentivos y el apoyo en los concursos, para que así los proyectos sean más exitosos. Aunque esa es la parte más difícil.

Temas ausentes

Dos puntos relevantes que no se han tocado menciona Antonio Lara: los servicios ecosistémicos y la restauración ecológica.

Respecto del primero, considera que se deberían incorporar bonificaciones al manejo y conservación del bosque nativo tendientes a mantener o aumentar los servicios ecosistémicos, los cuales tienen una demanda creciente de parte de la sociedad.

Un ejemplo de esto es la protección de los bosques en las cuencas, a fin de mantener la provisión de agua en cantidad y calidad. También se debería considerar el establecimiento de sistemas de pago a los propietarios por los servicios ecosistémicos que proveen, para que puedan conservarlos y manejarlos adecuadamente.

En cuanto al segundo concepto, se deberían bonificar las acciones tendientes a recuperar los bosques que han sido destruidos o deteriorados, lo que permitiría el aumento de los servicios ecosistémicos.

"Un aspecto favorable de la ley es que ésta puede ser modificada cada tres años, y este año se cumple el primer período", concluye el experto, lo que le permitiría lograr incorporar los aspectos anteriormente mencionados.
Bosque en cifras

Según el Catastro realizado por la Conaf, en Chile hay alrededor de 13,5 millones de hectáreas de bosque nativo, de las cuales 3,8 millones se encuentran en el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (Snaspe), por lo que unos 9,5 millones de hectáreas están afectas a la nueva ley.

Los montos

Para regenerar y proteger las formaciones xerofíticas y bosques nativos de preservación, los propietarios pueden optar a un monto que va entre 5,75 y 5 UTM por hectárea. Para la producción maderera los pequeños propietarios pueden postular a un monto que va entre 11,5 y 10 UTM por hectáreas.

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