Productores Deberían Aplicar una Adaptación Espontánea Contra el Cambio Climático

El representante de Chile ante el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU considera además que el Estado debe subsidiar el recurso hídrico. Estrategia 25 de agosto 2011.


El experto en medio ambiente del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) y representante de Chile ante el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPPC, en inglés) de la ONU, Sergio González, entregó su visión acerca de los efectos del fenómeno en la agricultura y de las medidas que se deberían adoptar para mitigarlos.

—¿De qué forma afecta a la agricultura en Chile el cambio climático?

—Afectará la disponibilidad de aguas dulces, tanto por una menor caída pluviométrica como por una menor acumulación de nieve en zonas cordilleranas. Habrá un cambio en la zonificación de cultivos, con un desplazamiento de los valles interiores hacia el sur, problema para mantener la actual superficie bajo riego.

—¿Qué medidas hay que adoptar para mitigar sus efectos?

—Deberían ser los propios productores los que, a través de un proceso de “adaptación espontánea”, podrían contrarrestar los efectos iniciales del cambio, a través de modificaciones dentro de su ámbito de acción, como cambios varietales, de cultivos o en la gestión de los sistemas productivos.

—¿Cuál es el rol del gobierno en esta materia?

—El Estado debería comprometer recursos y su acción debe ser subsidiaria, como aumentar la capacidad de represamiento de aguas de escorrentía, reducir pérdidas en redes de distribución para riego, generar variedades más tolerantes a los estrés climáticos, mejorar los sistemas de alerta temprana para el combate de plagas y enfermedades, etc.

—¿Qué zonas del país son las más afectadas?

—Los mayores impactos están previstos para la zona central y parte de la zona sur. Uno de los mayores es el impacto paisajístico que sufriría la zona sur al ser hoy la receptora de cultivos de la zona central.

—¿De qué forma las fuentes de energía influyen?

—Influyen en función de los kilogramos de CO2, equivalentes emitidos por cada kilowatt-hora consumido. Mientras mayor sea la emisión por unidad de electricidad, mayor su contribución al cambio climático. Esta mayor o menor emisión es función directa de la proporción de fuentes no renovables. En Chile, la matriz energética se está carbonizando; basta ver la cantidad de proyectos energéticos basados en carbón que se han aprobado en los últimos años.

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