Salud decide cerrar escuela La Greda, pero los vecinos piden el traslado completo del pueblo

Durante agosto se hará un estudio a la población adulta de la localidad. Ministro Mañalich dijo que cierre definitivo será en diciembre. Apoderados reclaman que eso no será suficiente para que los niños dejen de vivir en un sector contaminado. El Mercurio, 30 de julio 2011.
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El ministro de Salud, Jaime Mañalich, ratificó ayer que el plazo final para cerrar la escuela de La Greda será diciembre de este año, luego que exámenes realizados a 127 alumnos comprobaran que hay plomo y arsénico en sus organismos, aunque en niveles que aún están bajo de lo que se considera riesgoso.

Pero mientras Mañalich confirmaba esta medida, contemplada en el plan de mitigación para el sector residencial ubicado a 500 metros del parque industrial de Puchuncaví, en La Greda los apoderados cuestionaban la medida, argumentando que es insuficiente para eliminar el riesgo que implican para los niños los contaminantes que emiten las 20 empresas de la zona.

"Qué sacan con trasladar la escuela unos kilómetros de aquí, si los niños seguirán viviendo en el sector", reclamaba ayer Luz Muriel, madre de Diego Miranda (5), quien arrojó 27 microgramos de arsénico en su orina, cerca del límite de 35 fijado por la autoridad como peligroso.

La opinión, que fue respaldada por otros padres, es algo que además inquieta a los alumnos. "Ellos dicen: ‘nos sacan de estudiar aquí, pero tenemos que seguir viviendo acá’. Pero como escuela tenemos que salir antes del 31 de diciembre", dijo Víctor Cisternas, director del colegio.

El abogado Gonzalo Pereira, que representa a 13 familias de niños afectados, dijo que trasladar a todo el poblado de 1.300 habitantes es una de las tesis que se está discutiendo como medida a exigir al Gobierno en los recursos de protección ya interpuestos. La decisión se adoptará en dos semanas por el Centro de Padres de la escuela, dijo su presidenta Carolina Hernández.

El toxicólogo de la U. de Chile, Andrei Tchernitchin, explicó que los valores de arsénico aparecen altos si se considera que -a diferencia del norte del país- Puchuncaví no lo presenta en forma natural, por lo que tienen origen industrial. La única forma de evitar el riesgo, afirmó, es alejar la fuente contaminante.

La epidemióloga ambiental de la U. de Chile, Verónica Iglesias, dijo que el efecto del plomo en esta etapa del desarrollo de los niños es crucial, y puede impactar en su coeficiente intelectual.

Mañalich informó que en agosto se hará un muestreo con exámenes a la población adulta, que incluirá a más de 200 personas, y que si se acredita riesgo para ella, el Ministerio de Medio Ambiente deberá resolver sobre un eventual traslado de la localidad.

Por ahora, agregó el ministro de Salud, la situación que se registra en la zona "obliga a trasladar a los niños desde la escuela La Greda a otra que construirá la Asociación de Industriales de Valparaíso, para que inicien el próximo año escolar en un lugar sin riesgo".  
 
El impacto en los niños y sus familias

Diego Miranda tiene 5 años y 27 microgramos de arsénico por litro (ug/l) en su orina, uno de los valores más altos arrojados por el estudio. Su madre, Luz Muriel, está sorprendida porque supera el valor de su hermana de 13 años, que registra 9 ug/l. Sufre de frecuentes alergias a la piel, pese a lo cual no fue derivado a un especialista, y su madre cree que es porque juega frecuentemente en el patio de barro y tierra. "Queremos irnos de acá. Es la única forma de que Diego esté bien y a largo plazo no le de cáncer u otra enfermedad", dice su mamá.

Mariela Cárdenas , también de 5 años, tiene 23 ug/l de arsénico. "Dicen los expertos que no es preocupante, pero se trata de una niña de corta edad. ¿Cómo tiene ese nivel?", se pregunta su madre, Zoila Vergara. Ello, pese a que viven en una casa sólida y su patio fue pavimentado para evitar riesgos. Pero vive en la población La Greda, a 200 metros de la chimenea de Ventanas. Frecuentemente sufre resfríos, sin que en el consultorio acierten a dar con la causa. "Lo hemos conversado en familia, y la única solución es salir de acá", afirma Zoila.

Marisol Santander también insiste en que debe ser erradicada toda su familia. "A mis hijos les salieron todos los exámenes alterados. ¿Por qué no nos sacan de acá?", critica, y agrega que su familia la componen nueve personas que viven justo frente a una planta cementera. Los dos más pequeños, Matías Tapia (9) y Nicolás Bernal (6), sufren de problemas respiratorios, y su marido trabaja en los acopios del puerto. "Le tengo que sacar polvo negro, que parece pintura, en sus ojos y en la ropa. ¿Cómo no vamos a estar contaminados?", denuncia.

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