El dilema de Rafael Correa: o le dan el dinero, o explota el petróleo del Amazonas

Iniciativa Yasuní-ITT busca una compensación para mantener intacto uno de los tesoros mundiales de la biósfera. El Presidente ecuatoriano puso como límite el 31 de diciembre para que la comunidad internacional se comprometa con US$ 3.600 millones a cambio de no explotar los yacimientos del Parque Yasuní. El Mercurio, 28 de agosto 2011.


Muchos han comparado su ecosistema con el planeta Pandora de la película Avatar. En sólo una hectárea del Parque Nacional Yasuní, en la Amazonía ecuatoriana, se pueden encontrar 655 especies de árboles, más de lo que hay en EE.UU. y Canadá juntos. Sólo en 2010 se descubrieron 25 tipos nuevos de plantas en esta selva, donde también se pueden clasificar más de 100 mil especies de insectos, 121 de reptiles, 556 de pájaros, 382 de peces y 204 mamíferos, desde el mono araña de panza blanca o la nutria gigante -ambos en peligro de extinción- hasta pumas y jaguares.

La analogía con el mundo imaginado por James Cameron no se acaba allí. En algún lugar de los 9.820 km² del parque viven en aislamiento voluntario indígenas de las etnias Tagaeri y Taromenane, cuya misteriosa existencia nómade -se sabe de ellos por relatos o sus lanzas abandonadas- no tiene nada que envidiar a los cinematográficos Naa’vi.

Yasuní, según científicos, es una de las principales reservas de la biósfera, si no la mayor. Sin embargo, en opinión de algunos ecuatorianos, en el subsuelo de este trozo de paraíso existiría una riqueza aún mayor: 846 millones de barriles de petróleo, el 20% de las reservas de crudo del país, los que, de acuerdo al Presidente Rafael Correa, "a los actuales precios valdrían más de US$ 14 mil millones".

Inédito plan

El gobierno busca solucionar este dilema con un plan inédito: Correa propuso en 2007 a la comunidad internacional que compense a Ecuador con US$ 3.600 millones en un plazo de 12 años a cambio de no explotar las reservas petrolíferas. Algo así como "o el dinero o el petróleo".

La llamada Iniciativa Yasuní-ITT (por los campos petroleros Ishpingo, Tambococha y Tiputini), que ha sido respaldada por la ONU y ecologistas, apela a la "corresponsabilidad" de las naciones más ricas en el tema medioambiental, ya que al evitar la extracción petrolera no sólo se salvaría la selva amazónica de tubos y chimeneas flameantes, sino que además se evitaría la emisión de 407 millones de toneladas de CO {-2} a la atmósfera. Y eso -dicen- cuesta plata.

El problema es el llamado "Plan B". Correa advirtió que si no se comprometen antes del próximo 31 de diciembre los fondos, o se adelantan al menos US$ 100 millones del total, Ecuador autorizaría la perforación de una parte de los 130 pozos que se proyectan en ITT, plan alternativo que ya estaría muy avanzado y, según se ha denunciado en la prensa local, ya tendría contratistas chinos y hasta la chilena ENAP a la espera. Repsol también mostró su interés.

"Yo soy el que más quiere que tenga éxito la iniciativa, pero tampoco puedo ser irresponsable con mi gente. Necesitamos el dinero de ese petróleo", dijo Correa, quien anunció que en septiembre hará un esfuerzo final en la Asamblea General de la ONU para captar apoyos.

Sin embargo, para muchos esta doble estrategia de Correa es parte del problema para generar la confianza de los posibles donantes. "Lamentablemente Correa, que es el responsable de impulsar la iniciativa a nivel internacional, es a la vez la principal amenaza al proyecto, porque no da señales claras, no se la juega totalmente por la iniciativa Yasuní y mantiene una presencia demasiado grande del Plan B", acusa Alberto Acosta, ex ministro de Energía que ideó y lanzó el programa en 2007, y que luego se distanció del Mandatario.

"Falta consistencia y coherencia. Cuando Correa pone plazos está limitando la posibilidad de generar confianzas en otros países y está el enorme riesgo de que se vea como un tipo de chantaje", añade el también ex presidente de la Asamblea Constituyente, que define a Yasuní como "una especie de Arca de Noé".

Humberto Chalango, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, acusa que "el gobierno siempre ha tenido la idea de explotar: su verdadero plan es el Plan B". "Correa ha chantajeado a los aportantes diciendo que si no le dan recursos él explota el petróleo. Para los indígenas no deben existir condicionamientos sobre si hay o no plata", dice.

La señal más potente la ha dado Alemania. Aunque en un inicio apoyó entusiasta el proyecto y comprometió donar US$ 60 millones anuales durante 13 años -lo que habría sido un empujón clave- se retractó, luego que Correa se negara a firmar la creación de un fideicomiso que manejaría los fondos. Según dijo el Presidente, no aceptaría que los donantes tuvieran injerencia en la soberanía nacional.

¿Uso político?

Existen muchas dudas sobre el posible uso político que pueda hacer el gobierno de los fondos. De hecho, Correa acaba de "ensuciar" la iniciativa al anunciar que va a donar a Yasuní los US$ 40 millones que recibiría por una polémica querella en contra del diario El Universo. Y ha realizado declaraciones contradictorias, como al tildar de "ecologistas infantiles" a ex funcionarios que se negaban a explotar la Amazonía "para que vivan felices los pajaritos y se mueran de hambre los humanos".

Hasta ahora, el fondo fiduciario que maneja el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) apenas ha recaudado US$ 1.604.000, aunque tendría comprometido US$ 41 millones más, donde se cuenta un aporte simbólico de US$ 100 mil de Chile, el primer país en contribuir. Otros que prometieron fondos, como España e Italia, están en duda por la crisis económica, y otros se niegan porque temen que la iniciativa se convierta en un precedente para otros proyectos o que un próximo gobierno no respete el acuerdo de dejar el petróleo en el subsuelo.

A cuatro meses del plazo para llegar a los US$ 100 millones, Ivonne Baki, la jefa de la Comisión Negociadora para el Yasuní-ITT, realiza viajes y gestiones de último momento para salvar el parque, aunque admitiendo que "el plan B siempre ha estado presente". La última apuesta es apelar a donantes individuales, quienes pueden contribuir en la web del PNUD (http://mdtf.undp.org/yasuni/es). Para impulsar esto, el comité ha intentado darle glamour a la iniciativa, sumando apoyos de actores como Leonardo Di Caprio.

Baki también ha dicho que quiere reclutar al mismo Cameron en la campaña: "¿Por qué Avatar se hizo como una película de ciencia ficción cuando tenemos un lugar que es igual y quizás mejor en naturaleza viva?".

El problema, eso sí, es que todos saben cómo acaba el bosque de Pandora en esa película.  
 
407 millones de toneladas de gas invernadero se dejarían de emitir si el petróleo quedara bajo tierra. Según los precios en el mercado de carbono de la Bolsa de Leipzig, serían más de US$ 7.000 millones.
100 mil dólare destinó Chile a la iniciativa. Aunque simbólico, fue el primer país en donar.
16.280km {+2}tiene en total toda la reserva de Yasuní, designada en 1989 como reserva mundial de la biósfera por la Unesco.

-"Pueblos enteros estarían en riesgo con la extracción petrolera. Esto ya lo vimos en los 70, cuando en otra zona amazónica desaparecieron los tetetes y los sansahuari". Alberto Acosta, EX MINISTRO DE ENERGÍA E IMPULSOR DE LA INICIATIVA YASUNÍ.

 

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