Japoneses toman sus propias mediciones de contaminación

Habitantes cercanos a Fukushima. Iwaki Ante la falta de respuesta de las autoridades, muchas personas han decidido comprarse sus dosímetros.;El Mercurio, 02 de agosto 2011.


Kiyoko Okoshi tenía un único propósito cuando hace poco gastó unos US$ 625 para comprarse un dosímetro: echaba de menos a su hija y a su nieto y quería que volvieran a casa.

Funcionarios locales le decían que su remoto pueblo estaba a salvo si bien está ubicado a menos de 40 kilómetros de la destruida planta nuclear de Fukushima. Pero su hija permanecía dudosa, especialmente porque nadie del gobierno había medido la radiación cerca de la casa.

Por eso en abril la señora Okoshi comenzó a usar su propio dosímetro para medir la radiación en un bosque cercano y en las plantaciones de arroz. Lo que encontró fue atemorizante. Cerca de una alcantarilla el indicador comenzó a sonar y arrojó una lectura de 67 microsieverts por hora, un nivel potencialmente dañino.

La mujer y un primo que vive cerca acudieron a las autoridades locales pero éstas no les entregaron una respuesta, lo que les confirmó su preocupación de que el gobierno no estaba haciendo su trabajo.

La señora Okoshi se unió entonces a un pequeño pero creciente número de japoneses que han decidido abordar ellos mismos el problema de la radiación, que las propias autoridades reconocen que es mucho peor de lo que originalmente se dijo.

Algunas madres que viven lejos, en Tokio, a 300 km al sur de la planta, han comenzado a medir los materiales radiactivos. Y cuando especialistas en el tema ofrecieron recientemente un seminario en Tokio sobre el uso de los dosímetros, más de 250 personas se presentaron, obligando a los organizadores a rechazar a algunos asistentes.

Incluso hay funcionarios que han tomado la iniciativa en sus manos: en algunos pueblos de la prefectura de Fukushima están limpiando el suelo en el patio de las escuelas sin ayuda del gobierno central, y un experto en radiación del Ministerio de Salud que renunció a su trabajo a raíz de la lenta respuesta de sus jefes al accidente está ayudando a las autoridades locales a monitorear la radiación.  
 
Este activismo se produce debido a la sensación de que los funcionarios del gobierno se han visto sobrepasados por la enormidad de la catástrofe.

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