Arena versus dinero

Columna de opinión de Pedro Serrano, Presidente de Fundación Terram, publicada en blogterram.blogspot.com el 01 de septiembvre de 2011. Vea Blog Terram AQUÍ.


También esta columna podría llamarse, “especulando con el patrimonio ambiental”  o “¿Cómo tanta falta de respeto?”, “¿naturaleza pública o inmobiliaria privada?”… El libertinaje con que ha operado en el último par de décadas el desapego al derecho ambiental  de todos los chilenos, sumado al poder del sistema inmobiliario privado, da cuenta de lo corrupto y oscuro que se ha puesto el asunto.

Uno de los más sucios ejemplos de esto ha sido el trato que todos los ciudadanos hemos aceptado de unos pocos poderes, facticos eso sí, asociados al mercado de la vivienda secundaria de lujo, poderes que han actuado impunemente concertación y alianza de por medio, sobre un tesoro de todos los chilenos. Las Dunas de Concón.

Las Dunas de Concón son un rarísimo caso geomorfológico relicto, producido a fines del cuaternario, unos 10 a 25 millones de años atrás, cuando el viento pacientemente acumuló sobre una capa de rocas jurasicas las arenas, que por millones de años arrastró lo que hoy conocemos como estero de Reñaca. De paso el mismo fenómeno generó y sigue generando la playa de Reñaca. Por los años 80 del siglo pasado todo el “Campo Dunar”, entre Higuerillas, playa Lilenes, Playa Cochoa y la parte alta de Concón tenía 140 hectáreas y pertenecía al Estado de Chile a nombre de la Enap, Empresa Nacional de Petróleos, que en ese entonces era también enteramente del estado Chileno. Habiendo vegetales y fauna por proteger, pájaros que salvar, insectos que rescatar, reptiles en vías de extinción, en 1993 se inició el salvamento.

Siendo ministro de Educación en 1993 don  Jorge Arrate MacNiven (PS) firmó el respectivo decreto junto al Presidente de la República Patricio Aylwin Azócar, proclamando un santuario de naturaleza de 45 hectáreas, un tercio del campo dunar disponible. El decreto fue el N° 481 del 5 agosto de 1993.

Horas antes de la entrada del gobierno de Eduardo Frei Ruiz Tagle, el jueves 10 de marzo  de 1994, resulta que por el Decreto N° 106,  firmado por mano del mismo Presidente Aylwin,  el santuario quedó reducido a 12 hectáreas, menos de un tercio del tercio anterior. El gran santuario duró de agosto a marzo del año siguiente debido a un oscuro asunto, donde había empresas ligadas a personeros DC,  asunto que más parece un triller de desaciertos, lobbies, dineros e intereses económicos cruzados, que una acción en beneficio de la República.

Cuatro días después de este decreto sorpresa, recién despertando Chile del cambio de mando, un ejército de camiones y máquinas excavadoras destruyó un enorme cono de dunas milenarias y relictas para rellenar lo que es hoy el frente del complejo inmobiliario de Bosques de Montemar y permitir la vista privilegiada de los nuevos terrenos. Los conconinos quedamos de una pieza y mudos de asombro al ver desaparecer en una semana, aquello que costó millones de años crear a la naturaleza .

A partir de entonces, las dunas desde Reñaca a Concón han resistido increíbles embates de hormigón, acero y dinero, para construir decenas de edificios que tapan la vista, rascacielos tipo Vitacura, para segundas viviendas que pasan desocupadas gran parte del año. El negocio: una increíble vista al mar sobre un antiguo santuario de la naturaleza. Incluso, tantos edificios desocupados hicieron pensar a muchos en lavado de dinero, puesto que a pesar del desuso, se seguían construyendo cientos de departamentos más, ya no sobre Cochoa si no también sobre Lilenes.

Bueno, hasta aquí el desastre inmobiliario/ ambiental es casi total. Ahora con completo descaro, se presentan proyectos para diez edificios más, con sus calles y caminos, precisamente sobre la duna mayor. El macizo de arena más emblemático de Concón. Tanto poder sobre un municipio tan débil, tan permeable al lucro, da susto. Los santuarios no están en el SNASPE, Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Estado, así que no están precisamente protegidos.

¿Está la población de Concón y Reñaca, informada, dispuesta, organizada y convencida como para detener la continuidad de semejante despropósito ambiental, perpetrado por dineros foráneos, protegidos e impunes, sobre el capital territorial y ambiental de esta parte del país?

La CONAF, Corporación Nacional Forestal declaró en 1994 las 150 hectáreas que conforman el campo dunar como “sistema dunario en zona frágil”. Cosa que, por supuesto, no ha servido de gran cosa. La Conama, Comisión  Nacional de Medio Ambiente, declaró el lugar en el año 2001 como “un tesoro geológico en vías de extinción”, lo que tampoco ha servido de gran cosa. Tanto título nobiliario para un lugar indescriptiblemente singular, no han servido de nada frente a la presión de algunas pocas y sucias monedas. El Chile que hemos tejido.

Por: Pedro Serrano R., Presidente Directorio Fundación Terram.

Comments are closed.