Muere Wangari Maathai, Nobel de la Paz por su lucha contra la deforestación

La keniana Wangari Maathai, que murió el domingo a los 71 años de edad, fue una precursora de la oposición al cambio climático en los años 70 y la primera mujer africana que obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2004 por su lucha contra la deforestación. AFP, 26 de septiembre de 2011.


Wangari Maathai falleció a resultas de un cáncer en un hospital de Nairobi.

Personalidad importante en el ecologismo en su país a partir de los años 70, Wangari Maathai adquirió notoriedad internacional en 2004, al ser recompensada con el Premio Nobel de la Paz por el trabajo de su Movimiento Green Belt (Cinturón Verde), que fundó en 1977.

Su movimiento, el principal proyecto de plantación de árboles en África, busca promover la biodiversidad y al mismo tiempo crear empleos para las mujeres y realzar su imagen social.

Esta organización ha plantado desde 1977 más de 40 millones de árboles en África.

Maathai nació el 1 de abril de 1940 en Ihithe, en el centro fértil de Kenia, y, contrariamente a muchas otros mujeres de su generación, logró estudiar, ayudada por su hermano mayor, quien la envió a una escuela católica.

En los años 60, obtuvo una beca estadounidense que le permitió estudiar biología en Atchison (Kansas) y luego en Pittsburgh, tras lo cual regresó a Kenia, que acababa de convertirse en un país independiente. En 1971, fue la primera mujer de África Central y Oriental que obtuvo un doctorado.

Militante del Consejo Nacional de Mujeres de Kenia (NCWK), consideró urgente ayudar a sus compatriotas mujeres y las instó a plantar árboles para calentar sus casas y cocinar sin deteriorar más aún el ya amenazado medio ambiente.

Dirigió la Cruz Roja keniana en los años 70, fue luego secretaria de Estado para Medio Ambiente entre 2003 y finales de 2005.

En su autobiografía publicada en 2006 con el título de ‘Con la cabeza bien alta’, contaba como, por efecto del cambio climático sobre todo, el medio ambiente se había degradado en su región del Monte Kenia.

"Cuando nací, los paisajes en torno a Ihithe eran verdes y fértiles (…) las estaciones eran regulares", cuenta.

"Hoy en día, el clima y el medio ambiente cambiaron" y se volvieron "imprevisibles" en esa zona, dijo en 2006 a la prensa.
Más allá de su país natal, Wangari Maathai extendió su combate ecológico a toda África. Estos últimos años, la militante se había consagrado a la protección de la selva de la cuenca del Congo en el África central, segundo macizo forestal tropical del mundo.

En su combate a favor del medio ambiente en Kenia, un país pobre de África oriental, la militante se topó con la corrupción y con la represión policial, y fue varias veces a la cárcel.

Ciertas declaraciones polémicas sobre el sida en 2003 -que rectificó luego- suscitaron reservas con ella, sobre todo por parte de Washington.

Maathai estuvo casada con un político, que se divorció de ella y la dejó con tres hijos -Waweru, Wanjira y Muta- y una nieta, Ruth Wangari.

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