Codelco aplaza trámite ambiental de su mayor proyecto de inversión

Compañía asegura que volverá a presentar la iniciativa en diciembre y que su desistimiento pasa por la necesidad de introducir y completar algunos informes técnicos.;;El Mercurio 24 de noviembre 2011.


Codelco retiró la semana pasada del Sistema de Evaluación Ambiental (SEA) el estudio de impacto ambiental correspondiente al mayor de sus proyectos estructurales, la Fase II de Andina. La iniciativa, que constituye su proyecto estructural de mayor costo, considera una inversión por US$ 6.200 millones y según la estatal, hacia 2019, cuando se inicie su puesta en marcha y luego entre en plena faena será la división más grande, con una producción de 600 mil toneladas de cobre fino por año.

En la compañía minera aseguran que las razones para desistir del proyecto no se relacionan con problemas de tramitación ambiental, ni tampoco con una oposición de parte de las comunidades de valles cercanos a la iniciativa emplazada en plena cordillera en la zona central del país.

Explican que bajo la nueva institucionalidad ambiental, se hizo conveniente retirar el proyecto para incluir informes que completan y precisan antecedentes que al momento del ingreso de la iniciativa al sistema no estaban totalmente definidos. Básicamente se trata de aspectos relacionados con el bosque nativo de la zona y el plan de manejo y de compensaciones que se implementarán para mitigar los efectos que las obras producirán al respecto.

En Codelco aseguran que el proyecto volverá a ingresarse al SEA durante los primeros días de diciembre y explican que su retiro y posterior reingreso, en términos de tramitación, constituye un procedimiento más expedito versus la recepción de posteriores solicitudes de información complementaria por parte de los servicios públicos involucrados.

A su vez, en la estatal descartan que durante las obras de esta fase de Andina se vaya a intervenir glaciares, pues, precisan, el área que se utilizará en este proyecto a rajo abierto considera la misma superficie que hoy ocupa el yacimiento, tanto en modalidad de rajo abierto como subterráneo. "La idea de este proyecto es desplazar los equipos que hoy operan en cavernas, sobre depósitos de cobre, a otras cavernas en donde no haya mineral, de manera de poder explotar el cobre que permanece debajo de esos equipos, pero en una modalidad de rajo abierto", explica un ejecutivo de la estatal.

350 mil toneladas de cobre fino al año agregará la expansión de Andina, una vez que la unidad entre en plena producción.

2018 es la fecha de término que estima Codelco para las obras del proyecto, el que iniciaría su puesta en marcha hacia fines de 2019. 
 
 
 Recuadro : 
 
 Los números en juego de la iniciativa de la estatal

El monto que invertirá Codelco en la Fase II de Andina es similar a la inversión que la estatal planeaba efectuar sobre el 49% de Anglo American Sur (ex Disputada de Las Condes). Sin embargo, en la firma señalan que este proyecto es incluso más rentable que esa inversión, considerando que con la expansión de Andina, Codelco agregará 350 mil toneladas de cobre fino por año cuando esté operando a plena capacidad.

Lo anterior contrasta con las poco más de 200 mil toneladas que sumaría la compañía estatal de poder llegar a hacer efectiva la opción por el señalado porcentaje de Anglo Sur en enero del próximo año.

Pero no es claro que el acceso de Codelco al citado porcentaje pueda concretarse, luego que la compañía británica vendió a Mitsubishi el 24,5% de la propiedad de la ex Disputada de Las Condes. Aunque en la estatal aseguran que aún están en su derecho de ir por el 49%.

Con todo, Andina -que constituye un yacimiento interregional, debido a que parte de éste se ubica en la RM y otra en la V Región- es pieza clave en el marco de los cuatro proyectos estructurales de Codelco. En esta categoría también entran Mina Chuquicamata Subterránea, Ministro Hales y Nuevo Nivel Mina El Teniente. Las cuatro iniciativas suman más de US$ 15 mil millones.

Éstas tienen por objetivo mantener la actual producción de la estatal, que alcanza los 1,7 millones de toneladas anuales y, eventualmente, en el largo plazo, elevarla a un total de dos millones de toneladas por ejercicio.

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