Julio de Vido: “Es bueno que Hidroaysén pase por Argentina”

Uno de los hombres más influyentes de la Casa Rosada da luces sobre las negociaciones que se llevan a cabo con Santiago sobre el polémico proyecto hidroeléctrico y pondera el actual momento de la relación bilateral. La Tercera.com, 12 de noviermbre de 2011.


En sus ocho años como ministro de Planificación de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, Julio de Vido no sólo se ha convertido en uno de los políticos más poderosos de Argentina. También ha sido uno de los principales interlocutores de Chile durante la administración Piñera. Una prueba de ello ocurrió el 15 de agosto pasado, cuando el ministro -seguro candidato a mantenerse en su cargo en el segundo mandato de la presidenta transandina- recibió en Buenos Aires al titular del MOP, Laurence Golborne, y al ministro de Energía, Rodrigo Alvarez, con quienes analizó la posibilidad de forjar un acuerdo bilateral en torno a HidroAysén.

El anfitrión de esa reunión volvió a encontrarse con sus invitados esta semana, durante una corta visita que realizó a Santiago el lunes. Con Golborne sostuvo un encuentro público, donde acordaron avanzar en la construcción del paso fronterizo de Aguas Negras, en la IV Región, y del túnel de baja altura en Los Libertadores. Y con Alvarez agendó una reunión privada, en la que acordaron la necesidad de "potenciar la conectividad (energética) existente a través de oleoductos y gasoductos con nuevos emprendimientos", además de "la posibilidad de interconectar el sur chileno a través del sur argentino con el norte del país".

En el gobierno chileno se habla de crear un swap eléctrico (permuta de energía) una vez que se apruebe la construcción de las centrales de HidroAysén. ¿A eso se refiere usted?

De HidroAysén no vamos a opinar en profundidad, porque depende de que el proyecto prospere en Chile. Ahora, si eso sucede, podemos imaginar un esquema asociativo para transportar esa energía del lado argentino, que es un territorio menos escarpado, lo que asegura un costo mucho menor. A Argentina también le convendría, porque habría mayor seguridad para el sistema energético. No por los volúmenes de energía de HidroAysén, sino por el anillado que se crearía para transportarla.

En La Moneda señalan que si se aprueba HidroAysén, podría traspasarse electricidad desde las cinco centrales hasta la provincia de Santa Cruz y de ahí retornar a Chile por Pino Hachado. El resto del caudal seguiría a Buenos Aires. ¿Esa es la planificación?

Sería más bien por la provincia de Chubut, porque HidroAysén está al norte de Santa Cruz, entonces el paso podría ser por Chubut o por Santa Cruz. Podría ir desde ahí hasta Buenos Aires por el sistema interconectado de la línea Neuquén-Buenos Aires.

¿Por qué le conviene a Argentina que pase HidroAysén por su territorio y por qué le convendría a Chile esta alternativa?

A Chile le conviene, porque le va a resultar mucho más barata la transmisión, podrían transmitir a 500 KVA, lo que significaría una energía mucho más segura en el marco de un sistema nacional que estaría totalmente anillado, con lo cual tendría una seguridad absoluta en cuanto a la continuidad física, porque si se produce cualquier corte en la zona sur, entraría energía por Neuquén y no se cortaría el suministro.

¿Se ha avanzado en eso?

Poco. Lo hemos visto más desde el punto de vista conceptual, que es bueno que HidroAysén pase por Argentina y tiene ventajas importantes para ambas partes. No avanzar en un acuerdo entre los países sería contraproducente para ambos. Estamos avanzando en ir imaginando las líneas por la instrucción que nos dieron al respecto los presidentes Piñera y Fernández, que se reunieron en septiembre en Nueva York.

¿Hablaron los presidentes sobre este tema?

Sí, hablaron de la posibilidad de la interconectividad del territorio chileno a través del territorio argentino. No hablaron específicamente de HidroAysén, pero sí de transportar energía al este de la cordillera… Eso implícitamente es HidroAysén, pero no lo dijeron así, porque en Argentina sabemos que mientras el proyecto no se apruebe somos de palo.

Endesa y Colbún se oponen a esta alternativa por el riesgo país de Argentina, ¿qué le parece?

Yo no hablo con la empresa, opino sólo de lo que hablamos de país a país.

¿Pero usted ve posibilidades reales?

Sí. Hay una gran predisposición de los dos países para encontrar soluciones y acuerdos para que esto sea posible.

¿Abordó este tema en su cita con el ministro Alvarez?

Abordamos la conectividad, la necesidad de trabajar firme para intercambiar volúmenes de gas en el norte y en Magallanes la necesidad de la integración con el resto del Cono Sur y de los acuerdos con Chile, eventualmente.

¿Pero implícitamente en los diálogos sobre conectividad energética se está hablando de HidroAysén?

De lo que opinamos es sobre la posibilidad de generar conectividad y continuidad energética a Chile a través de territorio argentino entre Aysén y Talcahuano. La conectividad es factible y conveniente entre países de encontrarse una fuente de producción y la fuente de producción en esa zona es hoy HidroAysén, si no, deberá esperar.

¿En ese plan también se contempla el ingreso de gas a Chile vía Salta?

No necesariamente. Estamos hablando de un proyecto de energía eléctrica, porque los gasoductos que están son los que están. Ahora, hay que desarrollar mayores reservas de gas para poder llenarlos. Estamos hablando de plantear los negocios en términos de equidad, que no estuvo planteado así otras veces, porque más allá de que Argentina no tiene más los volúmenes de gas que tuvo en su momento para exportar a Chile, antes los negocios (bilaterales) se plantearon de manera tal que hubo desequilibrios, se sabía que la ecuación no iba a cuadrar y se iban a romper los acuerdos. Hoy existe la posibilidad de generar negocios argentino-chilenos equilibrados.

¿Cómo se pueden formular los contratos de modo tal que no se rompan? En Chile hay temor a raíz de la crisis del gas, cuando Argentina cortó el suministro.

Son situaciones diferentes. Esos negocios se hicieron sobre reservas que no eran las reales y se abrió el crecimiento de Argentina y los volúmenes de gas que se suponía que iban a durar para siempre terminaron no alcanzando y se privilegió la demanda interna. Ahora estamos hablando de nuevos recursos, en el marco de una nueva realidad de Argentina y también de una buena actitud por parte de Chile. Hay una excelente gestión del embajador (Adolfo) Zaldívar, que es un canal de conversación permanente y, sin duda, eso también ha aportado en cimentar el crecimiento de la relación.

Con los gobiernos de Lagos y Bachelet hubo problemas a raíz de la crisis del gas. ¿Ha mejorado con este gobierno de derecha la relación bilateral?

El embajador Zaldívar y el embajador Ginés González sí han mejorado las cosas. Pero tiene que ver también con que las agendas son diferentes. Sería injusto verlo de otra forma. Durante la presidencia de (Ricardo) Lagos se produjo un quiebre, porque Argentina pegó este respingo en materia de industria y los volúmenes de gas comenzaron a decaer, y se produce un choque en ese minuto. Con (Michelle) Bachelet firmamos el tratado de Maipú, que nos permite hoy trabajar en Aguas Negras y el paso de Baja Altura.

¿Desaparecieron los fantasmas con Piñera?

Nosotros nunca medimos la relación de los países con las ideologías de los presidentes amigos. Respetamos los gobiernos democráticamente constituidos, no tenemos nada que opinar sobre el devenir político de Chile o sobre las empresas. Sólo decimos: si se aprueba HidroAysén, Argentina estaría dispuesta a sentarse a dialogar y encontrar las mejores soluciones.

Uno de los temas pendientes en la relación Chile-Argentina es la extradición de Galvarino Apablaza. ¿Usted qué opina sobre este tema?

Ese es un tema de Cancillería. No me corresponde opinar.

Otro de los temas a abordar es la delimitación en Campos de Hielo, ¿en qué va eso?

No estoy en condiciones de responder eso, corresponde a Cancillería.

Sobre esta nueva etapa en el gobierno de Cristina Fernández, ¿cuáles son los principales desafíos?

Lo que vamos a hacer es profundizar los procesos de distribución del ingreso , de equidad social, de igualdad en los ciudadanos y de buscar un fuerte acercamiento con los hermanos de Unasur y Mercosur, y con Chile, por supuesto.

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