Las consecuencias ambientales de los incendios que azotaron la Región

Autoridades, ambientalistas y ecólogos analizan las lecciones que se deben sacar. La afectación al cerro Cayumanqui, sitio prioritario de conservación, es uno de los lamentables efectos del fuego, el que también dañó el suelo y fuentes de agua. El Diario de Concepción, 09 de enero 2011.
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Cerca de 32 mil hectáreas fueron las afectadas por la serie de incendios forestales que se iniciaron la semana pasada, y que se han convertido en una de las más grandes tragedias de este tipo en la Región del Bío Bío y del país.

Desde ahora, cobran relevancia dos cosas: aclarar el origen del fuego y analizar los efectos medioambientales y las lecciones que este desastre debe dejar, pues aún restan varios meses de calor. Junto a lo anterior, no hay que desconocer la variable Cambio Climático, pues las proyecciones apuntan a un recrudecimiento de los períodos de sequía, lo que puede agravar el escenario futuro.

Consultado el seremi de Medioambiente, Pedro Navarrete, sobre los efectos medioambientales de los recientes incendios forestales, éste informó que existe gran daño en las capas superiores del suelo, comprometiendo sectores prioritarios para la conser conservación de la biodiversidad.

Asimismo, se vio afectada la flora, fauna y fuentes de agua que abastecen a distintas poblaciones rurales de la provincia de Ñuble.

“Esta tragedia hay que verla como una oportunidad, de manera tal de prepararnos para el futuro, tal como lo hemos hecho con el terremoto. Es preciso que cada uno de nosotros seamos forestales, pues la Región es una potencia en esta área, por eso es clave la planificación”, explicó.

En esa misma línea, expresó el profesor emérito e investigador del Centro Eula, Óscar Parra, lo vital que resulta la planificación de las plantaciones forestales, las que se encuentran muy concentradas a lo largo y ancho del territorio regional.

Recordó que en los años noventa, expertos en la materia advertían de la vulnerabilidad de la Región debido a las grandes extensiones de plantaciones forestales, lo que obliga a la presencia de corredores de amortiguación.

Biodiversidad El director del Comité Pro Defensa de la Fauna y Flora (Codeff), Pedro Arrey, recordó que en la Región se catalogaron cinco lugares como prioritarios para la conservación de la biodiversidad, siendo el Cerro Cayumanqui el número tres en esta escala. Ello se incorpora dentro de la denominada Erpab (Estrategia Regional y Plan de Acción para la Biodiversidad) que fue elaborado por diferentes actores regionales hace unos años.

Este sitio se catalogó de prioritario por poseer Bosque Caducifolio del Sur. Especies como roble, raulí, coigüe y olivillo en aproximadamente dos mil 500 hectáreas hacían interesante este sitio.

También, dijo, es importante la presencia de especies con problemas de conservación, como el naranjillo, y fauna silvestre, como quique, zorro chilla, carpintero negro, concón, choroy, torcaza, lagarto de corbata, lagarto llorón y culebras.

“Toda esta fauna silvestre y flora nativa conforman Áreas de Alto Valor para la Conservación (AAVC), que muchas veces no es considerada a la hora de evaluar los daños que provocan los incendios forestales. Esperamos que esta biodiversidad y su valor ambiental no sólo sean considerados dentro de las grandes pérdidas sufridas, sino también incorporados a planes de recuperación y reparación ambiental. Urge realizar acciones desde el Estado para que esta zona logre ser protegida”, señaló.

Las lecciones Los incendios recientes obligan una necesaria reflexión dada la crudeza, magnitud y daños que han generado. Para el director de la ONG Ética en los Bosques, Bernardo Reyes, no se trata de eventos inusuales, sino de riesgos recurrentes y cada vez mayores.

Entender sus causas y reflexionar acerca de cómo prevenir los riesgos demanera efectiva, mejorar la preparación institucional para tener respuestas efectivas y a tiempo, son reflexiones colectivas que se deben iniciar con serenidad y franqueza, expresó.

El ecólogo manifestó además que Chile es una “potencia forestal” dada la magnitud de las áreas plantadas de pino y eucalipto, el tamaño de las empresas que dominan el sector y sus altas tasas de rentabilidad y exportaciones. Sin embargo, dijo, como país y sector no existe una concepción de seguridad más allá del predio forestal, se trate de grandes empresas o de pequeños propietarios.

“Así como no hay manejo de cuencas ni de paisaje, tampoco del modelo de desarrollo del país ni del sector forestal. En ningún caso se plantea el ordenamiento del territorio. Hasta ahora, cuando se realizan cambios de uso de suelo, sólo cuenta la intención del inversionista o del propietario y no la seguridad o beneficio de la sociedad”, apuntó.
 

 

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