Regantes denuncian agresiones, disparos al aire y amenazas por sequía en río Aconcagua

"Guerra del agua" se desata en la Sección III de la cuenca, la más golpeada por la escasez hídrica. Dirigentes de Quillota dicen que se han creado cuadrillas de vigilancia para evitar robos y que la crisis es originada por agricultores del curso superior que "acaparan" el exiguo caudal.;El;Mercurio, 27 de enero 2012.
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Cuadrillas de vigilancia armadas para evitar robos en las acequias comunes están emergiendo en la tercera sección del valle del río Aconcagua, cuyo caudal es mínimo, producto de la crisis hídrica que afecta a la zona. Las pérdidas ascienden a US$ 250 millones anuales por la tala de dos mil hectáreas de paltos y la pérdida de calibre de los frutos a raíz de la prolongada sequía.

"Han aparecido situaciones conflictivas entre miembros de una misma comunidad de regantes, a raíz del cierre y aperturas de compuertas: algunos se han agarrado a palos, otros se han amenazado con horquetas, y los que andan vigilando han disparado, afortunadamente hasta ahora, al aire", relató el administrador del canal Waddington, Pedro Ibaceta.

Agricultura afectada

La III sección se extiende desde el túnel La Calavera hasta el puente ferroviario sobre el río Aconcagua, en la provincia de Quillota. Allí, más de cinco mil agricultores cultivan 22 mil hectáreas de paltos, cítricos y hortalizas que requieren en verano que por el río escurra un caudal de -al menos- 20 m {+3} por segundo. Pero sus dirigentes acusan que apenas cuentan con la cuarta parte debido a que la diferencia la consumen los agricultores ubicados en el curso superior. El río Aconcagua tiene 142 kilómetros hasta su desembocadura en Concón, que están divididos en cuatro secciones de comunidades de regantes. El déficit de lluvia y nieve invernales llevó a que el mes pasado su caudal alcanzara sólo 34,3 m {+3} por segundo, menos de la mitad de lo normal, en la sección I, que es la más cercana al nacimiento del Aconcagua en la alta cordillera y luego va disminuyendo su caudal en forma drástica.

El presidente de la Asociación de Agricultores de Quillota, Santiago Matta, dijo que a la sección ubicada cerca de la costa apenas llegan 5m {+3} por segundo. "La diferencia está siendo consumida por canalistas ubicados en la sección II, que incumplen así un compromiso ante la autoridad de compartir el escaso recurso con los productores ubicados aguas abajo", se quejó.

La Dirección General de Aguas comprobó la denuncia y resolvió intervenir las 24 compuertas de la sección II, que clausurará mañana. El presidente de regantes de la sección II, Jorge Smith, rechazó que se niegue a compartir el recurso hídrico.

Advirtió que el conflicto entre las secciones se agravará si el interventor obliga a la sección II a abrir sus compuertas más de las 36 horas por fin de semana del acuerdo vigente. Dijo que el problema se evitaría si a su entidad se le diera personalidad jurídica para fiscalizar a sus socios.  
 
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