22 de marzo día mundial del agua

Columna de opinión de Flavia Liberona, Directora Ejecutiva de Fundación Terram, publicada en blog de la Tercera el 23 de marzo 2012. Vea blog AQUI.


Hace menos de una semana que culminó en Marsella Francia el VI Foro Mundial del Agua, dicha reunión finalizó con una declaración pública no vinculante suscrita por representantes de 130 países. Ésta es básicamente una declaración ministerial suscrita por los participantes de las delegaciones de los países presentes en el Foro. En ella, se señala que es hora de buscar “soluciones” a un problema crucial para lograr los Objetivos del Milenio de 2015 de las Naciones Unidas. Por su parte, el presidente del Foro señaló que “Vivimos un cambio radical en la cuestión del agua” porque “se ha impuesto como primera prioridad del desarrollo mundial. A esto se suma que desde 2010 Naciones Unidas reconoce el acceso al agua potable y al saneamiento como un derecho humano.Sin embargo durante años los gobiernos de nuestro país, han relegado la problemática del agua a los últimos lugares en su agenda de prioridades, esto pese a participar de estas reuniones y suscribir los acuerdos. En la práctica Chile ha estado muy alejado de lograr una implementación y/o gestión adecuada de este vital elemento, ya que aún presenta un enorme retraso en la dictación de normativa y gestión del agua a nivel de cuencas.

Es difícil entender las razones que han estado detrás de no adecuar la gestión del vital elemento a las condiciones mundiales actuales, pues ya desde hace años se sabe que disponer de agua dulce limpia cada vez es más crítico, debido a la creciente contaminacion del recurso hídrico y los crecientes efectos del cambio climático en relación al agua. Por otra parte, sabemos que en el territorio nacional en forma natural existe una desigual distribución del agua y por tanto, los problemas del norte, centro, sur o zona austral son sustancialmente distintos. En los últimos años hemos vivido una dramática sequía, hemos visto como se incrementa el número de conflictos en relación al agua entre comunidades y empresas, los cuales en el norte están asociados a la minería y en el sur a las centrales hídricas. Por esto, las regulaciones y la gestión del agua no pueden ser abordadas exclusivamente como parte de la gestión de uno u otro gobierno, es un tema de país que debe ser abordado desde una mirada país de política pública.

A estas alturas resulta evidente, que muchos de estos problemas se podrían haber evitado si las instituciones públicas ejercieran efectivamente un rol regulador y fiscalizador. También es evidente que una parte importante de estos problemas están asociados a deficiencias en la regulación nacional, pues ella permite que se entreguen derechos de agua a privados en forma gratuita y a perpetuidad. Generándose así un mercado del agua sin restricciones, posibilitando que se establezcan y/o se profundicen problemas de acceso al agua y lo que es peor aún, con ello traspasa en forma indirecta la gestión del agua a privados, lo que con el correr del tiempo va estableciendo desigualdad, problemas y conflictos.

Otro de los vicios de nuestra regulación es que un proyecto, minero, hidroeléctrico u otro que utilice agua, puede ser aprobado ambientalmente y no tener los derechos de agua que necesita para materializar su iniciativa. Y esto que parece ficción es una realidad en el proyecto HydroAysén, lo fue en alto Maipo, Achibueno y otros, es decir se permite ambientalmente un proyecto y con ello se fuerza que otra institución pública le otorgue los derechos de agua.

Los vicios y/o vacios en nuestro marco regulatorio en relación al agua son relevantes, por ejemplo Chile cuenta sólo con dos normas secundarias de calidad de las aguas, lo que parece increíble. Y por si esto fuera poco, hoy se están evaluando y aprobando ambientalmente proyectos de desalación de agua de mar, proyectos de trasvase de cuencas, es decir que se pasa agua de una cuenca a otra, así como proyectos para trasportar agua dulce desde el extremo sur hacia otras zonas del país que las requieren. Pero todo esto y otras cosas más ocurren sin mucha publicidad, sin que la ciudadanía este informada y por tanto, sin capacidad de respuesta. ¿Quién nos garantiza que en un futuro cercano; Chile o mejor dicho las empresas que ejecutan estos proyectos no empiecen a vender agua a otros países?

En el concierto mundial está claro que el agua es imprescindible para sostener la vida en el planeta y todas las actividades humanas, también esta claro que este es un bien finito y que es deber de los gobiernos asegurar el acceso al agua a todos los habitantes. Por ello, resulta urgente que el Estado chileno deje de hacer vista gorda, genere un sistema de entrega de información, elabore y ejecute una política pública de cara a la ciudadanía e impulse cambios regulatorios que incorporen estas nuevas miradas, que reconozcan que el acceso al agua es un derecho humano, que rechacen que el agua sea tratada como una mercancía y que regulen a los sectores empresariales que utilizan agua en grandes cantidades. Cada día que pasa cuenta, el problema del agua se va transformando en algo apremiante para los habitantes de Chile y el mundo, no actuar hoy es seguir favoreciendo a aquellos que tienen el poder o los recursos y los utilizan en desmedro de la gente y los ecosistemas.

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