Día de la Tierra, recursos naturales y la expropiación de YPF

Columna de opinión de Flavia Liberona, Directora Ejecutiva de Fundación Terram, publicada el 23 de abril de 2012, con ocasión del Día de la Tierra, en el blog de La Tercera.


El 22 de abril se conmemora el día  de la Tierra, o de la Madre tierra como la denominan en países vecinos. Es el momento apropiado parar detener nuestras agitadas vidas y darle un espacio a la reflexión,  para mirarnos como sociedad y al menos por unos momentos recordar nuestro vínculo con la Tierra, que sustenta nuestra vida y la de todos los seres vivos del planeta, esa que de la cual extraemos recursos naturales y materias primas para actividades productivas. De una u otra forma, los seres humanos hemos ido perdiendo la conexión con la Tierra y sus recursos naturales, así como los países/estados han ido perdiendo el control de los recursos naturales, los que han ido pasando de la propiedad estatal a la propiedad privada de grandes corporaciones.

En este contexto era esperable que la noticia de la privatización de YPF en Argentina produjera una  gran sacudida en actores, políticos, académicos, empresarios, etc. Esto a pesar que existían algunas señales, las que al parecer fueron poco atendidas o no se consideraron creíbles. Es que  la decisión de la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, de expropiar el 51% de la petrolera YPF, hasta ahora en manos de la empresa española Repsol, parece algo casi irreal en un mundo en el cual son las trasnacionales las que indirectamente gobiernan y controlan los recursos.  Se trata de una medida altamente controversial,  que plantea un escenario complejo tanto para las empresas como para los gobiernos, abre discusiones del pasado sobre la privatización de la empresa y señala un camino para los países que han entregado sus recursos naturales a las grandes corporaciones mundiales. Por ello las reacciones no se hicieron esperar, encabezadas por las del gobierno español, criticando en duros términos la decisión de la mandataria trasandina y respaldando a Repsol. A estas críticas se han unido también las del resto de los países de la UE, Estados Unidos y algunos países latinoamericanos, incluyendo México y Chile.

Sin embargo y mas allá de las complejidades que pueda tener la decisión de la mandataria argentina,  lo importante de la medida es que hay una señal política potente  de recuperación de recursos naturales, fundamentada y justificada  en la necesidad de que el país imponga su soberanía sobre un recurso energético estratégico como es el petróleo. Argentina cuenta con una importante reserva, que se incrementó recientemente con el descubrimiento de un nuevo depósito, bautizado como Vaca Muerta, que promete importantes ingresos en el futuro cercano. Es decir, se trata de un recurso natural estratégico, que debe estar al servicio de país y constituir un puntal fundamental para el desarrollo. No por nada en la mayoría de los países latinoamericanos es el Estado el titular de las empresas explotadoras de petróleo.

En este sentido, el paso dado por el gobierno argentino es un ejemplo de coraje orientado a recuperar  un recurso estratégico y con ello soberanía.  También es un espejo donde mirarnos como país, y constatar que durante años  los gobiernos chilenos han dado pasos en dirección totalmente contraria,  es decir, generando un marco regulatorio, política y leyes,  que han permitido  de distinta forma  la enajenación, la pérdida de control por parte del Estado, la cesión de derechos o la entrega de concesiones de nuestros recursos naturales, traspasando así a privados nacionales y/o extranjeros el control de bienes tan preciados como el agua.

Desde la década de los 80’ a la fecha los gobernantes de Chile paulatinamente han renunciado a su rol de garantes del bien público, a fomentar la existencia de un estado fuerte, controlador y gestionador de los recursos naturales. Es así como en los hechos hemos perdido soberanía  sobre el agua y el cobre –que ha sido considerado por años “el sueldo de Chile”-,  mientras que en la actualidad se debate sobre el futuro del litio. Pero lo cierto es que nuestros recursos naturales se han entregado a privados, los que pocas veces pagan o retribuyen lo justo por su extracción y/o utilización, y ninguno de los gobiernos de turno, sin importar el signo político, ha realizado el menor esfuerzo por defenderlos. Muy por el contrario, no han hecho más que diseñar estrategias para ir vendiendo por parte los recursos de Chile, sin ningún resguardo especial y a precios módicos, hipotecando con ello el futuro de Chile.

En el caso puntual de YPF, respecto al contexto político argentino y las circunstancias específicas de su renacionalización se podrá escribir mucho, pero no se puede dejar de admirar la osadía de la Presidenta Fernández, dispuesta a enfrentar toda clase de amenazas, con tal de devolver a los argentinos un recurso vital, en un hecho que seguramente las futuras generaciones de su país le agradecerán.

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