Estándares para la salmonicultura, un arduo trabajo para un proceso voluntario

Columna de opinión de Flavia Liberona, Directora Ejecutiva de Fundación Terram publicada en blog de La Tercera el 12 de junio de 2012. Vea blog AQUÍ.


Hasta fines de 2007, la salmonicultura en Chile fue considerada por el sector empresarial y el gobierno como una industria floreciente que se desarrollaba sin mayores problemas. Cualquier cuestionamiento a la industria era desechado de plano argumentando que éramos el segundo productor de salmones a nivel mundial y que en pocos años habíamos alcanzado un desarrollo inesperado del sector. Pero a fines de ese año, comenzó a hacerse pública una crisis sanitaria y ambiental devastadora para tan próspera industria, que trajo como consecuencia miles de despidos y por tanto, una crisis social de proporciones en la región de Los Lagos. En los años que siguieron la producción salmonera chilena se redujo, especialmente la producción de salmón del atlántico, pero el gobierno de turno siempre apostó por la industria y facilitó un proceso para que no sucumbiera. Con el propósito de hacerse cargo de la crisis y a la vez apoyar al sector, el año 2009 se ingreso al parlamento un proyecto de Ley que introducía cambios regulatorios, entonces se realizaron modificaciones a la Ley de Pesca y Acuicultura, las que fueron aprobadas en el Parlamento en marzo del 2010. Ese año y el siguiente la industria se mantuvo con bajo perfil público y recién a fines del año pasado comenzaron a surgir noticias en los medios de comunicación sobre el repunte de la industria, la llamada salmonicultura 2.0.

Las cifras de exportación del año 2011 resultaron muy exitosas para la industria que al parecer ha tenido un importante repunte, después de haberse instalado el nuevo sistema productivo, pero sin embargo, en lo que va de este 2012 ya han surgido voces informando que aún persisten problemas serios en dicha industria.

Pero más allá del éxito o fracaso que tenga la salmonicultura chilena, ahora la industria salmonera mundial cuenta con un importante instrumento que le permitirá elevar sus estándares ambientales y sociales. Esto se debe a que el Diálogo sobre Salmonicultura anunció la finalización de los “Estándares Ambientales y Sociales” para la industria global del salmón, y los entrega al Aquaculture Stewardship Council (ASC). Este proceso de generación de estándares para la salmonicultura que se inicio el año 2004 en Chile debe al menos interesarnos. Pues durante casi ocho años diversos actores vinculados al tema fueron convocados a participar de la elaboración de estándares que abordan los impactos ambientales y sociales de la industria salmonera. Aunque la certificación bajo estos estándares es voluntaria, es evidente que sienta un precedente en la materia, pues establece condiciones para el desarrollo de la salmonicultura con mayor resguardo al medio ambiente, así como en materia social.

Si bien, el tiempo que ha tomado este proceso para muchos puede parecer largo, lo cierto es que han sido años de intenso trabajo para todos los sectores, los cuales no han estado exentos de tensión y desacuerdos, pues en los diálogos participaron actores con posiciones muy diversas y el gran valor es llegar al final del proceso con un estándar validado por todos los miembros participantes. Este trabajo de años estuvo basado en un objetivo central, elevar el nivel de las prácticas y reducir los impactos ambientales y sociales asociados, para ello se utilizó el diálogo, la generación de estudios que respaldan las posiciones y finalmente se ha llegado a un acuerdo sobre una mejor forma de practicar el cultivo de salmónidos. Por tanto, aquellas empresas que quieran certificarse bajo este sello deberán cumplir con dichos estándares, lo que en concreto significa una mejora en la forma de cultivo de salmones en el mundo.

Durante el proceso de generación de estándares se realizaron reuniones en diversos lugares del planeta y en cada una de ellas se reunió el comité directivo que gestionó el Diálogo sobre Salmonicultura y estuvo compuesto por personas del ámbito de la conservación y de la industria, los que incluyeron representantes de Canadian Acuicultura Industry Alliance, Alianza para la Acuicultura Costera de Reforma, Fundación Terram, Marine Harvest, Federación Noruega de Pescado, Pew Environment Group, SalmonChile, Skretting, y WWF. Además en estas reuniones se fueron abordando temas específicos convocándose a los interesados de cada país a participar, expertos, y otros actores provenientes de países en los cuales se desarrolla esta industria.

En Chile, se realizaron al menos tres reuniones de los diálogos, en 2004, 2007 y 2010 y la última celebrada en Puerto Montt, que contó con la presencia de dirigentes y trabajadores de la industria.

Sin lugar a dudas la incorporación en estos estándares de temas sociales y laborares se debe al permanente trabajo de las organizaciones chilenas que se involucraron en este proceso, pues claramente la situación laboral de los trabadores chilenos es muy distinta a la que se presenta en otros países dedicados al cultivo de salmónidos. En este sentido es importante recordar que los salmones son especies introducidas al país y que su cultivo tiene un origen muy distinto al de países como Noruega, Canadá y EE.U.

Ahora que la industria salmonera mundial cuenta con un nuevo e innovador instrumento que le permitirá acceder a un sistema voluntario de certificación, comienza una nueva etapa, pues los consumidores más exigentes y preocupados por los temas ambientales y sociales se encargaran de exigir este sello. Lo que queda es saber si las modificaciones introducidas el año 2010 a la Ley de Pesca y Acuicultura y la instalación de un nuevo modelo productivo de salmónidos en Chile estarán a la altura de los consumidores más exigentes o seguiremos siendo productores de salmones de tercera categoría con bajos estándares ambientales y sociales.

Para ver los estándares http://www.worldwildlife.org/what/globalmarkets/aquaculture/dialogues-salmon.html

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